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"Un grupo con pertenencia y sed de revancha"

Hernán Rossaroli resaltó que “San Lorenzo fue eliminado sin poder defenderse en la cancha en 2025, pero los jugadores rechazaron ofertas, y eligieron quedarse. Ese sentido de pertenencia merecía este premio. Sabíamos que era posible”

Lo hizo otro vez. Tarda en llegar, pero al final hay recompensa. Hernán Rossaroli condujo a San Lorenzo al título, tras 42 años. En la Liga, ya lo había logrado en Ticino.

 

Hernán Rossaroli condujo a San Lorenzo de Las Perdices a obtener el Torneo Apertura 2026 de la Liga Villamariense de Fútbol.

El director táctico riocuartense hizo realidad el sueño de un pueblo que esperó 42 años para dar la vuelta olímpica, luego de aquel logro que en 1984 consiguiera por primera vez el “santo” de la mano de Francisco “Cacho” Fiandino.

Visiblemente emocionado resaltó que “este plantel dio todo por darle esta alegría a Las Perdices”.

Remarcó que “uno pareciera que recién consigue la felicidad plena cuando sale campeón, pero en el fútbol es muy importante sentirse feliz en el día a día, y estos chicos que integran este plantel son felices en cada práctica, porque están muy identificados y son muy hinchas de San Lorenzo”.

Comentó que “en el inicio del año decidieron quedarse en el club, cuando varios tenían ofertas muy superiores de otros clubes”.

Destacó que “decidieron quedarse porque el año pasado nos quedamos afuera del campeonato injustamente. Teníamos todos sed de revancha. Se sumaron algunos chicos que fueron muy importantes también para el grupo, pero creo que va a quedar en la memoria y en la historia, que este equipo se consagró campeón con un 99% de chicos del pueblo, que festejaron después de dar la vida en cada entrenamiento y en cada partido, y se merecían ser campeones. Lo soñaron y lucharon para esto”.

Al final hay recompensa

Rossaroli consideró que “nos dolió muchísimo lo que sucedió el año pasado. Si me preguntaban en ese momento, o se lo consultaban a los chicos de este plantel, lo primero que hubiésemos respondido es que no queríamos saber más nada con el fútbol. Nos dolió”.

Agregó que “nos eliminaron en los escritorios, no pudimos defendernos adentro de la cancha”.

Manifestó que “es lo peor que puede pasarte. Estuvimos tres semanas entrenando, esperando una resolución del Tribunal de Penas. No me olvido más de eso”.

Recordó que “cada vez que llegaba una resolución, era negativa para nosotros. Nos fuimos sin jugar, de un campeonato en el que habíamos sido segundos en nuestra zona. Por eso creo que fue más que merecido que estos chicos pudieran festejar el título este año”.

Lo que no mata fortalece. El año pasado, un inadaptado arrojó agua de su termo a un árbitro asistente. Ese sujeto fue el que eliminó a San Lorenzo, porque ese partido único iba 0-0 con Unión Social en El Bosque, y esa persona, que fue identificada, era un hincha del “santo”. Le costó la eliminación al equipo.

De la gloria a mantener la categoría

Fue el segundo título de Rossaroli en la Liga. “Cuando me preguntan si es tan especial como aquella vuelta olímpica que me tocó dar dirigiendo a Atlético Ticino, contesto que sí. Pero la diferencia es que este equipo tiene un sentido de pertenencia único”.

El riocuartense aclaró que “siempre le estaré agradecido con todo mi corazón a Atlético Ticino, porque me abrió las puertas para dirigir cuando sólo tenía 28 años”.

Recalcó que “no es fácil que un club que había sido campeón se fije y le abra las puertas a un chico de 28 años, que no es del club”.

Confesó que “San Lorenzo es un club diferente a Ticino, y esta situación fue muy diferente”.

Comparó: “Atlético Ticino es un club ordenado desde hace muchos años. San Lorenzo venía con problemas. Me vinieron a buscar para revertir la situación deportiva”.

Resaltó que “yo no conocía a San Lorenzo, pero me contaron que estaban mejorando algunas situaciones institucionales con el apoyo del pueblo, después de varios años en los que padecieron algunas situaciones problemáticas”.

Destacó que “yo tenía que darle una mejoría en lo deportivo. Eso era lo que me pedían los dirigentes desde que llegué a San Lorenzo”.

Resalta que “hoy San Lorenzo tiene una estrella más en su escudo, es un club con 2 estrellas, por lo que van a recordarnos en su gran historia, como un grupo que logró regalarle al club del pueblo su segunda vuelta olímpica”.

Destaca que “es todo mérito de los jugadores. A ellos les agradezco haber conseguido este segundo título como director técnico. El jugador es quien ejecuta en la cancha”.

