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Ambientalistas piden reforestación para frenar la suba de temperaturas

Especialistas analizaron el escenario actual y solicitaron más políticas públicas que incentiven la plantación de árboles en toda la provincia. Consideraron, además, que debe haber una mayor responsabilidad de los vecinos y los empresarios

Con motivo de la intensa ola de calor que se vive en el centro del país por estos días, numerosas agrupaciones vinculadas al cuidado del medio ambiente se manifestaron en relación al impacto que ha tenido la deforestación en todo el país, y en especial en Córdoba, con el aumento de las temperaturas.

En este marco, Puntal dialogó con ambientalistas especialistas y les consultó sobre su análisis del escenario actual, sumado a cuáles serían las medidas a tomar para hacer frente a estos fenómenos que se dan cada vez con más frecuencia e intensidad. Todos coincidieron en la importancia de avanzar en la reforestación.

Franco Altamirano, referente de la ONG Wichan Ranquen, sostuvo que “desde el vivero, y en lo personal, sabemos que estamos en un momento del año en el que en Argentina es verano y siempre tenemos temperaturas altas, lo que pasa es que esas temperaturas se conjugan con un país y una provincia en los que la deforestación ha sido, y es, terrible”, dijo e indicó que Argentina se encuentra entre los 10 países en los que más se deforestó en los últimos 30 años.

“En Córdoba ni hablar, tiene el 3% del total de bosque nativo de lo que tenía. Por eso, el clima ha sufrido un gran desequilibrio, y por ello tenemos olas de frío y de calor, que son cada vez más pronunciadas, y se estima que será peor”, sostuvo Altamirano, y consideró que la nuestra es una provincia “en la que se le da más lugar a la siembra de algunos cereales, sobre todo maíz y soja transgénica, y poco se le da prioridad a las cortinas forestales”.

En esta línea, Altamirano hizo referencia al lema que se ha visto mucho en las redes por estos días, al decir que “no es el calor, es el desmonte, porque claramente en una provincia en la que se cuida más la flora nativa, seguramente estos calores se soportarían mejor”, indicó, y sostuvo:“En una plaza en la que hay muchos árboles se puede estar mejor que en las que no hay”.

Hizo también su análisis de Río Cuarto, de la que dijo: “Tenemos una ciudad sin una buena masa arbórea”. El referente indicó:“El anillo periférico de acceso a la ciudad podría estar forestado, con bosques lineales, pero no los tiene. Las plazas tienen algunos árboles puestos aleatoriamente y no están bien forestadas. Lo mismo pasa en las avenidas principales o en los barrios. No hay una política sostenida y seria de forestación, ni se cumplen leyes como la de la ‘obligatoriedad del árbol’, por la que cada familia en la puerta de su casa debería tener un árbol. El Municipio tampoco es un motivador a la hora de forestar las plazas o lugares públicos. Esto genera que en la ciudad haga más calor.

El miembro de Wichan Ranquen consideró que se echa la culpa a otros y no se toman medidas, desde los mismos ciudadanos a los empresarios o gobiernos.

“Por otro lado, los árboles son los únicos que pueden absorber y retener el dióxido de carbono, no largarlo al medio ambiente, que es lo que produce el efecto invernadero, otra de las consecuencias que trae la deforestación”, dijo Altamirano y concluyó:“Para mí hay otro problema que es la no forestación, que no se generen más parques nacionales, cortinas forestales y corredores biológicos dentro de las ciudades, eso también genera que la tierra se caliente cada vez más y suframos estos picos de calor que antes no sucedían”.

Por su parte, la bióloga Andrea Previtali, integrante de la ONG"Comunidad por la Naturaleza", destacó que la ola de calor que estamos viviendo en el centro de Argentina es un evento extremo del clima que “no debemos esperar que volvamos a vivir necesariamente en los próximos años, es algo que se repite cada cierto número de años”, dijo.

