Proyectarán hoy y el domingo el documental “Down para arriba”
En el marco del 4° Encuentro Nacional de Familias de Personas con Síndrome de Down, Espacio INCAA Villa María exhibirá hoy el film del actor y director Gustavo Garzón
Espacio INCAA Villa María proyectará hoy a las 21.30 el documental “Down para arriba” de Gustavo Garzón.
La película se podrá ver en el marco del 4° Encuentro Nacional de Familias de Personas con Síndrome de Down que se desarrollará hoy y mañana con epicentro en el Parque de la Vida. El domingo a las 18.30 será la segunda función.
Se trata de la segunda película dirigida por el Garzón. El realizador se dedica en este film a un grupo de teatro de artistas con síndrome de Down.
En la proyección, sus hijos mellizos Juan y Mariano (31) participan de este taller de actuación tan particular.
Junto a su Opera Prima “Por un Tiempo” y su actuación en “Sueño en Florianópolis”, el documental configura una etapa autorreferencial del artista.
PUNTAL VILLA MARÍA entrevistó al director del largometraje estrenado el 14 de marzo en el tradicional cine Gaumont de la capital argentina.
-¿Qué es “Down para arriba”?
-Es una película documental que tiene dos puntos de referencia. Uno es mis propios hijos con síndrome de Down (Juan y Mariano), el tema de mi paternidad y cómo viví mis primeras horas con ellos y cómo es mi actualidad con ellos. Eso es muy sintético pero le da un marco conceptual a lo que viene después. El otro es el seguimiento a un grupo de teatro de actores con síndrome de Down y su director, que se llama Juan Laso. Cuando lo descubrí, me pareció maravillosa la producción de estos actores y quise conocer cuál era el secreto de este profesor. Anoté a mis hijos en esa escuela y le propuse a Juan hacer un documental.
-¿Cómo fue llevar adelante el film?
Ese documental me produjo muchas cosas. Me divertí mucho filmándolo, me emocioné mucho. Y creo que tiene un valor social sin que yo lo haya buscado. Pero ahora que muestro la película y veo la recepción, me parece que es un pequeño aporte para que la sociedad conozca un poco más de que se trata el síndrome de Down. Cuáles son los valores positivos que tiene esta persona, todo el amor que tienen para dar, la ternura, la inteligencia, la expresividad, la gracia y sobre todo ver cuál es la manera de comunicarse con ellos. Creo que la película ayuda a ver que es sencillo acercarse a ellos y cuánto se recibe a cambio.
-Habló de “sentirse en casa” con respecto al taller. ¿Qué hace particular a este grupo de teatro?
-Primero tiene algunos chicos brillantes. Verlos actuar me llama mucho la atención por la ductilidad que tienen, y como entienden lo que es la actuación. Actuar es una cosa más compleja de lo que parece y como lo resuelven de bien es muy llamativo. Y otra cosa es cómo este profesor se relaciona con ellos. Cómo los conoce, cómo le brinda espacios para que ellos puedan contar lo que les pasa, sus temores, lo que piensan, sus alegrías, sus sufrimientos. Es un espacio no sólo de actuación, sino de vida y de reflexión, pero sobre todo de comunicación.
-Vuelve a dirigir, y otra vez trabajando con parte de su familia. ¿Cree que es una impronta suya?
-Estoy en una etapa autorreferencial de la que ya quiero ir saliendo. Estoy haciendo una obra de teatro en Buenos Aires que también tiene algo autobiográfico, es un biodrama que se llama “200 golpes de jamón serrano”. También filmé una película con mi hijo Joaquín, “Sueño en Florianópolis”. Es una etapa de mirar hacia adentro y de poder transformar ese mirar hacia adentro en arte y expandir, comunicar y abrirme un poco. Se ve que necesité por alguna razón compartir esto con el afuera. Estoy orgulloso y satisfecho. Creo que es una etapa pero ahora necesito volver a la ficción.
-¿En dónde más se está exhibiendo su film?
-En la capital tuvo un recorrido corto, estuvo tres semanas en el Gaumont y no conseguí otra sala. En el interior del país siento una recepción mucho más importante, más generosa. Creo que en la capital hay tanto bombardeo de cosas que cuesta mucho llevar gente. En general depende de la gente de cada lugar. Ahí en Villa María, Irma (Carrizo) le pone garra y entusiasmo. En el interior soy mejor recibido que en la capital.
-Lograr más “pantallas” para estos proyectos debería ser fundamenta.
-El bombardeo publicitario determina mucho los movimientos del público. En la capital si no tenés mucho dinero para promocionar, las cosas pasan desapercibidas porque está taponado por el dinero de los poderosos que hacen mucha publicidad. Las películas independientes dependemos de la buena voluntad de la gente que se interese. Por suerte existen Espacios INCAA y gestores como Irma. Ahora estoy en Cañada de Gómez, Santa Fe, donde hay una intendencia con sensibilidad social y aportan los recursos, pero en Buenos Aires eso no ocurre.
-¿Qué opina de este tipo de eventos como el que se realizará en Villa María?
-Me parece extraordinario porque la gente lo necesita, agruparse, unirse y el arte es un elemento que aglutina. En este caso que lleva un mensaje muy positivo creo que la gente va a salir muy reconfortada de ver la película. No es solemne ni didáctica, es una película muy ágil, muy entretenida, muy alegre y muy positiva. Lamento mucho no poder estar y compartirlo con ellos.