Añade que “en este fútbol amateur nadie puede empezar a entrenar antes de las 21. Muchas veces estos chicos trabajaron todo el día y están entrenando después de las 23, con diferentes climas. Eso pasa en Las Perdices, y en casi todos los clubes de esta Liga Villamariense”.

Explicó que “el mérito es siempre de ellos. Por esta razón, uno primero trata de armar buenos grupos, y después buenos equipos. En este club encontré gente muy buena, y los llevaré siempre en el corazón, como también me acordaré de este título, con un plantel que dio todo, que le puso el corazón a cada entrenamiento y cada partido hasta poder coronar con este campeonato”.

Con una sonrisa recuerda que cuando llegó a Atlético Ticino le preguntamos si quería participar en el Torneo Federal. Ahora tiene la plaza. Al consultarle si ese es un objetivo con San Lorenzo dijo que “el lunes todavía estábamos todos festejando. El martes ya empezamos a entrenar, porque el rival de la primera fecha es Alumni”.

Añade que “no podemos darnos el lujo de perder o regalar puntos, porque viene un torneo Clausura en el que se definen tres descensos. Es muy dura la definición, y estamos todos muy apretados con los puntos, no habrá respiro. Ese es el objetivo, mantener la categoría. Luego evaluaremos en 2027”.

Soñar y ejecutar para ser feliz

Para Rossaroli la adaptación a la Liga Villamariense fue óptima. “Siempre sueño, y siempre invito a los jugadores a soñar con cosas lindas, con situaciones que se pueden dar, y cuando se dan, hay que disfrutar en cualquier Liga”.

Afirmó que “los chicos soñaron, y yo soñé con ellos. Somos privilegiados por poder estar en una final, por poder jugar en una cancha como Plaza Ocampo, con tanta historia, y con tanta gente”.

Destacó que “es lo más parecido a estar en un fútbol profesional. Pero es amateur. Uno siempre sueña con estar en el fútbol profesional, y esto es lo más cercano”.

Señaló que “es imposible no disfrutar de este momento de euforia, de tanta emoción y alegría, de sentir que tocamos la gloria ante miles de personas y en una cancha hermosa, ante un gran rival”.

Recordó que “Colón es un gran rival, que nos ganó en nuestra cancha. Los clubes viven de las entradas. Sus dirigentes eligieron la Plaza, para brindar un mejor evento, para mucha más gente que la que hubiese ido a su cancha”.

Agregó que “nosotros sabíamos que teníamos que ganar en cualquier cancha. No importaba el resultado adverso en nuestra cancha. Vi a los chicos con una energía positiva durante la semana, y sabía que se podía dar”.

Para el pueblo lo que es del pueblo

Comentó que “Colón tiene 4 jugadores muy buenos arriba. Los dos Barrionuevo, Arroyo, Martínez son jugadores con características muy interesantes. Sabíamos que debíamos duplicar nuestro esfuerzo para impedir que ellos tuvieran su tarde soñada. Así fue”.

Estima que “con los chicos fui claro. Podíamos ganar, y estábamos todos convencidos”.

Destaca que “perdimos el partido de ida, entrenamos duro, y hablamos. Dijimos que la gente de Las Perdices iba a recorrer 60 kilómetros para llegar a Villa María con la ilusión de vernos salir campeones, y ese era un sueño posible. Para eso, había que ganar el partido”.

Insiste en que “esta gente recorrió todos los caminos de la Liga para acompañarnos, y en un país en que las cosas no están para nada bien”.

Manifestó que “en esta final esa gente debía pagar 13 mil pesos la entrada, y no es fácil. Miraba la tribuna, y veía los abrazos de la gente, y miraba a los jugadores y a los dirigentes, y realmente valió la pena tanto esfuerzo que hicieron estos chicos, que le regalaron una alegría a su pueblo. Lo logramos”.

Consideró que “en la semana, con los chicos, habíamos visto las fotos de aquel equipo del club que fue campeón hace 42 años”.

Aseguró que “nos dijimos que nuestras fotos también podían estar allí. Ojalá que vengan más campeonatos para San Lorenzo, pero nosotros teníamos en nuestras manos la posibilidad de quedar para siempre en la historia del club, en esas fotos, y en esos inolvidables recuerdos que tiene la gente de aquel equipo campeón de 1984, y ahora de nosotros”.

Finalmente, confirmó que “estoy muy feliz en este club, y ya estamos pensando en lo que viene que va a ser muy difícil. El Torneo Clausura nos va a encontrar defendiendo el título, pero al mismo tiempo defendiendo la categoría. Vamos a disfrutar de esta alegría, y a trabajar sabiendo que hay que hacer foco rápido, y redoblar el esfuerzo para volver a festejar”.