En esta línea, agregó que “de todas formas, una de las causas que están detrás de este fenómeno es el cambio climático global, que hace que estos eventos extremos aumenten en frecuencia, es decir, hay mayor probabilidad de que ocurran, y en su magnitud, es decir, la intensidad de temperaturas y sequías”.

Previtali aseguró que este tipo de eventos se dará de manera más frecuente y con características más extremas. “Por lo tanto, obviamente esto requiere empezar a buscar formas de adaptarnos y de mitigar estos efectos, y aprender cómo llevamos adelante esta situación, qué medidas ayudan a que la población pueda sobrellevarlo mejor sobre los impactos socioeconómicos”, dijo y agregó:“Del mismo modo, se deben tener en cuenta los impactos ambientales con todo lo que significa para el resto de las especies que habitan el planeta”.

Sobre la deforestación, la bióloga indicó que se sabe que es uno de los tantos factores que contribuyen a estos fenómenos multicausales. “Lo que hace es generar regiones en las que la temperatura de la superficie de la tierra es más elevada y eso contribuye al aumento general de la temperatura en la región”, dijo.

Finalmente, recordó que otro fenómeno que influye que se dé esta ola de calor es el de “La Niña”, “con temperaturas de la superficie del océano que cada cierto tiempo aumenta y en algunas regiones está asociado a sequías extremas”, explicó, y sostuvo:“Esto tiene que ver con los sectores en los que se dan los ciclones y anticiclones, que reúnen los frentes de tormenta que llegan a la región. Ahora se ven las tormentas en el noroeste de Brasil, pero en esta zona no”.

La especialista destacó que estos análisis tienen que ver con la literatura científica que hay sobre el tema hasta el momento, que es mucha y muy abundante. “Hace muchos años que los expertos anuncian que estos fenómenos se darán con más frecuencia y magnitud, y se está demostrando con datos y numerosos artículos de todo el mundo, con la evidencia de que esto es en gran parte producto de la emisión de gases de efecto invernadero asociados a lo producido por el ser humano”, aseguró.

Previtali concluyó:“En la mayoría de las regiones del mundo se está evidenciando un aumento de las temperaturas”.

Por su parte, Geraldine Bertolo, de la Asamblea Río Cuarto Sin Agrotóxicos, analizó la circunstancia de temperaturas extremas desde dos aspectos que consideró convergentes:“Por un lado esta sociedad industrial y postindustrial, dependiente de combustibles fósiles y altas emisiones de gases de efecto invernadero que hacen que aumente la temperatura en el planeta; por otro lado, las grandes tasas de deforestación a nivel mundial, que en primeras instancias se dieron con la llegada del ferrocarril y luego a través del avance de la frontera agropecuaria, y en los últimos años por el negocio inmobiliario”, reflexionó Bertolo.

La activista destacó que “a esos ecosistemas que servían de amortiguadores de las temperaturas y la captación de dióxido de carbono los hemos destruido, entonces llegamos a esta circunstancia haciendo dos prácticas que van en contra de nuestra calidad de vida y hay que tomar medidas si queremos tener perspectivas de sobrevivir como especie humana, que no sea un colapso terrible”.

Consultada, en tanto, por acciones para hacer frente a ese escenario, destacó que “hay políticas de mitigación que se deberían estar tomando seriamente y con urgencia, como la reforestación. Hay organizaciones que indican que hay 60 mil millones de hectáreas factibles de ser recuperadas, que es muchísimo, por mencionar alguna medida”, dijo, y aseguró que a nivel local se pueden aumentar los espacios verdes, “esos lugares que están ahora, seguir manteniéndolos aumentando el número de especies. En algunos sectores se ve que se hace todo lo contrario en Río Cuarto, por ejemplo, en la plaza Olmos, despojada de árboles, o lo que sucede en el Andino sacando césped y colocando cemento”, explicó.

Para concluir, Bertolo recordó que “en estos mismos días se ve que los refugios de la población, en especial de la población vulnerada, son los espacios verdes, por lo que estaría bueno que en las políticas de adaptación se tengan en cuenta”.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal

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