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"El sabor amargo es por la jugada del gol, que fue con la mano"

Leonel Luciani aseguró: "Le juré al juez que había sido mano". Me dijo que no la vio

El arquero y capitán de Argentino, Leonel Luciani, estimó que “fue una semifinal muy dura. Atlético Ticino es el gran candidato, viene de ser campeón en la Liga Villamariense de Fútbol, y sólo lamento que nos haya empatado con un gol con la mano”.

Protestó inmediatamente, pero la jugada fue muy rápida.

Resaltó que “no me gusta llorar. Atlético Ticino tiene un gran plantel, un gran cuerpo técnico y sabemos que será difícil ganarle, pero creo que Argentino hizo mejor las cosas. Estuvimos bien parados, no regalamos espacios a sus picantes delanteros, y le llegamos mucho”.

Agregó que “nos pusimos en ventaja merecidamente, pero no pudimos aguantar la ventaja o aumentarla. Faltan 90 minutos, sólo terminó el primer tiempo de la serie y vamos 1-1. No es malo el resultado, pudimos ganar, pero aún falta un partido más”.

Destacó que “Argentino se caracteriza por jugar lindo, con mucha tenencia, pero esta semifinal es un partido aparte. Hay que ser muy inteligentes, y el planteo con línea de 5 nos permitió no darles espacios a sus delanteros. Funcionó”.

Señaló que “durante gran parte del partido Argentino hizo lo que debía, y jugamos mejor que el campeón. Debimos ganar”.

Indicó que “me quedó el sabor amargo de la jugada del gol, porque salí bien, llegué a golpear la pelota con los puños, y le pegó en el brazo al rival. Yudica (el árbitro) me dijo que no ve la mano, pero le juré que había sido mano”.

Remarcó que “había tenido un buen arbitraje, y un error lo tiene cualquiera. Lo que indigna es que justo el error es en el gol, y la mano es grosera, porque los que están atrás del arco coinciden en que el delantero (Fassi) fue con la mano arriba. Todos nos equivocamos, y no culpo al árbitro. Pero fue mano y el partido terminó 1-1”.

Sostuvo que “el planteo fue bueno, e íbamos 1-0. Cada uno la contará a su manera, pero no pasa nada. Yo despejé con los puños, y el rival saltó con el brazo arriba, sino la pelota hubiera salido para adelante. Pega en el brazo del jugador, que va arriba con la mano, y vuelve hacia el arco. Luego Carlos (Jacobi) la cabecea en la línea”.

Destacó que “no hay que llorar en el fútbol. Si jugamos como en nuestra cancha, tenemos muchas chances de pasar. Estuvimos bien parados atrás, los del medio colaboraron mucho, y arriba tuvimos 5 chances claras para ganar. Ellos no tuvieron chances claras”.

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