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El doble movimiento de Schiaretti

El gobernador ha comenzado a mostrar protagonismo en el escenario nacional. Por un lado, en las reuniones con dirigentes opositores de distintas fuerzas políticas. Por otro, con un discurso crítico pronunciado al asumir la titularidad de la Región Centro

“Jamás vamos a abandonar el planteo del federalismo”. El gobernador Juan Schiaretti asumió la presidencia pro tempore de la Región Centro, un bloque regional de enorme relevancia económica y productiva, con una reivindicación que ya integra el ADN del discurso del peronismo cordobés: la necesidad de que Argentina sea verdaderamente un país federal, en el que los recursos se repartan equitativamente y en el que cada habitante, en el norte o en el sur, en el este o el oeste, reciba un tratamiento igualitario.

El federalismo viene declamándose como un precepto constitutivo del país pero, en los hechos, está lejos de concretarse. Como ejemplo, se puede mencionar un aspecto que Schiaretti también puntualizó en su discurso de asunción en la Región Centro: los subsidios energéticos se concentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires, donde los usuarios pagan facturas considerablemente inferiores a las del resto del país, y donde la empresa encargada del servicio de agua potable recibió en un año 193.000 millones de pesos en concepto de transferencias del Estado nacional. “Esas empresas de servicios tienen que pasar a manos de CABA y de provincia de Buenos Aires; eso es avanzar en el camino del federalismo”, señaló el gobernador.

El concepto tiene un fundamento económico y productivo, de equidad entre las regiones, pero también se convierte, en boca del gobernador de Córdoba y de sus pares de Santa Fe, Omar Perotti, y de Entre Ríos, Gustavo Bordet, en una interpelación política. Es una de las regiones más ricas del país la que aparece batallando por una rediscusión en el reparto de los recursos, justo ahora que Argentina afronta una crisis económica que, como siempre, conlleva también una oportunidad.

Cada vez son más los que señalan que la crisis nacional es tan profunda que la salida no será privativa de una única fuerza política.

La asunción de Schiaretti como presidente pro tempore de la Región Centro no limita sus efectos al plano institucional o discursivo. También contiene una dimensión política para el gobernador cordobés que, en los últimos días, se instaló en la escena nacional como uno de los dirigentes que están apostando por una salida política a la crisis que destierre la grieta constante y lacerante y apunte a la generación de soluciones.

Cada vez son más las voces que a nivel nacional señalan que la crisis es tan profunda que la salida no podrá ser privativa de una única fuerza política ni de un dirigente iluminado. Pero sí, inevitablemente, advierten que es tiempo de dirigentes experimentados en política y en gestión para diagnosticar certeramente los problemas e identificar y consensuar las herramientas a implementar.

Los últimos pasos de Schiaretti lo posicionan en la escena nacional como un dirigente que puede tener un rol relevante en el proceso que vendrá a partir de 2023. A la reunión con dirigentes del Pro, del radicalismo, del lavagnismo y el socialismo que se hizo en la casa de Juan Manuel Urtubey, exgobernador de Salta, y en la que se realizaron diagnósticos preocupantes sobre la coyuntura pero también se sondeó un posible programa ante el cuadro de situación, hay que sumarle las visitas que en los últimos meses se fueron hilvanando con mandatarios provinciales que se reunieron con el gobernador cordobés para explorar soluciones conjuntas.

Schiaretti se muestra enfocado en la gestión provincial -su gabinete insiste en que los resultados de 2023 en Córdoba serán una consecuencia de las realizaciones de gobierno- pero a la vez ha ido elevando el perfil en la escena nacional. Cerca de él aseguran que el gobernador no busca candidaturas pero sí le auguran un papel gravitante a la hora de la configuración del mapa político que se viene.

El mandatario provincial, en un doble movimiento, está dándole cuerpo a un acuerdo dirigencial para pensar en conjunto la Argentina que viene; a la vez, con la presidencia pro tempore de la Región Centro se convirtió en el portavoz de los reclamos por un mayor federalismo. En su discurso no perdió la oportunidad de plantar una bandera y definir una agenda de temas que deberían atenderse en los próximos tiempos.

En el schiarettismo señalan que es una coyuntura compleja y desafiante, que es una hora tan límite la que vive el país que es necesario incorporar nuevas miradas, nuevos liderazgos que, aunque parezca parajódico, deben estar cargados de experiencia y liberados de improvisaciones. Ese es el razonamiento que, en el PJ cordobés, desgranan para explicar el protagonismo que Schiaretti ha comenzado a mostrar en el tablero inestable de la política nacional.

Marcos Jure. Redacción Puntal