Roque Guzmán. Redacción Puntal Villa María
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La película se podrá ver en el marco del 4° Encuentro Nacional de Familias de Personas con Síndrome de Down que se desarrollará hoy y mañana con epicentro en el Parque de la Vida. El domingo a las 18.30 será la segunda función.
Se trata de la segunda película dirigida por el Garzón. El realizador se dedica en este film a un grupo de teatro de artistas con síndrome de Down.
En la proyección, sus hijos mellizos Juan y Mariano (31) participan de este taller de actuación tan particular.
Junto a su Opera Prima “Por un Tiempo” y su actuación en “Sueño en Florianópolis”, el documental configura una etapa autorreferencial del artista.
PUNTAL VILLA MARÍA entrevistó al director del largometraje estrenado el 14 de marzo en el tradicional cine Gaumont de la capital argentina.
-¿Qué es “Down para arriba”?
-Es una película documental que tiene dos puntos de referencia. Uno es mis propios hijos con síndrome de Down (Juan y Mariano), el tema de mi paternidad y cómo viví mis primeras horas con ellos y cómo es mi actualidad con ellos. Eso es muy sintético pero le da un marco conceptual a lo que viene después. El otro es el seguimiento a un grupo de teatro de actores con síndrome de Down y su director, que se llama Juan Laso. Cuando lo descubrí, me pareció maravillosa la producción de estos actores y quise conocer cuál era el secreto de este profesor. Anoté a mis hijos en esa escuela y le propuse a Juan hacer un documental.
-¿Cómo fue llevar adelante el film?
Ese documental me produjo muchas cosas. Me divertí mucho filmándolo, me emocioné mucho. Y creo que tiene un valor social sin que yo lo haya buscado. Pero ahora que muestro la película y veo la recepción, me parece que es un pequeño aporte para que la sociedad conozca un poco más de que se trata el síndrome de Down. Cuáles son los valores positivos que tiene esta persona, todo el amor que tienen para dar, la ternura, la inteligencia, la expresividad, la gracia y sobre todo ver cuál es la manera de comunicarse con ellos. Creo que la película ayuda a ver que es sencillo acercarse a ellos y cuánto se recibe a cambio.
-Habló de “sentirse en casa” con respecto al taller. ¿Qué hace particular a este grupo de teatro?
-Primero tiene algunos chicos brillantes. Verlos actuar me llama mucho la atención por la ductilidad que tienen, y como entienden lo que es la actuación. Actuar es una cosa más compleja de lo que parece y como lo resuelven de bien es muy llamativo. Y otra cosa es cómo este profesor se relaciona con ellos. Cómo los conoce, cómo le brinda espacios para que ellos puedan contar lo que les pasa, sus temores, lo que piensan, sus alegrías, sus sufrimientos. Es un espacio no sólo de actuación, sino de vida y de reflexión, pero sobre todo de comunicación.
-Vuelve a dirigir, y otra vez trabajando con parte de su familia. ¿Cree que es una impronta suya?
-Estoy en una etapa autorreferencial de la que ya quiero ir saliendo. Estoy haciendo una obra de teatro en Buenos Aires que también tiene algo autobiográfico, es un biodrama que se llama “200 golpes de jamón serrano”. También filmé una película con mi hijo Joaquín, “Sueño en Florianópolis”. Es una etapa de mirar hacia adentro y de poder transformar ese mirar hacia adentro en arte y expandir, comunicar y abrirme un poco. Se ve que necesité por alguna razón compartir esto con el afuera. Estoy orgulloso y satisfecho. Creo que es una etapa pero ahora necesito volver a la ficción.
-¿En dónde más se está exhibiendo su film?
-En la capital tuvo un recorrido corto, estuvo tres semanas en el Gaumont y no conseguí otra sala. En el interior del país siento una recepción mucho más importante, más generosa. Creo que en la capital hay tanto bombardeo de cosas que cuesta mucho llevar gente. En general depende de la gente de cada lugar. Ahí en Villa María, Irma (Carrizo) le pone garra y entusiasmo. En el interior soy mejor recibido que en la capital.
-Lograr más “pantallas” para estos proyectos debería ser fundamenta.
-El bombardeo publicitario determina mucho los movimientos del público. En la capital si no tenés mucho dinero para promocionar, las cosas pasan desapercibidas porque está taponado por el dinero de los poderosos que hacen mucha publicidad. Las películas independientes dependemos de la buena voluntad de la gente que se interese. Por suerte existen Espacios INCAA y gestores como Irma. Ahora estoy en Cañada de Gómez, Santa Fe, donde hay una intendencia con sensibilidad social y aportan los recursos, pero en Buenos Aires eso no ocurre.
-¿Qué opina de este tipo de eventos como el que se realizará en Villa María?
-Me parece extraordinario porque la gente lo necesita, agruparse, unirse y el arte es un elemento que aglutina. En este caso que lleva un mensaje muy positivo creo que la gente va a salir muy reconfortada de ver la película. No es solemne ni didáctica, es una película muy ágil, muy entretenida, muy alegre y muy positiva. Lamento mucho no poder estar y compartirlo con ellos.
Roque Guzmán. Redacción Puntal Villa María