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“Para una mujer, la parte estética siempre importa, sobre todo en la enfermedad”

Colaboradora desde Villa María de la fundación Doná Cabello Argentina, Silvia Cardozo habló de la importancia de las pelucas oncológicas. También de los niños que se solidarizan con los pacientes y “son un ejemplo”

A primera vista, no hay nada en Silvia Cardozo que diga que trabaja en un emprendimiento solidario. Ni una cruz ni un medallón ni un pin ni un pañuelo de colores. Y aunque al final de esta nota se confiese “cristiana, aunque casi no voy a la iglesia”, en el fondo esa confesión será un dato absolutamente menor. Porque lo que más le interesa a esta mujer sin uniforme social de ayuda al prójimo, es, precisamente, ayudar al prójimo. Pero desde el silencio casi anónimo de una “mujer de su casa”; y por eso mismo su ejemplo es más poético. Acaso para que se cumpla aquello de “que tu mano izquierda no sepa lo que hace tu mano derecha”.

Y así, en un bar céntrico, Silvia es puntual como el fruto de la vid o la hora de la siega. Y empieza a contarme por qué razón, hace ya dos años, colabora para la fundación Doná Cabello Argentina.

Hacer la vida “un pelito” más fácil

“Empecé con esto porque el cáncer en mi familia es una herencia genética; aunque siempre había afectado sólo a los varones. Pero hace unos años, afectó a una sobrina. Así que anduvimos mucho tiempo gestionando una peluca y vi lo enmgorroso que era. Tratamos de conseguirla en Córdoba pero no encontramos a nadie. Nos daban teléfonos que no nos respondían, direcciones que no existían... Hasta que decidí buscar por internet. Encontré varias fundaciones y escribí a cuatro o cinco. Y las únicas que me respondieron a los diez minutos fueron las chicas de “Doná Cabello Argentina”...

-¿Y qué pasó?

-Pasó que conseguí la peluca para mi sobrina y las chicas me propusieron trabajar con ellas, porque tienen colaboradoras en distintos puntos del país y hacen falta más. Y yo me sumé sin pensarlo. 

-¿Qué fue lo que más te impactó de ese trámite?

-Te diría que hasta ese momento yo no había tomado conciencia de lo importante que era para la mujer la parte estética. En el hombre quizás no sea tan importante; acaso porque es más normal ver un hombre pelado. Pero en el caso de una mujer, es muy engorroso aceptar la enfermedad, soportar el tratamiento y encima verte despojada de un atributo tan femenino. Además, una mujer sin cabello suele ser motivo de exclusión social, porque muchos te rehúyen. 

-¿Lo decís por algo que te tocó vivir?

-Sí. Hace poco, a una chica peluquera de la ciudad le diagnosticaron cáncer. Y cuando las clientas se enteraron, dejaron de ir a su peluquería. Como si el cáncer fuese algo contagioso. Fue muy duro para ella aceptar esa situación. Y lo que se necesita en esos momentos no es el desprecio sino la compañía y la contención; una palabra de aliento, preguntarte como estás... 

-¿Cómo definirías Doná Cabello Argentina?

-Es una fundación sin fines de lucro que no recibe dinero, tan sólo material. Tampoco se maneja con ninguna bandera política. Y está bien porque la enfermedad tampoco distingue clase social, ni sexo ni enfermedad. La sede está en Baradero y allí hay un grupo de mujeres que, al recibir el cabello, arman las pelucas que luego mandan a todo el país, no sólo al Garrahan. Incluso en los últimos meses enviaron a Perú, Chile y Paraguay. Todo de manera gratuita.

-¿Hay pedidos puntuales por color y largo o se fabrican pelucas estándar?

-Se fabrican de manera estándar pero previamente eleccionan el cabello por color y textura. Yo hace más de dos años que colaboro y tengo un stock de pelucas que la gente manda, las que me van devolviendo y las que donan. La persona que se contacta o le hace falta, viene a mi casa y se lleva la que la hace sentir más cómoda. Si yo no tengo, hago de nexo para conseguirla de la fundación. Sólo se firma un comodato por seis meses para que el paciente que la obtenga, la devuelva cuando ya no la necesite. Y si tiene que continuar con el tratamiento, el comodato se renueva.

-¿Sólo se fabrican pelucas para mujeres?

-No, también hay para hombres. Incluso hay peluquitas lúdicas de princesa que se hacen con lana, para las nenas más chiquitas. También la fundación fabrica turbantes y almohadoncitos para las mujeres que están operadas de cáncer de mama. Es como dicen las chicas de la fundación, “todo esto es par ahacerle la vida un pelito más fácil a quienes sufren tanto”.

-¿Hay algún requisito a la hora de donar cabello?

-Sólo pedimos que las hebras tengan, por lo menos, 20 o 25 centímetros; porque si es más corto se hace difícil para las chicas del taller 

Los niños son el ejemplo

-¿Y cómo están las donaciones en Villa María?


-Bastante bien, sobre todo a partir del trabajo que venimos haciendo en las redes sociales. El año pasado hicimos el facebook Doná Cabello Argentina Villa María y muchísima gente nos contactó. Hay semanas en que tenemos cuatro o cinco donaciones, y después en un mes, una o dos. Pero hemos podido recoger cabello gracias a los eventos también...

-¿Qué eventos?

- Los que venimos realizando desde el año pasado para recaudar fondos y difundir nuestra actividad; como la maratón de cortes gratuitos con la Sede de Peluqueros de la ciudad a los que querían donar. También el té que hicimos con la gente de Cánadez, la distribuidora de productos de belleza. 

-¿Como es esto?

-Fue una jornada para las mujeres que están en tratamiento. Allí se brindó asesoramiento médico y cosmetológico para que las cremas no les produzcan reacción alérgica, y hubo una peluquera que las asesoró con el cuidado cuando el pelo vuelve a nacer. Son cosas que quizás resultan tontas  para aquel que no está pasando por una situación así; pero para una mujer la parte estética siempre importa, sobre todo en la enfermedad. Por eso asistieron varias; unas quince en total. Y se sintieron muy acompañadas.

-¿Cuál es la reacción de una mujer al recibir su peluca?

-Sienten una emoción que siempre te contagia. El año pasado, una mujer de Villa Nueva había empezado el tratamiento y no quería que para Navidad sus hijas la vieran con un turbante. Y cuando finalmente se la pude conseguir para las fiestas, ella no dejaba de escribirme, de mandarme bendiciones, de decirme “no sabés todo lo que me ayudaste”… Así como ese, he tenido muchos casos…

-Vas a llevar el cabello de Trinidad a Baradero. ¿Qué pensás cuando una nena decide donar?

-Pienso que los chicos siempre nos dan el ejemplo en el tema solidario. Hemos recibido muchas donaciones de niños; e incluso en la última maratón de cortes de pelo hubo una nenita de cuatro años llevada por su mamá. También hemos recibido cabello de nenas de 6o 7 años que conocen las campañas. Muchas tenían compañeritas de colegio cuyas mamás estaban con tratamiento, y pensando en ellas, que podrían ser sus mamás también, quisieron donar, sin que nadie les dijera nada. 



Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María

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