El fútbol genera amistades para toda la vida. Gonzalo Berterame recuerda a su familia y a los pibes de Argentino que jugaban en el baby e inferiores, se conecta con varios de ellos y los extraña.
“Sería lindo juntarnos todos una vez que pase la pandemia. Hace más de un año que no voy a Villa María y por suerte mis padres (Enrique “El Chiri” y Analía) me vinieron a ver a Mendoza cuando jugué en Mendoza. Pero se extraña a esa banda tan linda de los Berterame”.
Los Berterame son una raza de cracks futbolísticos y una familia que elige juntarse siempre. “Ya nos vamos a ver. Hace un rato le hablé a Germán para felicitarlo por el gol que hizo (Atlético San Luis le ganó 2-1 a Querétaro y cortó la racha con una estupenda actuación del villamariense exjugador de la Selección Juvenil Argentina). Está muy contento con su señora y su hijita”.
Sobre los amigos de la infancia en el “Lobo” dijo que “Facundo Ledesma, Franco Peñaloza, Juan Pablo Luque, Jonathan Rosales, Gonzalo ‘Cota’ Ñáñez, ‘Monedita’ García y Fabricio Bustos (el lateral derecho titular de Independiente) éramos la base desde el baby. Son mis hermanos. No sé cuántos quedaron hoy en Argentino, pero llegaron todos a primera”.
Destacó: “Salimos varias veces campeones, y teníamos un equipazo. Me escribo con Facu Ledesma y Jony Rosales muy seguido, pero con todos me llevo bien. Hace una banda que no veo a mi familia por esta pandemia, más de 1 año. Me muero por comer un asadito con esos chicos”.
Los sueños no se resignan
Berterame resaltó: “Christian Romero me quería llevar a River Plate como también quería mi padrino Omar Santunione. El ‘Negro’ (Germán) fue de colado, porque estaba todo listo para irnos a Boca, y lo vieron los de San Lorenzo en el baby. Llevaron a los hermanos”.
Agregó: “Pizzi me pidió que me quedara cuando se fue Germán a Patronato. Se manejaron mal, porque antes que cayeran los Romero (Óscar y Ángel), Ramírez y otros. Yo tenía que jugar, y me fui a Gimnasia. Sabía que no iba a ser fácil al volver, y la pandemia me cortó la continuidad en Mendoza”.
Explicó: “Soso me habló de frente y me dijo que no era prioridad. Me tenía que quedar a jugar en la reserva y salió lo de San Martín. Prefiero jugar en primera”.
Destacó: “En Gimnasia hice tres goles, pude hacer más. Lo importante es que jugué todos los partidos del torneo hasta que se suspendió. Tuve buenos partidos, y venía en un nivel muy bueno hasta el último que le ganamos 5-0 a Atlético Rafaela (hizo 1 gol)”.
Curiosamente, Gimnasia marchaba séptimo, a un punto de Atlético Rafaela y Tigre (jugó Copa Libertadores) con un partido menos disputado cuando se cortó el certamen (2 puntos más que Instituto), pero su representante no llegó a un acuerdo con el club.
“Se armó un gran grupo, teníamos el deseo de ascender. Me dieron las posibilidad de poder jugar, fui creciendo de a poco, me afiancé, mis compañeros y el cuerpo técnico me dieron muchos consejos, estoy muy agradecido por el cariño de la gente. Me hubiera gustado seguir en Gimnasia”.
Apareció San Martín de San Juan y al mejorar la propuesta no dudó. “Me agarró la cuarentena en Mendoza. No fue fácil irme a Buenos Aires y sin saber dónde iba a jugar. También Molina pasó por lo mismo, y ahora seguimos juntos en San Martín, donde están otros dos jugadores de San Lorenzo: Hernández (otro defensor) y Benítez (un volante que pasó por Defensores de Belgrano y Almagro)”.
Diagnosticó: “Es un plantel joven, llegaron experimentados en la categoría: Maxi González (Alvarado) y Jonás Aguirre (Mitre). Llevaron a un arquero de Lanús (Juan Cozzani) y un delantero de Desamparados, (Bruno Rodríguez) que es un tanque. Íbamos a jugar con Gimnasia, pero saltó un positivo, y tuvimos que hacernos el hisopado. Por suerte no hubo más positivos. Hay buen equipo y una idea que me gusta: presionar para manejar la pelota y atacar. Paulo Ferrari quiere el ascenso y yo también”.

