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El relato de una intensivista: "La sociedad se nos burla en la cara"

Daniela Olmos es delegada de la filial Córdoba de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva. Habló de la impotencia que les genera ver el incumplimiento de las medidas sanitarias

“Si no quieren pensar en el equipo de salud, no lo hagan. Pero piensen por un minuto lo que es tener a un familiar o a un amigo en terapia intensiva”. Daniela Olmos es delegada de la filial Córdoba de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva y ofrece un crudo relato de lo que están viviendo los médicos y el personal de salud y lo que sienten cuando ven las transgresiones constantes a las restricciones sanitarias.

- ¿Cómo están viendo desde la Sociedad de Terapia Intensiva lo que ocurre en la provincia?

- No solamente en la provincia de Córdoba. Tenemos un grupo y estamos comunicados permanentemente con todas las filiales del país y está pasando prácticamente lo mismo en todos lados, un poco más o un poco menos. Acá en Córdoba es bastante alarmante la situación. Estamos con las camas críticas en más del 86% de ocupación, estamos muy colapsados en un montón de servicios;es una situación muy grave.

- ¿Cómo llegamos a esta situación, si desde hace un año se advertía de la segunda ola?

- Fueron varias las condiciones y las variables que se pueden manejar. Primero, la población que está entrando a las terapias intensivas es más joven. Por otro lado, hay población que no se cuidó, vimos en Córdoba capital muchas situaciones donde hubo mucha ausencia de respeto a los protocolos y eso lo estamos pagando ahora y creo que la sociedad no ha sido empática ni responsable con el equipo de salud ni con ellos mismos.

- Veíamos imágenes de un baile el fin de semana, en un bar de Córdoba que fue después clausurado e, incluso, van a imputar al cantante Damián Córdoba porque había una fiesta sin barbijos ni distanciamiento. Por otro lado, el sistema de salud está al límite.

- Eso causa mucha angustia y dolor. Al principio daba un poco de bronca y ahora pasa a ser angustiante y demoledor como equipos de salud. Tenemos a gente muy joven, padres de familia, madres, gente muy activa que no resiste el virus y termina falleciendo. Es una falta de respeto a toda la sociedad. Y esto, lo que pasó el fin de semana lo vamos a ver en siete o diez días cuando repercuta en la terapia. Eso es muy doloroso y triste y creo que no solamente en los bares sino en un montón de lugares de Córdoba ha pasado eso. Entiendo que la gente necesita distraerse, que necesita salir, necesita tener otro tipo de distracciones pero les pido que piensen un segundo en lo que es tener a un familiar o un amigo adentro de la terapia intensiva. Si no quieren pensar en el equipo de salud no piensen porque en eso somos bastante egoístas, pero piensen si les toca algún pariente o algún familiar. Piensen en lo feo que es tener que estar en terapia intensiva. Solamente pedirles eso, como decía el doctor Favaloro, que apelaba a los corazones de los argentinos solamente con tres cosas:honestidad, respeto y solidaridad.

- La infraestructura, la capacidad de atención están al límite, pero también está el factor humano. ¿Qué reciben de los terapistas, de quienes pelean todos los días contra este virus?

- El equipo de salud completo, porque no solamente somos los médicos intensivistas sino también los enfermeros, kinesiólogos, bioquímicos, diagnóstico por imágenes, el personal de limpieza están totalmente extenuados porque no hemos tenido vacaciones. Todo fue muy vertiginoso. Aparte, el día nunca se termina:uno sigue pensando qué le pasó a ese paciente, llama de nuevo para ver cómo está, seguimos constantemente muy enganchados con los pacientes y las familias y vemos que la sociedad se nos burla en la cara. Le pedimos a la sociedad que solamente salga para trabajar y cumpla el protocolo, que ya va a haber tiempo para festejar cumpleaños, aniversarios, juntarse. Le pedimos un poquito de responsabilidad.

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