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"Alemania le abrió las puertas a mis sueños"

El exjugador de Alumni, Belgrano e Instituto, lleva 9 años en el país europeo, donde vive con su hijo Apolo y su esposa María Carla Ulla. “Tengo 39 años, y el club me dio la oportunidad de continuar jugando y además, empezar como DT”

“Soy un agradecido a Alemania, porque aprecio estos 9 años de futbolista, y lo que me valoran. Disfruto con mi señora María Carla y mi hijo Apolo”, dijo Santiago.

 

Santiago Aloi es un futbolista villamariense al que le pasan cosas maravillosas, porque se esmeró para cumplir sus sueños y se preparó para ser profesional.

Es un ejemplo, y una muy respetada y querida persona, un jugador con muchas condiciones, que le permitieron ser reconocido en Alemania donde “me fui a los 29 años, detrás de mis sueños de futbolista, y por 6 meses. Llevo 9 años, porque en este país le abrieron las puertas a mis sueños”.

Explicado de esa manera parece sencillo, pero en medio de la euforia mundialista, triunfar en una potencia como Alemania, después de haber jugado en River, Belgrano e Instituto, no es tan fácil de resumir. “Vine tras jugar en Alumni, club al que siempre le estaré agradecido, porque también me cumplió un sueño, que era el de volver a Villa María, convivir con mis padres y mi hermano, y jugar para el equipo de la ciudad en que nací”.

Había partido a los 13 años, después de militar en Asociación Española, club al que le guarda mucho cariño, aunque se había iniciado en Central Argentino, tras transitar en la Liga de Baby Fútbol por Centralito y All Boys. “Central Argentino es el patio de mi casa, porque allí vive mi mamá con mi papá, que es el presidente actualmente. Allí están todos los mejores recuerdos de mi infancia”.

Resalta que “luego de jugar en Centralito, cerré mi etapa en el baby en All Boys, e inicié con Central Argentino mi etapa de inferiores, que continuaría en Española, hasta que a los 13 años me fui a River Plate. Estuve 6 años en ese lugar maravilloso, que me marcó”.

Recuerda que “en mi categoría jugué con Gonzalo Higuaín, que era la figura, pero compartí en la pensión con todos esos grandes profesionales como Javier Mascherano, y hasta entrené con Marcelo Gallardo, que era un crack”.

Recalca que “mi papá (Pablo Aloi, expresidente de la Liga de Baby y de Central Argentino, y de la empresa Alpa Sport) y mi mamá me dieron una formación muy valiosa, que me permitió irme detrás de mis sueños con un respaldo total, que aún hoy siento. Ellos fueron los puntales de este sueño”.

La familia se agranda

Son las 21 horas del 18 de junio en Alemania, y cuenta Santiago que “acá recién oscurece a las 22. En invierno se hace de noche apenas pasás las 17, pero ahora se acerca el verano y acá está ideal para salir a caminar mientras hablamos”.

En Villa María el frío se hace sentir, y el invierno se acerca con un anochecer tempranero. “Siempre me toca vivir esta experiencia. También cuando visito a mis padres en Villa María a fin de año, me voy con frío, y me encuentro con un mucho calor en mi ciudad”.

Está radicado en “Bersenbrück, cerca Colonia o Hanover. Partí rumbo a Alemania en 2017. Fui a Leipzig, con contrato por 6 meses, y hace 9 años que estoy aquí, con mi señora María Clara Ulla, y mi hijo Apolo, de 2 años de edad”.

Recuerda que “mi último año en Argentina jugué en Alumni, donde pasé dos etapas hermosas, llenas de recuerdos lindos con compañeros que jamás olvidaré. Tenía una propuesta de Estudiantes de Río Cuarto, que era muy tentadora, pero me llamó el DT que había conocido en 2010 en Alemania, cuando estuve un par de meses, y entendí era mi última chance de volver a jugar en Europa”.

Gambeteó todas las adversidades

Santiago Aloi cuenta que “esos 6 meses se hicieron un año, y aparecieron diferentes propuestas, y hoy ya pasaron 9 años. Jugué en 3 clubes de distintos lugares y categorías, hasta que en 2020 llegué a este club, que me dio la oportunidad de jugar, y ahora de dirigir en un cuerpo técnico de la Sub-23”.

Explica que “Bersenbrück tiene paisajes hermosos, es muy tranquilo, es una ciudad a orillas del Río Hase, y a 30 km. de Osnabrück. Voy recorriendo sus calles mientras hablo con ustedes sin problemas de inseguridad”.

