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Schmid: “El peronismo tiene que ofrecer algo más fresco que Cristina”

El secretario general del sindicato de Dragado y Balizamiento dijo que hay un proceso de decadencia que atravesó todo el período democrático y que muestra el fracaso de la dirigencia en general
 
El secretario general del gremio de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Schmid pasó ayer por Río Cuarto para participar del ciclo de conversaciones que organiza el Consejo Económico y Social, que tuvo como primer invitado a Ricardo Alfonsín el mes pasado.

El dirigente que integró el triunvirato de CGT expuso en la Biblioteca Mariano Moreno sobre los desafíos en el mundo del trabajo en tiempos de revolución tecnológica. Pero un rato antes, habló con este diario sobre la actualidad y también sobre 2019.

“Tenemos una sociedad que claramente está dividida en dos sectores: uno que tiene trabajo, integrado por profesionales, clase media; y otro que va a una velocidad menor que son los precarizados, los cuentapropistas, los trabajadores de la economía popular y los marginales. El gran desafío de cualquier democracia acá y en cualquier parte del mundo es que esta segunda capa no exista, que ascienda. Es el desafío de integrar a esa enorme legión de compatriotas sin derechos. Para ellos el sistema democrático no tiene el mismo sentido que tiene para el resto, porque no le brinda ninguna respuesta. Y me da la impresión de que más allá de que se habla mucho, no se comprende en su real profundidad. Es cierto que la pobreza fuerte se ve en el interior, pero en la Capital Federal, apenas a tres o cuatro kilómetros del Obelisco, estamos en África hoy, y desde hace mucho tiempo. Solucionar esto requiere de un Estado con otra estructura y especialmente con otra mirada”, relató el sindicalista al analizar la situación social actual.

¿Por dónde pasa la solución?

La política con mayúscula es la que tiene que dar respuestas ante este panorama. Porque es imposible vivir en una sociedad como la nuestra en un país con las dimensiones y los recursos como los que tiene Argentina. Este país estuvo a un paso de desarrollar la industria pesada hace varias décadas atrás, pero algo pasó. En ese momento, en vez de pararnos y pensar cómo continuar creciendo, comenzamos a retroceder. Y esto fue particularmente en democracia. Ya no le podemos echar la culpa a la dictadura porque estamos lejos. Todo eso demuestra el fracaso que tuvimos como dirigencia.

Pero en democracia se probaron distintas alternativas...

Sí. La de privatizar todo, en la que no privatizaron los museos porque no pudieron. Después vinieron varios ensayos para estabilizar el país con ajuste y fracasaron también, como se está haciendo ahora. Más tarde llegaron 12 años del kirchnerismo donde hubo una interesante recuperación del aparato productivo, una razonable distribución de la riqueza pero sin atacar los problemas de fondo. Siempre cuando logramos despegar e ir hacia un proceso productivo y tenemos que pasar al desarrollo, queremos hacerlo con los mismos instrumentos y nunca pudimos. Rebotamos y vuelta la mula al trigo.

¿Se perdió una oportunidad en el kirchnerismo?

Obviamente que hubo una pérdida de oportunidad en el kirchnerismo porque no se direccionó correctamente lo que se necesitaba para transformar el aparato productivo. Nosotros emergemos del ciclo kirchnerista con algunas variables de industrialización, con algunos hechos concretos para ir hacia una diversidad de la matriz productiva, con fuerte intencionalidad de recuperar lo científico y tecnológico, pero lo central estuvo basado en la economía extractiva, cosa que continúa. Vivimos de los bienes de la naturaleza.

Seguimos dependiendo de que llueva y no en exceso...

En el imaginario argentino, especialmente en el interior, se sigue pensando que con dos cosechas nos salvamos. Eso no es verdad, es una enorme mentira.

Frente a su diagnóstico, el Presidente asumió con promesa de pobreza cero...

El presidente consumió su capital electoral a lo largo de estos tres años.  Y no sólamente que no va a poder cumplir con eso sino que además afectó su capital electoral porque empobreció a muchos sectores de las capas medias. Lo que está golpeando hoy con la suba de combustibles, prepagas, el cuadro tarifario, los servicios básicos, es la base electoral que le dio la espalda al kirchnerismo.

Y frente a eso, ¿qué hace el sindicalismo?

Al movimiento sindical se le demandan respuestas profundas que no puede dar en soledad porque tiene sus limitaciones. Y lo que hay que entender es que dentro de la CGT están los industriales y los de servicios, los ligados al comercio exterior y los del mercado interno, hay que imaginarse como se hace para articularlo. Y a eso súmele que hasta los ‘80 el mundo sindical funcionó con algunas organizaciones testigo, una regularidad que no tuvo después de los ‘90. No había tanta diferencia entre salarios. Y eso hace muy difícil tener una voz uniforme en el campo sindical.

¿Eso implica que es difícil de representar por un solo dirigente?

No es difícil si se entiende que hay que construir liderazgo que vaya más allá de lo personal. Los dos últimos grandes dirigentes sindicales fueron Saúl Ubaldini y después Hugo Moyano. Fueron liderazgos personales y entre uno y otro necesitamos 20 años para construir. A mí me tocó ocupar ese tránsito y acepté gustoso. Pero la Argentina está muy acostumbrada a los personalismos, no sólo en el sindicalismo, y eso hace más difícil todo. Es más, habría que pensar en un acuerdo social que incluya que los que están en la cúspide del ingreso salarial esperen un poco a que suban los que están más atrás. Ahora quién carajo toma esa determinación. Lo puede hacer alguien que sea muy claro, con antecedentes muy buenos, que tenga una imagen lo más prolija posible y que entienda esto. Muchos piensan que esto no puede suceder, pero sí va a ocurrir porque hay antecedentes en el 2001. Cuando todos nos asomamos al precipicio no hubo acuerdo político, ni programa, ni nada. Vimos lo que venía y todo el mundo retrocedió.

¿Qué piensa del bono?

Lo veo insuficiente. Lo van a cobrar supuestamente unos 5 millones de asalariados pero hay más no asalariados que no lo van a tener. Y medio millón de empleados domésticos que tampoco. Sumele 4 millones de personas en la informalidad que no van a cobrar nada. Y 3 millones que están sin saber si lo van a cobrar. Es lo único que puede ofrecer este Gobierno, la confusión. Y en el capítulo de despidos es lo mismo. Debería ser clarito y decir que hasta marzo no se puede echar a nadie. No le creo al Gobierno, que tiene una crisis de confianza, y no sólo devaluó la moneda, sino también su palabra.

Está claro que no comparte la política económica actual, ¿pero qué opción ve para 2019?

Al frente hay un archipiélago de candidatos y personalidades; muchas de ellas con un tremendo ego. Hablan de la unidad y recorren el camino inverso. Y a mí me parece que todos tenemos que hacer el esfuerzo, pero si no se puede sintetizar, tenemos que votar, ir a una interna y el que gana conduce y el resto acompañará.

¿Y si es Cristina?

Y bueno, si es Cristina es Cristina. Pero lo importante es que esto nos lleva hacia una abismo difícil de resolver. Y hay que ofrecer una alternativa distinta.

¿Para el PJ sería mejor Cristina o una nueva opción?

Todo lo que se usó en el pasado, no digo que esté totalmente agotado, pero el peronismo tiene que ofrecer algo más fresco el año que viene. Otro enfoque sobre los problemas que tiene hoy y que tendrá mañana. 



Gonzalo Dal Bianco.  Redacción Puntal

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