La guerra en Medio Oriente tiene consecuencias económicas obvias y otras no tanto.
Era de esperarse que el precio del petróleo, a medida que el conflicto se extienda, comience a subir sostenidamente al menos al umbral de los 100 dólares por barril, lo que terminaría impactando en precios y nivel de actividad, con más o menos intensidad, en todo el globo. También comenzaron a escalar los precios de los granos en las últimas semanas, en parte por la tracción de los biocombustibles que se erigen como alternativa a los hidrocarburos.
Sin embargo, en las últimas horas apareció sobre ese escenario una derivación inesperada que terminó hundiendo la cotización de la soja y, en menor medida, del resto de los commodities: fue el rumor de que la cumbre prevista desde hace tiempo entre el presidente norteamericano, Donald Trump, y su par chino, Xi Jimping, podría no concretarse. Fue suficiente para que la oleaginosa ingresara por un tobogán en las pizarras: cayó más de 25 dólares en la jornada de ayer y pasó de 450 dólares la tonelada, a poco menos de US$ 425 en la cotización de mayo. En la de julio, que el jueves alcanzó los US$ 455,62, ayer cerró a US$ 428,98.
¿Por qué las dudas sobre la cumbre de los presidentes Trump y Xi Jimping tuvo impacto en la soja? Es que el mercado espera que en ese encuentro se termine de confirmar el interés chino por sumar toneladas extras de soja norteamericanas. Esto sería, apuntalar la demanda mundial. Por eso, mientras esa cumbre se mantenga en pie, el precio se sostiene. Cuando ingresó el rumor de la duda, la cotización se desplomó.
La corredora Granar destacó en su análisis diario que tras completar el viernes la sexta semana alcista seguida, la soja cerró ayer lunes “con fuertes bajas en Chicago, por una toma de ganancias de los inversores, que se acentuó luego de que Trump pusiera en duda su visita a China si ese país no participa activamente en la reapertura del Estrecho de Ormuz. El mercado esperaba con mucho interés ese cónclave para ver si, finalmente, China avanzaba con nuevas compras de soja en Estados Unidos antes del cierre del ciclo comercial 2025/2026”.
Y remarcó: “Lo antedicho fue el principal fundamento bajista para el valor de la soja que, como vinimos advirtiendo en varias ocasiones, debía buena parte de su firmeza casi exclusivamente al rumbo alcista del aceite”.
De hecho, el secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, se reunieron en París para evaluar las perspectivas del encuentro entre presidentes que se daría en Pekín y para relevar el estado de situación de los acuerdos comerciales. Según un artículo publicado por la agencia Reuters, "la parte china se mostró abierta a posibles compras adicionales de productos estadounidenses, incluyendo aves de corral, carne vacuna y cultivos extensivos distintos de la soja, según una de las fuentes".
Esa referencia también aportó a la tónica bajista de la soja porque estaría dando por caídas las aspiraciones de quienes creyeron que China compraría 20 millones de toneladas de soja 2025/2026.

