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Al margen de la agenda El financiamiento del sistema de salud, un talón de Aquiles sin respuestas

En el sistema privado, las prepagas viven un desgranamiento de sus afiliados: 6 de cada 10 están en proceso de cambiar de plan a uno más económico o de renunciar. Los prestadores advierten que los costos se mueven muy por encima de lo que reciben. Piden una revisión integral que incluya a la industria farmacéutica, la Justicia y el Congreso

El sistema de salud vive un momento bisagra. Casi todos los eslabones que forman parte del complejo esquema están disconformes y en problemas. Los pacientes alertan porque sus obras sociales o prepagas no cubren ahora muchas de las prestaciones o les ponen infinitas trabas a la hora de autorizarlas; las segundas, a su vez, vienen incrementando sus cuotas a niveles que muchos afiliados no pueden costear, por lo que se observa un desgranamiento que tiene números concretos: 6 de cada 10 aportantes están buscando planes más económicos y básicos de cobertura o bien están saliendo del subsistema y volviendo a la obra social o al subsistema público. Los profesionales de la salud advierten por una pérdida real de sus ingresos y en muchos casos echan mano al cobro de plus para detener la caída. Los prestadores y las obras sociales y prepagas alertan que el costo de las prácticas y medicamentos escalan a una velocidad que sus ingresos no les permiten seguirla. El estado de situación obliga a mirar al sector público, que empieza a recibir cada vez más demanda, con las obvias limitantes que muestra en sus distintos niveles.

En diálogo con Puntal, Mario Koltan, empresario tucumano y referente en el ámbito de la salud como presidente del Grupo Boreal (séptima empresa a nivel país por cantidad de afiliados) y miembro de la Cámara de Medicina Prepaga de la República Argentina (CEMPRA), analizó el estado de situación. Koltan también fue subsecretario de Gestión Pública en el Ministerio de Salud de la Nación.

“Es bueno poner sobre la mesa este tema porque muchas veces se espera que las cosas estallen para encontrarles una solución. Y lo que vengo proponiendo en distintas notas que envié al Ministerio y en reuniones sobre el tema es generar propuestas concretas porque de lo contrario todos los integrantes del sistema de salud estamos incómodos y preocupados. Pero no salimos del cuadro de la descripción.

-¿Cuál es el diagnóstico de la situación?

-Bueno, un problema que junta la cabeza de todos los integrantes del sistema de salud es el financiamiento. Hay una trayectoria en los últimos años que se acelera y que muestra una brecha cada vez más grande entre los costos que requiere el sistema de salud para brindar una buena prestación y los recursos con que dispone para cumplir con lo que la ley nos obliga que es el Plan Médico Obligatorio (PMO), que es una suerte de cuadernillo en el que están descriptas todas las prestaciones que estamos obligados a brindar como mínimo.

-Hay un descalce entre el costo y los ingresos...

-Correcto. Hay un tema que es para subrayar y que son las nuevas tecnologías y también el precio de los medicamentos que deben incorporarse a los vademecum para distintos tratamientos, sobre todo para patologías crónicas o graves. También nuevas prestaciones que el Poder Legislativo, que muchas veces con sus leyes amplía el PMO, o el mismo Poder Judicial que obliga a brindarlas con fallos ante distintos amparos judiciales sin tener en cuenta muchas veces la provisión o asistencia de tecnologías o medicamentos, sin una evaluación costo-efectividad. Esto hace que haya actores dentro del sistema de salud, como el sector público, de las obras sociales o de la medicina privada, más el conjunto de profesionales, en una puja distributiva, sin darnos cuenta de que otros que están por fuera de la negociación no están participando.

-¿Quiénes son esos actores que no están y deberían sentarse a la mesa?