Considera que “cuando te vas a jugar al fútbol a otro país, siempre que vas extendiendo tu tiempo de contrato es para bien. Significa que tenés más oportunidades de seguir jugando, que te valoran, y así fue desde aquellos 6 meses cuando llegué. Pensé que sería muy difícil, sobre todo por el idioma, que aún sigo aprendiendo con esfuerzo”.

Estima que “este tiempo me permite ver en retrospectiva, y darme cuenta que demandó mucho esfuerzo, y mi vida se fue haciendo muy especial en este país, que me abrió sus puertas y me permite vivir y disfrutar con mi familia”.

Un país para disfrutar

Agradecido con “las posibilidades que me surgieron, y con el nivel de vida que tengo en Alemania con mi esposa y mi hijo Apolo. Es sorprendente porque aún no tengo un plan de hacia dónde vamos, y por qué vamos a Alemania. Las circunstancias hicieron que las cosas se dieran así”.

Manifiesta que “hasta yo me sorprendo de estar viviendo en Alemania. Hace dos años nació Apolo, que vino al mundo en septiembre de 2023 en el Hospital de Osnabrück. Ser padre es lo mejor que me pudo pasar en la vida”.

Apuesta a “poder disfrutar los 3 como familia. Me puse de novio en Villa María, y esto no estaba en nuestros planes, pero habían pasado un par de meses cuando invité a quien hoy es mi esposa a venir, y acá estamos con Apolo”.

Resalta que “María Carla me dio todo su respaldo. Nos casamos en 2018, lo que favoreció a seguir en Alemania, y este matrimonio se fue adaptando a todo en este país. Las costumbres son muy distintas, son países diferentes, pero más allá del idioma, las situaciones nuevas se fueron superando, y nos apoyamos para amalgamarnos”.

Exigencia, esfuerzo y disciplina

Alemania es para Santiago Aloi “un país exigente y disciplinado, con mucha limpieza en sus calles, y que sabe recibir a los extranjeros. Nunca dejás de saber que no es nuestro país, pero no te lo hacen sentir, sólo que te exigen, y te apoyan mientras cumplas”.

“Acá estamos haciendo nuestra vida. No es fácil Alemania, pero una familia que se quiere lo puede hacer en cualquier país. Y un futbolista que se esfuerza también puede hacerlo bien en Alemania”.

Manifiesta que “esta historia continúa en Alemania para esta familia. Seré jugador - entrenador, que es un nuevo reto. Algo que no conocía, pero tendré un doble rol”.

Señala que “terminé la temporada en el TuS Bersenbrück, y me propusieron dirigir el Sub-23 del club. Es otro plano para investigar en esta gran experiencia”.

Considera que “tengo 39 años, y estoy físicamente para seguir jugando. Sigo orientando mi vida, y haciendo foco como jugador, pero es lógico que ya los minutos no son los mismos que antes, y poner en perspectiva el fútbol desde otro lugar también es muy interesante”.

Estima que “el jugador más joven merece su lugar, y se va terminando esta etapa. Me ayuda mi cabeza y mi físico, pero pensando a futuro, ser parte del cuerpo técnico me atrae. Igual, voy a seguir haciendo foco como futbolista aún”.

Explica que “cuando vine a Leipzig empezó este sueño, que quiero extender. Es una experiencia linda, en un país que es potencia futbolística, que tiene sus formas tácticas rígidas y disciplinadas, pero al que no me costó adaptarme. Fui bajando de categoría por mi edad, pero sigo sintiéndome a la altura ahora en la Oberliga Niedersachsen, la quinta división, en un club que aspira al ascenso, y que hace 2 años ganó la Copa Nacional, que clasificó a la Copa Alemania, en al que enfrentamos a Borussia Mönchengladbach. Este año perdimos la final, y aún estoy con la espina”.

Reseña que “aquel paso en River me marcó. Quería jugar en River, porque me sentía por mis formas, un jugador para ese club, y ahora me doy cuenta que pasé pruebas multitudinarias, con más de 500 chicos, y jugué 6 años en un club donde todos los días llegan cientos de pibes que quieren tu lugar, y llegué a firmar contrato”.

También jugó en Belgrano e Instituto, pero insiste en que “siempre fui muy profesional, enfocado en cada club de la misma amanera. Fui al Watford de Inglaterra, y también al Liberia Mia de Costa Rica, y lo entregué todo como en Alumni”.

Destaca que “este paso por Alemania, que ya lleva 9 años, no me quitó el espíritu competitivo. Confío en mis condiciones, me exijo, y creo que pude llegar más lejos aún, y que las cosas pudieron ser mejores, pero eso alimenta mis ganas”.

Afirma que “nuestro país es Argentina. Se abrió esta puerta, y ahora otra ventana como DT, pero el jugador sigue vivo acá, sabiendo que extraño estar en Villa María”.