Una iniciativa que surgió de las redes sociales se volvió viral y generó una cadena solidaria que propone darle a cada egresada la posibilidad de tener su gran noche.
Con el lema “Yo me sumo”, chicas de todo el país ofrecen prestar sus vestidos de fiesta a las egresadas de este año. Así también se sumaron varones a esta propuesta que ya tendió redes en toda la región, la provincia y el país.
Las ajustadas economías familiares hacían naufragar el sueño de muchas chicas de tener su vestido para recorrer esa pasarela en la cual cierran un ciclo y comienzan una nueva etapa que marcará su futuro. Pero este gesto generó una gran movilización.
A través de Facebook y otras redes sociales, cientos de jóvenes de toda la región cargaron fotografías de sus vestidos, aquellos que guardaban de recuerdo, y sólo agregan que están dispuestas a prestarlos.
“Yo también presto mi vestido de egreso para cualquier chica que no pueda comprar el suyo. Por favor, si conocen a alguien que lo necesite, que me escriba, es justo que todas puedan disfrutar de su noche”, escribió Jazmín Giraudo, una joven oriunda de Laboulaye en su Facebook. Y acompaña una foto de aquella gran noche.
Poco se sabe de cómo se inició esta movida, quién dio el puntapié inicial. Lo cierto es que hoy es una gran cadena de favores que ilusiona y emociona.
“El motivo es sencillo, la realidad es que está muy difícil la situación para todos, y el gasto que conlleva un egreso no es caso aparte”, dice a Puntal Jazmín.
“Entonces para que aquellas chicas que no pueden acceder a hacerse o comprarse uno, presto el mío. Es una momento especial el cierre de ciclo secundario y sería lindo que un vestido no sea impedimento para asistir. A la publicación la comenzó una chica (que no conozco) y me pareció un gesto hermoso y que algo tan sencillo para uno puede ser muy grande para otro”, sintetiza.
Nicolle Cuniberti egresó en 2016, y el vestido soñado y disfrutado en aquella fiesta en Italó estaba guardado como recuerdo. Movilizada por la situación actual y la necesidad de muchas otras chicas, decidió también ofrecerlo. “Vi una publicación en Face. Nadie me invitó a sumarme. Lo hice porque creo es muy importante que todas las chicas puedan disfrutar de esa noche”, señala a este medio. Y entusiasmada con la idea, también dice tener su vestido de 15 para prestar.
“Nos merecemos estar lindas, tener un vestido, y no ver frustrada esa posibilidad por carecer de recursos económicos”, insiste. Nicolle admite que en su pueblo (Italó) tal vez no sea tan evidente esa carencia, pero decidió sumarse pensando en chicas de otros lugares.
Antonella Moreno tiene guardado su vestido desde 2015, el año de su egreso del Ipem 221 San Carlos de Jovita. “Tenía un par de chicas que habían publicado en el Face esto de sumarse. Me pareció re interesante porque reconozco que estamos en un momento difícil en el país y me parece que tenemos vestidos guardados que se han usado solamente una noche y es re lindo poder compartirlo o prestarlo a otras chicas que no llegan a tenerlo”.
Antonella señala que buscó entre las fotos de aquella fiesta y la colgó en el Face. Y recibió la llamada de una mamá cuya hija termina el secundario. “La chica no vive acá pero conoce a mi familia. Me escribió la mamá para preguntarme si se lo prestaba. Le dije que sí. Fue a medírselo, pero no le quedó. Entonces la puse en contacto con otras chicas y seguro lo va a conseguir”, asume Antonella.
Aunque en menos cantidad, también varones ofrecen sus trajes o sacos en préstamo.
Servicio gratuito
En General Deheza, peluqueros, manicuras y maquilladoras también se sumaron a esta movida y ofrecen atender a egresadas y egresados.
Daniela Dedominici es manicura y fue quien se contactó con estilistas de su ciudad para invitarlos a esta movida. “Primero vi lo de los vestidos y calzados, entonces pensé por qué no ofrecer nuestro servicio gratuito. Me surgió esto de juntarnos varios peluqueros, manicuras, depiladoras. En General Deheza somos varios”.
“Hay peluqueros, maquilladoras y manicuras que se sumaron ofreciendo su servicio gratuitamente para chicas que no tengan los recursos para afrontar dichos gastos”, detalló Daniela.
Los montos de la inversión para una sola noche
Para una familia, la fiesta de egreso implica importantes erogaciones que contemplan la vestimenta de los egresados, el grupo familiar, la tarjeta para la fiesta, entre otros gastos.
Si del vestido o el traje se trata, se debe contar con alrededor de entre $ 5.000 hasta $ 15.000 sin contar en ese monto los zapatos y otros accesorios.
Claudia, modista consultada, señaló que este año se demoraron los encargos de vestidos. Pero admitió que hubo más demanda. “En locales del centro de Río Cuarto un vestido se llega a vender hasta en $ 15.000”, dijo. Por eso algunas chicas optan por comprar la tela, hacer su diseño y llevarlos a modistas. En este caso, el costo final se reduce a unos $ 8.000.
En ambos montos no está incluido el costo del calzado que ronda los $ 2.000.
