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"Sigo motivado como el primer día"

Juan Cruz Gill considera que "jugué en los dos equipos más ganadores de Malta. Voy a cumplir 38 años, y me siento bien físicamente. Mi amigo Pablo Doffo me invitó a participar de un nuevo proyecto. Me motivó"

El defensor villamariense Juan Cruz Gill se apresta a cumplir 38 años. Vive en Malta, donde firmó contrato con el Marsaxlokk FC.

“Sigo motivado como el primer día”, afirmó. Un físico privilegiado y una gran conducta, propia de un profesional de excelencia, le permiten reafirmar sus ganas de prolongar su dilatada cerrera, que se inició en El Santo en el baby fútbol, continuó en las inferiores de Alem de Villa Nueva, los Seleccionados Juveniles de la Liga de Villa María, donde lo observaron y surgió la posibilidad de emigrar a Talleres.

Un inolvidable debut el 19 de junio de 2004 venciendo 3-2 a River Plate, y 4 años en los que la “T” le dio rodaje (80 partidos), pero problemas económicos e institucionales graves hicieron que Gill encontrara en el exterior su continuidad en el fútbol profesional.

Emigró hace 13 años. En 2008 jugó en Chile, donde disputó 17 encuentros en Primera División en Deportes Melipilla. Luego, Ermis Aradippou de Chipre le permitió en 2009 explorar otro mercado en el que se ganó un reconocimiento: Chipre. Ascendió a Primera y tuvo mucho protagonismo durante tres temporadas.

Pero en 2011 decidió volver a Sudamérica, tentado por Estudiantes de Mérida, que le permitió conocer otro hermoso país: Venezuela.

Ya transformado en un “trotamundos”, eligió Chile para estar más cerca de su familia en 2012, sumándose a Unión y a Deportes Temuco, para luego vestir la casaca de Iberia en 2015.

Ese año surgió la posibilidad de jugar en Valletta de Malta, donde fue campeón en 2016, y se radicó en los últimos 6 años. “Me fue muy bien y mi familia se adaptó a la vida en la isla. Fui a préstamo a Tarxiem Rainbows en 2020, y más tarde al Sliema Wanderers FC”.

Sin embargo, transformado en un referente del fútbol de aquel país, llegó otra propuesta que conquistó su corazón inquieto. “Lo que me convenció es el proyecto serio que tiene el club Marsaxlokk FC”, dijo Juan Cruz Gill, que fue presentado en redes sociales como una estrella de aquella Liga.

Jugó en los 2 grandes, pero el paso de los años no le quitó ambición deportiva, y sigue apostando por nuevos logros saliendo de zona de confort, y arriesgando por “nuevos desafíos que lo motiven”.

Continuar jugando en el bello archipiélago del Mar Mediterráneo, en la isla de Malta, estaba en sus planes, pero firmar contrato con el Marsaxlokk FC apareció de repente, y obligó a una consulta familiar con su esposa Melina y sus hijos Bautista y Lorenzo.

“Ellos aceptaron, era clave la consulta”, afirma el defensor.

Agrega que “firmé contrato con el club Marsaxlokk FC, que es dirigido por un amigo argentino Pablo César Doffo, a quien conozco de Talleres de Córdoba. Fuimos compañeros, él también es categoría 1983, y es su primera experiencia como entrenador en este club, en el que jugó”.

Además del carlotense, Gill comenta que “también el ayudante de campo y entrenador de arqueros Iván Rivera es argentino, y se sumará otro jugador. Pablo Doffo me conoce bien, y cuando me lo propuso, enseguida me gustó lo que me ofrecía, porque es bueno en todo sentido. Siempre decidiendo con la ayuda mi familia, dije que sí, porque es un club que tiene pretensiones de ascender”.

Añade que “lo que me convenció es el proyecto serio que tiene el club. Me presentaron junto a varios jugadores conocidos, en poco tiempo llega otro argentino que juega de volante central y ya jugó conmigo el año pasado. Nos conocemos bien, y vemos que las cosas son serias, se va armando un equipo con gente profesional que apunta a objetivos importantes”.

Estima que “es muy significativo vivir una nueva experiencia. Me siento contento por seguir jugando a mi edad, ya estoy por cumplir 38 años (el 18 de julio), y estoy bien físicamente. Espero que sea un año positivo para mí y para el equipo”.

Comenta que “este club milita en la Challenger Ligue, que sería una B Nacional de Argentina. Es la segunda categoría de Malta”.

Sostuvo que “estoy ansioso y con muchas ganas de empezar otro desafío. Lo tomo como una nueva oportunidad, con un entrenador conocido, y un equipo competitivo que tendrá aspiraciones”.

De su paso por Valletta y Sliema Wanderers dijo quedarse con “los mejores recuerdos. Jugué en dos equipos que me permitieron conocer gente muy valiosa, comprometida, y experimentar un crecimiento grande como jugador y también como persona”.

Jugó en los dos clubes más grandes de Malta, pero no piensa en el retiro, “mañana se verá. Siempre estoy con las valijas preparadas, pero aunque con mi mujer (hace 23 años se conocieron en el colegio) extrañamos Argentina, y a los amigos, este proyecto motiva. Tengo el deseo de seguir ligado al fútbol, porque es lo que me apasiona, y poder transmitir lo que aprendí. Me voy preparando para ser DT”.

Nunca olvida sus raíces, pero agradece a Malta. “Es un lindo país con costumbres de Italia. La gente es amable, y sus playas hermosas. Se vive bien, gracias a los ingresos que da el turismo, que es la principal actividad. No hay tanta diferencia de clases, ni pobreza”.

No olvida su debut en Talleres, aquel 19 de junio de 2004 “le ganamos 3-2 a River en el Estadio Córdoba. Jugué de lateral, que no era mi puesto. También jugué contra Quilmes y en la revancha de la reválida con Argentinos Juniors. Con tres partidos en Primera me comí el garrón del injusto descenso, porque Talleres terminó detrás de Boca y River. Teníamos puntaje para jugar Copa, pero descendimos por los promedios”.

Tampoco olvida y extraña a “mis familiares, a mis queridos amigos de El Santo, de Alem, del colegio y de la vida. Quizás pueda dirigir (hizo el curso de DT) pronto a algún equipo villamariense”.

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