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“El Fiero” Barrera fue trasladado a la penitenciaría de Río Cuarto

Se trata del interno herido en la zona abdominal al protagonizar una pelea en la cárcel villamariense. El hombre ya había estado involucrado en otro episodio durante los primeros días de marzo del año pasado
 
La fama la tiene: o la tenía. Ricardo Ariel “El Fiero” Barrera era el “pluma” del Pabellón 3 del Establecimiento Penitenciario (EP) N°5, ubicado en barrio Belgrano. La fama la tiene: o la tenía. El poder lo tiene: o lo tenía. Se verá. Porque este matutino pudo confirmar que este martes 28 lo trasladaron al EP N°6 de Río Cuarto.

Esta decisión se corresponde con una de las distintas sanciones que se pueden tomar desde un servicio penitenciario: además, como se informó en ediciones previas, se suelen quitar puntos y suspender visitas o salidas al patio.

En este caso no. A “El Fiero” se lo reubicó. Fue a parar a la ciudad conocida como El Imperio. Los motivos —se dice— bastan.

El martes 21 —también de enero— participó de una pelea en el penal local. Sucedió alrededor de las diez y diez de la mañana, en el sector próximo al puesto de observación del Primer Centro de Seguridad Interna. Valentín Nicolás Mendoza y Diego Sebastián Cuevas —alojados en el Pabellón 6— fueron los otros involucrados.

“El Fiero” sufrió una herida punzo-cortante en el abdomen, por encima del ombligo (epigastrio), fue derivado al Hospital Pasteur y estuvo en sala común durante poco tiempo. Cuevas resultó ileso y Mendoza registró un corte superficial en la mano.

Esa misma jornada, apenas pasadas las seis de la mañana, desde la cuenta de Facebook de Barrera se publicó: “Aguante la traición... Pero ojo que es mejor el juego... que es la revancha... jaja”. Unas cuatro horas después, curiosamente, se generaría la gresca.

El hecho, al configurar penalmente lesiones leves, no es promovible de oficio: eso significa que la Fiscalía de Instrucción de Feria—por estos días a cargo de Silvia Maldonado— debe contar con una denuncia para intervenir.

La denuncia, como se esperaba, no se realizó: ni de un lado, ni del otro. Y ocurre porque lo que pasa en la cárcel queda en la cárcel. No sólo está mal visto denunciar, sino que además hacerlo implica la pérdida de poder. El que denuncia, pierde. No se la banca.

Un antecedente

Los motivos —se dice— bastan. El martes 5 de marzo del año pasado, un recluso de la cárcel local también terminó en el centro de salud del barrio Ramón Carrillo. En esa ocasión, Gustavo Díaz —oriundo de Río Tercero— fue lesionado por presos que pertenecen al Pabellón 3: entre ellos estaba “El Fiero”.

De acuerdo con la información que trascendió en su momento, Díaz, a raíz de un grave traumatismo de rostro y de cráneo, sufrió la pérdida de algunos de sus dientes.

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