Villa María | solidaridad | Garrahan |

Niña villamariense de 11 años dona su cabello al Hospital Garrahan

Se trata de Trinidad Soria, que cursará sexto grado en el colegio San Antonio. Fue la primera vez que le cortaron el pelo y decidió que no había mejor destino para sus mechones que las pelucas para los pacientes oncológicos

Como un hada adolescente con el pelo cayéndole hasta la cintura, Trinidad posa ante la cámara. Faltan pocos días para que se lo corte por primera vez en su vida pero, cosa curiosa, ya sabe cuál será el destino de sus largas hebras de color castaño: el Hospital Garrahan, el centro de pediatría más complejo del país en lo que refiere a salud pública. 

Y Trinidad, haciendo honor a su nombre, será tres personas en una: ella misma pero también Sansón y Dalila. Ya que se arrancará la raíz de su propia fuerza para, mediante un gesto tan femenino como dulcemente inocente, donárselo a los pacientes oncológicos que lo perdieron. Y que los especialistas en suplementos capilares tejan coronas para ellos, pelucas con la savia más fuerte que con ella vino al mundo.

“Trini tiene su cabellito intacto desde que nació, porque nunca se lo quise cortar –dice su mamá, Alejandra Depaoli, que además de profesora de Educación Física, es peluquera- Pero el otro día ella me dijo “mamá, me lo quiero cortar a la altura de los hombros para donárselo a los niñitos del Garrahan”. Y con todo el dolor del mundo no pude decirle que no. Porque el suyo es un gesto muy noble y muy hermoso. Me cuesta aceptarlo pero no me queda más remedio que obedecer su voluntad”.

Pequeña hada

-¿Y cómo es que te decidiste a donar tu cabello, Trini? 


-Fue porque vi un video en You Tube. Lo había subido una mamá que tenía dos nenas de seis años con el pelo muy largo, y decidió cortárselo para mandarlo al Garrahan. Era para las pelucas de los chicos que lo habían perdido y yo quise hacer lo mismo...

-¿Conocés a alguien de la ciudad o alguna compañera tuya que haya tenido esa iniciativa?

-No, no conozco a nadie. Pero sé de otras chicas que vieron ese video y se emocionaron también. Sólo que yo decidí copiar ese ejemplo. Cuando lo conté a mis amigas y a todas les pareció re bien, pero ninguna quiso prenderse y hacerme compañía... (risas)

Internación y después

Y mamá Alejandra agrega: “Yo conocí a una mujer, tía de una nena de ocho años que estaba internada allá y necesitaba peluca. Y cuando me enteré de la decisión de Trini, la quise contactar. Pero todavía no pude y sigo insistiendo. También hay una vecina nuestra que llevó a una nena de dos años al Garrahan y dijo que la atención allá es excelente, que el hospital no tiene color político; que allá no importa si tenés o no tenés dinero o si sos rubio o morocho; que a todos los atienden por igual y maravillosamente. Y comentaba que, cuando salís de una internación así, sos otra persona. Porque ves cosas muy fuertes y quedás muy sensibilizada. Hace unos días, leímos en el Facebook del hospital que existe un voluntariado en el que todos los que quieran, pueden colaborar. Y con Trini nos queremos sumar. Lo haremos mediante Silvia Cardozo, una villamariense que trabaja para la organización Doná Cabello Argentina. Silvia será la encargada de llevar el cabellito de Trini a Buenos Aires. Seguro le va a tocar a una nena que tenga tanto amor como ella...”

En las huestes de Juana de Arco

Tres días después de la entrevista, mamá Alejandra me envía la foto de su hija. Ahora Trinidad tiene el cabello a la altura de los hombros en una fabulosa metamorfosis de piedad. Y más que un hada de cuentos se parece a Juana de Arco de las estatuas francesas; una adolescente de corte carré y vincha dispuesta a afrontar una guerra santa para que se instale el reino de Dios en el mundo. Y, sobre todas las cosas, para que ninguna nena se quede sin cabello. Sin esa savia vital y corona sagrada que le diga que sigue siendo reina en los campos de la vida.



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

Comentá esta nota

Noticias Relacionadas