Dolor por la muerte de “Pirucha” Orpianesi
La enfermera era reconocida por su lucha contra la Fiebre Hemorrágica Argentina
El destino quiso que su final fuese en un Hospital. No en su querido Pasteur, pero entre sábanas blancas y suero, su corazón dejó de latir. Teresa Suárez de Orpianesi, más conocida como “Pirucha”, dejó de existir en la madrugada de ayer en la capital provincial.
Incansable trabajadora de la salud, recibió diversos reconocimientos por su loable tarea de lucha contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, que la llevó a recorrer “la mitad de la provincia para tomar muestras”, recordó Carlos Gagliano, exdirector del Pasteur.
“Fue una persona muy especial. Empezó yendo al Hospital acompañando a su mamá, que era mucama, cuando era muy chiquita. Se crió en el Hospital, y comenzó luego trabajando como mucama hasta que su vocación la llevó a ser auxiliar de enfermería, y se sumó al equipo de salud”, recordó.
Gagliano precisó que a fines de los 80 el Pasteur se transformó en un centro referencial en materia de Fiebre Hemorrágica, y junto a “Julio Tacca, Fernando Forneris, Lucrecia García Montaño y Orpianesi se formó el Centro de Diagnóstico y Tratamiento. ‘Pirucha’ tomó la posta más difícil y compleja, que era rastrear uno por uno de los pacientes de la provincia para sacarle muestras de sangre, que después de analizaban. A veces lo hacía en el Hospital, y sino se iba a los campos, abarcando casi media provincia. Llegaba hasta Huinca Renancó, Laboulaye, departamentos Río Cuarto, Juárez Celman, Marcos Juárez, en fin. La única responsable de mantener el stock suficiente de plasma era ella, lo que habla de su vocación, sacrificio y responsabilidad”.
Para el exconcejal, era una persona sumamente “solidaria” y tenía “vocación de servicio. La gente la quería porque siempre tenía una palabra de aliento. Fue un ejemplo de perseverancia, superación, compromiso; una persona muy importante, y sin temor a equivocarme puedo garantizar que su trabajo salvó muchas vidas. La ciudad la debe reconocer con un espacio público con su nombre”.
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Incansable trabajadora de la salud, recibió diversos reconocimientos por su loable tarea de lucha contra la Fiebre Hemorrágica Argentina, que la llevó a recorrer “la mitad de la provincia para tomar muestras”, recordó Carlos Gagliano, exdirector del Pasteur.
“Fue una persona muy especial. Empezó yendo al Hospital acompañando a su mamá, que era mucama, cuando era muy chiquita. Se crió en el Hospital, y comenzó luego trabajando como mucama hasta que su vocación la llevó a ser auxiliar de enfermería, y se sumó al equipo de salud”, recordó.
Gagliano precisó que a fines de los 80 el Pasteur se transformó en un centro referencial en materia de Fiebre Hemorrágica, y junto a “Julio Tacca, Fernando Forneris, Lucrecia García Montaño y Orpianesi se formó el Centro de Diagnóstico y Tratamiento. ‘Pirucha’ tomó la posta más difícil y compleja, que era rastrear uno por uno de los pacientes de la provincia para sacarle muestras de sangre, que después de analizaban. A veces lo hacía en el Hospital, y sino se iba a los campos, abarcando casi media provincia. Llegaba hasta Huinca Renancó, Laboulaye, departamentos Río Cuarto, Juárez Celman, Marcos Juárez, en fin. La única responsable de mantener el stock suficiente de plasma era ella, lo que habla de su vocación, sacrificio y responsabilidad”.
Para el exconcejal, era una persona sumamente “solidaria” y tenía “vocación de servicio. La gente la quería porque siempre tenía una palabra de aliento. Fue un ejemplo de perseverancia, superación, compromiso; una persona muy importante, y sin temor a equivocarme puedo garantizar que su trabajo salvó muchas vidas. La ciudad la debe reconocer con un espacio público con su nombre”.