Martín Galdeano quedó cuadripléjico en enero de 2007; saltó desde una tapia a una pileta y se fracturó la cervical. Ese accidente que le costó la movilidad de su cuerpo no le impidió seguir su vida adelante y dedicarse a ayudar a otros. “Tuve que empezar desde cero”, expresó.
Tras meses de rehabilitación y acompañado por sus amigos y familiares se recuperó. Con una idea en mente y con ganas de salir a la calle, diseñó su primera silla de ruedas con sistema de bicicleta adaptado. Su necesidad de independizarse y poder andar lo llevó a comenzar con la iniciativa.
“Yo anduve como 5 años en esa bici, me ayudó muchísimo a mover los brazos, el tronco; me hizo muy independiente y a raíz de eso puedo vivir solo. Fue un impulso gigante, la calle, el andar, el salir”, manifestó.
Las bicis son desarmables fácilmente, accesibles y le permiten a quienes tienen problemas de movilidad salir a la calle. “Les cambia la vida”, dijo.
“Después se me ocurrió hacer una silla de ruedas adaptada, que es la que uso actualmente, porque el problema era que no había economía para comprar una, así que me senté en la computadora, llamé a un tornero amigo y en dos años la terminé”.
El trabajo de esos años dio sus frutos, fueron largos pero le permitió a Martín mejorar su proyecto. “Hoy por hoy, las cosas se hacen mucho más rápido, pero ese camino había que hacerlo”, agregó el joven.
Algunas tienen los pedales adaptados para que sean usados con las manos, y otras tienen el motor de un taladro, permitiendo así la facilidad del traslado e inclusive la independencia de quien las use. Hasta ahora han hecho cuatro.
Luego de ese arduo trabajo surgió la idea de hacer una bicicleta con motor. “El motor terminó siendo el de un taladro eléctrico a baterías, lo pusimos a prueba unos meses y ya van 4 años que ando en la bici”.
Como consecuencia de ese logro, el joven comenzó a plantearse cómo ayudar a otros. Galdeano expresó: “Hay mucha gente que está encerrada en su casa sin salir, yo la viví a esa y pasa el tiempo y es peor, los precios son excesivos, una silla de ruedas no es nada barato, una bici adaptada mucho menos. Nosotros lo estamos haciendo posible con herramientas un poco más básicas”.
Con ayuda de la tornería Ferrato y de la bicicletería de Martín Colombatti –sus amigos –, empezó a fabricar más sillas adaptadas para quienes también tenían dificultades para movilizarse.
Lo llamaron desde muchas ciudades tales como Carlos Paz, Cosquín, Córdoba, Río Tercero, Río Primero y Hernando, entre otras. Amigos y familiares de personas con discapacidad, ansiosos por cambiar la vida de esas personas.
“En Villa María el presupuesto del Municipio hace que la idea decaiga muchísimo. Uno se ocupa y se preocupa porque a la vez se quiere dar esa mano”. El joven comentó que generalmente la mano de obra no la cobra, pero las herramientas y demás tienen su costo. Por lo tanto, pide ayuda para quienes desinteresadamente quieran donar o aportar, con partes de bicicletas por ejemplo, para poder cambiarle la vida a otra persona.
Ante ello, agregó: “Las bicis tienen un costo que no es ni parecido a lo que estamos acostumbrados a ver, que son inaccesibles, estamos tratando que sean accesibles”.
“El trabajo de herrería que tiene es muy simple, eso nos da chance de poder replicarlas un poquito más rápido”, expresó.
“Fabrico y regalo porque nunca cobro la mano de obra, regalé una silla de ruedas y una bici que fueron para mí muy importantes, y siguieron siéndolo para otro y eso siempre tiene una vuelta de rueda, es re lindo”, puntualizó el joven.
“Yo era un chico que corría, que saltaba, trabajaba, iba y venía, hasta que todo cambió y me puso en una situación nueva”, finalizó. Este proyecto cambió su vida y le permitió independizarse, así como él ayuda a otros, también espera que cualquiera que quiera colaborar a la causa pueda contactarlo a través de su Facebook Martín Galdeano.
Aldana Pszybylski. Redacción Puntal Villa María
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“Yo anduve como 5 años en esa bici, me ayudó muchísimo a mover los brazos, el tronco; me hizo muy independiente y a raíz de eso puedo vivir solo. Fue un impulso gigante, la calle, el andar, el salir”, manifestó.
Las bicis son desarmables fácilmente, accesibles y le permiten a quienes tienen problemas de movilidad salir a la calle. “Les cambia la vida”, dijo.
“Después se me ocurrió hacer una silla de ruedas adaptada, que es la que uso actualmente, porque el problema era que no había economía para comprar una, así que me senté en la computadora, llamé a un tornero amigo y en dos años la terminé”.
El trabajo de esos años dio sus frutos, fueron largos pero le permitió a Martín mejorar su proyecto. “Hoy por hoy, las cosas se hacen mucho más rápido, pero ese camino había que hacerlo”, agregó el joven.
Algunas tienen los pedales adaptados para que sean usados con las manos, y otras tienen el motor de un taladro, permitiendo así la facilidad del traslado e inclusive la independencia de quien las use. Hasta ahora han hecho cuatro.
Luego de ese arduo trabajo surgió la idea de hacer una bicicleta con motor. “El motor terminó siendo el de un taladro eléctrico a baterías, lo pusimos a prueba unos meses y ya van 4 años que ando en la bici”.
Como consecuencia de ese logro, el joven comenzó a plantearse cómo ayudar a otros. Galdeano expresó: “Hay mucha gente que está encerrada en su casa sin salir, yo la viví a esa y pasa el tiempo y es peor, los precios son excesivos, una silla de ruedas no es nada barato, una bici adaptada mucho menos. Nosotros lo estamos haciendo posible con herramientas un poco más básicas”.
Con ayuda de la tornería Ferrato y de la bicicletería de Martín Colombatti –sus amigos –, empezó a fabricar más sillas adaptadas para quienes también tenían dificultades para movilizarse.
Lo llamaron desde muchas ciudades tales como Carlos Paz, Cosquín, Córdoba, Río Tercero, Río Primero y Hernando, entre otras. Amigos y familiares de personas con discapacidad, ansiosos por cambiar la vida de esas personas.
“En Villa María el presupuesto del Municipio hace que la idea decaiga muchísimo. Uno se ocupa y se preocupa porque a la vez se quiere dar esa mano”. El joven comentó que generalmente la mano de obra no la cobra, pero las herramientas y demás tienen su costo. Por lo tanto, pide ayuda para quienes desinteresadamente quieran donar o aportar, con partes de bicicletas por ejemplo, para poder cambiarle la vida a otra persona.
Ante ello, agregó: “Las bicis tienen un costo que no es ni parecido a lo que estamos acostumbrados a ver, que son inaccesibles, estamos tratando que sean accesibles”.
“El trabajo de herrería que tiene es muy simple, eso nos da chance de poder replicarlas un poquito más rápido”, expresó.
“Fabrico y regalo porque nunca cobro la mano de obra, regalé una silla de ruedas y una bici que fueron para mí muy importantes, y siguieron siéndolo para otro y eso siempre tiene una vuelta de rueda, es re lindo”, puntualizó el joven.
“Yo era un chico que corría, que saltaba, trabajaba, iba y venía, hasta que todo cambió y me puso en una situación nueva”, finalizó. Este proyecto cambió su vida y le permitió independizarse, así como él ayuda a otros, también espera que cualquiera que quiera colaborar a la causa pueda contactarlo a través de su Facebook Martín Galdeano.
Aldana Pszybylski. Redacción Puntal Villa María