-Me refiero a la industria farmacéutica, al Poder Legislativo y al Poder Judicial, que actúan sobre el sistema de salud pero nadie discute con ellos el impacto que tienen sus decisiones en la asignación de recursos. Para hacer un gráfico diría que de la torta total de los costos de salud, lo que hace 7 u 8 años representaba el 19% hoy alcanzan el 34% y esos son los medicamentos. Entonces, si uno no pone en la foto a la industria farmacéutica o el impacto que tienen los fallos judiciales que obligan a las partes, tanto públicos como privados o de obras sociales, a prestaciones médicas o provisión de medicamentos millonarios, incluso en dólares. Sin eso, no se va a poder transparentar todo esto. El problema es que cuando el Poder Legislativo o el Judicial intervienen, no lo hacen teniendo en cuenta la capacidad de recursos del sistema de salud, ya sea público, privado o de obras sociales. Y en ese punto estamos, mirando la puja distributiva.

-¿Y cómo se manifiesta eso?

-Bueno, vemos a los profesionales cobrando plus, que se transformó en un ajuste de ingresos que lo paga el ciudadano de su bolsillo hasta donde puede, si no, va al sector público. El sector prestacional al mismo tiempo tiene una suerte de connivencia o complicidad con la industria farmacéutica en la prescripción de medicamentos de altos costos, que no siempre están demostrados que tienen alta efectividad en los tratamientos. Porque hay una suerte de incentivos de parte de los laboratorios para la prescripción de determinados medicamentos. Al mismo tiempo, tenemos un inconveniente: cada vez más profesionales de la salud abandonan las cartillas de los listados de profesionales de las obras sociales o de la medicina prepaga porque prefieren atender pacientes particulares. Eso, lo que hace en definitiva es poner en riesgo la posibilidad y la obligación de los actores de la salud de poder cumplir con sus obligaciones que marca la ley.

-¿Y en qué momento se encuentra este deterioro?

-Este es un momento oportuno y clave porque además estamos en un proceso electoral y deberíamos discutir con los propios candidatos, que van a asumir la responsabilidad de este país los próximos 4 años, porque parece que esto no forma parte de la agenda de los temas más preocupantes.

-Tal vez sea reflejo de que tampoco aparece como problema urgente para la población en medio de las necesidades económicas...

-Bueno, cuando uno observa las distintas consultoras tratando de ubicar los temas de mayor preocupación de la población argentina se ve que están los temas económicos y de seguridad. Muy lejos está la salud. Bueno, eso también refleja que a pesar de todos los inconvenientes, el sistema de salud, y lo demostró en la pandemia, fue capaz de dar respuestas y estar a la altura de ese momento. Pero lo que trato de alertar es que esto de tirar tanto de la soga va a llevarnos a un momento en el que se va a cortar. Y si se corta, el riesgo no es de las empresas, de las obras sociales o del hospital público, es la atención de salud de los argentinos. ¿Quién va atenderlos y cómo?

-¿Entonces no hay eco en la política de esta situación?

-Hay mucha descripción y análisis de la situación, pero alguien tiene que ponerse al frente y considero que el actor más importante es el Ministerio de Salud de la Nación. Con la particularidad de que tenemos un sistema con característica federal, por lo cual se debe incluir necesariamente a los ministerios de las provincias. No siempre lo que se define desde Nación tiene un correlato directo en las provincias.

-¿Cómo imagina eso?

-El Ministerio de Salud debe llamar a todos los actores para ser parte de un consenso porque en un país en el que tuvimos achique de la actividad económica, el PBI se recortó y la torta es más chica, tenemos que discutir entre todos cómo hacemos para distribuir los recursos que en Salud siempre son finitos, ante gastos que son infinitos. En la medida en que avancen las nuevas tecnologías, los medicamentos y la pretensión justa de los profesionales de tener mejores ingresos, se pone en riesgo de que esto sea sustentable en el tiempo.

-Un problema central es que hoy el paciente no puede aportar más vía obra social o prepaga y al prestador no le alcanza lo que recibe...

-Claro. Y entonces vemos crecimiento del plus médico, ampliación de los turnos para las prestaciones que se dan a 4 o 5 meses, salvo una urgencia. Entonces el sistema que tiene un problema de financiamiento con quién ajusta: ajusta con la gente, con el ciudadano, con su bolsillo, hasta donde dé. Y cuando no da más pasa lo que ocurre hoy con la medicina prepaga en la que 6 de cada 10 afiliados están en proceso de decantar en la búsqueda de planes cada vez más económicos, coberturas más básicas, o salidas de las empresas hacia el sector público, con las limitaciones que tiene este subsector para sostener a toda esta nueva demanda.

