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Peressutti: "La trata se trasladó a la virtualidad y complejizó su detección"

Para la referente de la ONG Vínculos en Red, durante la pandemia se incrementó la cantidad de casos. Consideró que el Estado se vuelca más a la trata laboral que a la sexual, y que falta mayor compromiso social para combatirla

“Socialmente sigue siendo un no tema a nivel sociedad y de políticas públicas; está relegado porque la sociedad tiene miedo ya que a la trata hay que relacionarla con el narcotráfico, siendo uno de los negocios más rentables a nivel mundial, más que el tráfico de armas incluso”, sostiene con dolor Alicia Peressutti, titular de la ONG Vínculos en Red, que trabaja desde hace años con víctimas de trata.

Hoy se conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas, de acuerdo a lo resuelto hace 8 años por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Para Peressutti, quien busca reponerse de la neumonía bilateral que le produjo el Covid en el calor de su hogar, la pandemia elevó los índices de víctimas de trata, con el agravante de que el delito se inicia desde la virtualidad y el entramado se complejiza cada vez más para su detección.

En la charla con este medio, entendió que el crecimiento de causas vinculadas a la trata se disparó mundialmente porque los grupos que se dedican a este tipo de delitos “están en las redes sociales”. “Antes hablábamos de la parte oscura de Internet con la pornografía. Ahora están directamente en la parte blanca, pública, sobre todo pornografía infantil, que es muy difícil de detectar. Hay una red de entretenimiento que se transformó en todo sexo, donde ya empezó a haber denuncias. Está dedicada directamente a la pornografía porque los ingresos que producen son millonarios”, remarcó.

Y consideró además que detrás de esas redes de pornografía existen muchas víctimas de trata. “Con la pandemia todo se mudó a la virtualidad, que es mucho más difícil de detectar y perseguir. Principalmente detectar, porque la persecución penal del delito avanzó a nivel mundial, y Argentina es uno de los países latinoamericanos que más lo hizo. El tema es detectar la trata, que es cada vez más difícil porque cada vez aparece más entrelazada”.

Insistió además que ante esta situación las víctimas terminan siendo aún más invisibles, y ligó el crecimiento de casos al “aumento del consumo problemático de estupefaciente y demás. También se incrementaron los casos de madres y padres jóvenes, que por un tema de consumo alquilan o entregan a sus hijos a las redes; eso es una moneda corriente”, dijo; e incluso trajo como ejemplo lo ocurrido tiempo atrás con la menor identificada como M, en un resonante caso ocurrido en Buenos Aires, donde “todo el mundo se admiró, pero eso está a la vuelta de la esquina: la entrega de niños a cambio de la droga”.

Negocios millonarios

Para Peressutti, la trata y el narcotráfico “van juntos” porque son “dos negocios millonarios”. Admitió que años atrás vinculó la trata a la violencia de género, “pero ahora está más ligada al narcotráfico, al consumo. Lo debemos entender como un negocio donde da lo mismo si son mujeres, niños o trans, que son objetos de intercambio”. Lamentó que esta problemática aún no haya sido declarada a nivel mundial como crimen de lesa humanidad y reconoció que los Estados “quieran o no, son cómplices”.

Consultada sobre la complicidad que entiende existe desde el Estado, admitió que surge “al mirar para otro lado, cuando omite y no tiene una política de reinserción para la víctima”. Trazó un paralelismo con la violencia de género, donde existen “muchos programas, pero a la víctima de trata para insertarla en un programa hay que hacerle firmar una denuncia de violencia de género, lo que es una locura. Ésta víctima fue violada miles de veces, torturada y entregada. No digo que la violencia de género no sea terrible, pero la otra, que está totalmente destruida y tiene unos daños terribles, mucho más”.

Pero además, a esa persona “se le saca la categoría de trata”. En algún momento, años atrás, la entrevistada planteó que para terminar con la trata sexual y laboral había que penalizar al cliente. “En lo estrictamente laboral, la mayoría de los clientes de talleres clandestinos son las grandes marcas; entonces cómo se va a terminar el trabajo esclavo. El abordaje de la trata no tiene color político, sino con los principios que tengas, y si sos varón y político no tenés que ser consumidor”, cerró con relación a la explotación sexual.

Dijo que en muchos casos “el varón dice desconocer si la víctima era justamente víctima, pero si lo sabe se calla. Y si esa víctima pide ayuda, también se calla”. Entendió que es necesario abordar la temática de una manera distinta, trabajando “más masculinidades y avanzando hacia un cambio cultural, ya que el cliente es el primer y último eslabón, tanto en trata sexual como laboral, porque es el que sostiene las redes”.

En algún momento se vinculó los casos de trata a la marginalidad, situación que hoy cambió. “Ya no tenemos la mamá o el papá del norte que por ignorancia entregaba su hijo o hija para que tuviera un estudio o un trabajo, u oportunidades. Ahora está en todos lados. La necesidad de consumo es lo que produce eso”.

Sobre qué tipo de delitos de trata se detectan más en la actualidad, Peressutti entendió que el Estado “actúa más en trata laboral, sobre todo en la zona rural, no tanto en talleres porque se encuentra con las grandes marcas. El Estado opta más por ir por trabajo esclavo, porque es lo que les genera menos problemas a los funcionarios”.

“Muchas veces me ofrecieron cargos a nivel provincial y nacional y nunca acepté porque siempre puedo hacer mucho más desde la Defensoría que desde otro lugar. Y esto es porque todos los cargos ejecutivos están blindados, con obstáculos para que esos cargos no puedan accionar. La trata laboral está mal, pero en los últimos años el Estado se corrió mucho de la trata sexual por los clientes que hay implicados”, sentenció, convencida de que mayoritariamente las causas avanzan sobre situaciones laborales antes que las de índole de explotación sexual.

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