Restan luego la vestimenta de toda la familia y el costo de las tarjetas que varía entre $ 800 a 1.000 por persona.
Patricia Rossia. Redacción Puntal
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Las ajustadas economías familiares hacían naufragar el sueño de muchas chicas de tener su vestido para recorrer esa pasarela en la cual cierran un ciclo y comienzan una nueva etapa que marcará su futuro. Pero este gesto generó una gran movilización.
A través de Facebook y otras redes sociales, cientos de jóvenes de toda la región cargaron fotografías de sus vestidos, aquellos que guardaban de recuerdo, y sólo agregan que están dispuestas a prestarlos.
“Yo también presto mi vestido de egreso para cualquier chica que no pueda comprar el suyo. Por favor, si conocen a alguien que lo necesite, que me escriba, es justo que todas puedan disfrutar de su noche”, escribió Jazmín Giraudo, una joven oriunda de Laboulaye en su Facebook. Y acompaña una foto de aquella gran noche.
Poco se sabe de cómo se inició esta movida, quién dio el puntapié inicial. Lo cierto es que hoy es una gran cadena de favores que ilusiona y emociona.
“El motivo es sencillo, la realidad es que está muy difícil la situación para todos, y el gasto que conlleva un egreso no es caso aparte”, dice a Puntal Jazmín.
“Entonces para que aquellas chicas que no pueden acceder a hacerse o comprarse uno, presto el mío. Es una momento especial el cierre de ciclo secundario y sería lindo que un vestido no sea impedimento para asistir. A la publicación la comenzó una chica (que no conozco) y me pareció un gesto hermoso y que algo tan sencillo para uno puede ser muy grande para otro”, sintetiza.
Nicolle Cuniberti egresó en 2016, y el vestido soñado y disfrutado en aquella fiesta en Italó estaba guardado como recuerdo. Movilizada por la situación actual y la necesidad de muchas otras chicas, decidió también ofrecerlo. “Vi una publicación en Face. Nadie me invitó a sumarme. Lo hice porque creo es muy importante que todas las chicas puedan disfrutar de esa noche”, señala a este medio. Y entusiasmada con la idea, también dice tener su vestido de 15 para prestar.
“Nos merecemos estar lindas, tener un vestido, y no ver frustrada esa posibilidad por carecer de recursos económicos”, insiste. Nicolle admite que en su pueblo (Italó) tal vez no sea tan evidente esa carencia, pero decidió sumarse pensando en chicas de otros lugares.
Antonella Moreno tiene guardado su vestido desde 2015, el año de su egreso del Ipem 221 San Carlos de Jovita. “Tenía un par de chicas que habían publicado en el Face esto de sumarse. Me pareció re interesante porque reconozco que estamos en un momento difícil en el país y me parece que tenemos vestidos guardados que se han usado solamente una noche y es re lindo poder compartirlo o prestarlo a otras chicas que no llegan a tenerlo”.
Antonella señala que buscó entre las fotos de aquella fiesta y la colgó en el Face. Y recibió la llamada de una mamá cuya hija termina el secundario. “La chica no vive acá pero conoce a mi familia. Me escribió la mamá para preguntarme si se lo prestaba. Le dije que sí. Fue a medírselo, pero no le quedó. Entonces la puse en contacto con otras chicas y seguro lo va a conseguir”, asume Antonella.
Aunque en menos cantidad, también varones ofrecen sus trajes o sacos en préstamo.
Servicio gratuito
En General Deheza, peluqueros, manicuras y maquilladoras también se sumaron a esta movida y ofrecen atender a egresadas y egresados.
Daniela Dedominici es manicura y fue quien se contactó con estilistas de su ciudad para invitarlos a esta movida. “Primero vi lo de los vestidos y calzados, entonces pensé por qué no ofrecer nuestro servicio gratuito. Me surgió esto de juntarnos varios peluqueros, manicuras, depiladoras. En General Deheza somos varios”.
“Hay peluqueros, maquilladoras y manicuras que se sumaron ofreciendo su servicio gratuitamente para chicas que no tengan los recursos para afrontar dichos gastos”, detalló Daniela.
Los montos de la inversión para una sola noche
Para una familia, la fiesta de egreso implica importantes erogaciones que contemplan la vestimenta de los egresados, el grupo familiar, la tarjeta para la fiesta, entre otros gastos.
Si del vestido o el traje se trata, se debe contar con alrededor de entre $ 5.000 hasta $ 15.000 sin contar en ese monto los zapatos y otros accesorios.
Claudia, modista consultada, señaló que este año se demoraron los encargos de vestidos. Pero admitió que hubo más demanda. “En locales del centro de Río Cuarto un vestido se llega a vender hasta en $ 15.000”, dijo. Por eso algunas chicas optan por comprar la tela, hacer su diseño y llevarlos a modistas. En este caso, el costo final se reduce a unos $ 8.000.
En ambos montos no está incluido el costo del calzado que ronda los $ 2.000.
Restan luego la vestimenta de toda la familia y el costo de las tarjetas que varía entre $ 800 a 1.000 por persona.
Patricia Rossia. Redacción Puntal