-¿Y las obras sociales?

En el caso de las obras sociales tienen un problema porque los salarios van detrás de la inflación y por lo tanto los aportes corren detrás de los costos de las prestaciones. Los profesionales de la salud quieren ganar más con justa razón; ahora si el sistema no tiene mejores ingresos, lo que hay que hacer es indagar en una mejor gestión, en lograr el mayor ahorro posible, tanto en las empresas como en las obras sociales. Pero aún así, sigo insistiendo en que cuando miramos la torta, los que tienen que sentarse rápidamente en la mesa de acuerdo es el Poder Legislativo, el Poder Judicial y la industria farmacéutica. Si ellos siguen mirando de costado, estamos dejando afuera a los actores más importantes y con gran impacto en los costos que tenemos para atender a los argentinos.

-¿Esto tiene arreglo?

-Sí, seguro. Lo tiene sobre la base de que quienes quieran sostener el sistema de salud que es de los mejores de América Latina, todos tenemos que poner parte para encontrar un común denominador. Si cada uno va a pujar por darles respuestas a las aspiraciones sectoriales vamos a terminar partiendo el sistema.

La millonaria facturación de los medicamentos

Según los últimos datos oficiales publicados por el Indec sobre la industria farmacéutica, la facturación de ese sector en el primer trimestre del año alcanzó los 300 mil millones de pesos, lo que representó un 82% más que en igual período de 2022.

En el último informe se remarcó que “la facturación total de la industria farmacéutica en la Argentina registró 300.071,3 millones de pesos, lo que representa un incremento de 82,0% en relación con el mismo trimestre de 2022”.

Esta variación surge por los aumentos de 75,8% en la facturación de producción nacional y de 98,1% en la reventa local de importados. En la facturación de producción nacional, se observan incrementos de 80,1% en las ventas al mercado interno y de 34,2% en las exportaciones.

Las ventas de producción nacional representaron 69,8% y la reventa local de importados, 30,2% sobre el total de la facturación.

La facturación al mercado interno, que incluye la facturación de producción nacional al mercado interno más la reventa de importados, alcanzó 95,0% de la facturación total.

En la facturación de producción nacional se observa que 92,8% corresponde a ventas al mercado interno, mientras que 7,2% corresponde a ventas al mercado externo.

“La articulación entre sectores es pobre y hay muchos gastos redundantes”

El ministro de Salud de CABA, Fernán Quirós, pasó el viernes por Río Cuarto y en ese marco analizó la situación del sistema de salud nacional. Consultado por Puntal, el funcionario del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta, indicó que “en realidad lo que hay es un problema mucho más grande que la dificultad de los afiliados para afrontar las cuotas de las prepagas y la necesidad de ingresos de la medicina privada que resultan insuficientes. Es general, y no sólo del subsector privado”, dijo.

Y agregó: “Además la articulación entre sectores es relativamente pobre y por lo tanto hay gastos redundantes, innecesarios. Un paciente va a visitar a un profesional que pide determinados estudios y cuando va a otro es necesario repetirlos; hay falta de continuidad de cuidado y cada vez que alguien va a un nuevo especialista parece que la resolución de la problemática de salud comienza de cero. Y hay falta de mirada integral de la problemática del ser humano. Necesitamos mucho más cuidado del famoso médico de cabecera, médico de familia, que coordine y continúe los cuidados a lo largo de la vida. Todo eso requiere ser modificado, incluyendo y entendiendo que la Argentina tiene tres subsectores que hay que coordinar mejor; entendiendo que la Argentina se da para sí un sistema de salud federal en el que cada uno de los ministros de las provincias desarrolla sus políticas públicas de acuerdo a lo que su sociedad pretende y su sistema de salud puede dar”, dijo Quirós.

Y finalizó: “El sistema de salud en el país viene deteriorándose desde hace mucho tiempo, pero decididamente la pandemia le prendió un farol a la problemática”.