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La terminal, "un desierto", sin tránsito de gente y con más comercios cerrados

El año y medio de pandemia ha golpeado a todos los sectores sin discriminar. La estación de ómnibus tiene muy poco movimiento y los comerciantes están preocupados por la complejidad de la situación. "Estamos abatidos"

La terminal de ómnibus de la ciudad es un lugar característico y de mucho tránsito en tiempos normales. Con la pandemia la situación empeoró y hoy aquel lugar de tránsito permanente de estudiantes, visitantes de la región, trabajadores de la zona y turistas ha desaparecido. Son cada vez menos las frecuencias de los coches y “los pasajeros son enfermeros o policías de los pueblos”.

PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con propietarios, empleados y encargados del lugar para conocer la situación que atraviesan.

Pablo Aimar es encargado de la concesión de la terminal y sostuvo: “La sensacion que me produce es de malestar, vacío e incertidumbre, ver una terminal en la cual diariamente circulaban 4000 personas, llegaban colectivos desde todos los puntos del país y países limítrofes, con muchísimos más horarios de frecuencia, se veía gente ir y venir en todo momento para realizar cualquier trámite o actividad en la ciudad, hoy eso está perdido”.

Aimar además agregó: “Son entendibles las medidas restrictivas que tomó el gobierno para cuidarnos, pero afectó directa e indirectamente la economía. Esperemos que en no mucho tiempo y con este plan de vacunación que se ve bastante ágil, se vaya reactivando todo”.

-¿Cómo ha sido trabajar en pandemia y sin el tránsito de gente?

- El trabajo con las restricciones ha disminuido en un 70% y a diferencia de otro momento lo que cambió es que hay que ir día a día, no podemos proyectar hacia adelante ya que no sabemos lo que va a pasar. Los gastos fijos son muy grandes y se hace insostenible poder mantener la infraestructura y el funcionamiento de la terminal. ya que la concesionaria los 9 meses de pandemia del año pasado le condonó los alquileres a todos los locadores, boleterías y encomiendas.

El encargado resalta que también se condonaron los periodos de confinamiento de este año y se trata de ver cada caso en particular para que la gente no se sienta ahogada y pueda seguir desenvolviéndose comercialmente.

-¿Qué opinión le merece el centro de testeos que se dispuso en la terminal?

-La gente que tiene responsabilidad sobre el cuidado de los villamarienses nos solicitó un espacio para poder montar una carpa de testeos debido a la demanda que había. La concesionaria cedió un espacio cerrado con ventilacion y varios accesos para mejorar la calidad del trabajo y que las personas que están a cargo de esto estén en mejores condiciones. Todo lo que sea de prevención y cuidado de las personas no nos afecta para nada ya que estos centros de testeos toman todas las precauciones y se manejan con un estricto protocolo.

-¿Qué anhela para lo que resta del año?

-Que siga el mismo ritmo de vacunación, que viene de manera óptima, y logremos que los villamarienses estén todos vacunados. Respecto de la economía espero que se reactive todo y se vuelva a la normalidad. Me parece que fue una medida acertada priorizar la salud de todos por sobre la economía.

En el mismo sentido, Lucía, empleada de la panadería San Cayetano, que cuenta con una sucursal en la terminal, expresó: “Da mucha tristeza, es muy feo ver la terminal tan vacía. Hace unas semanas parecía que iba a tomar vuelo pero se vinieron las nuevas restricciones y tiró todo abajo de nuevo”.

Respecto a las ventas, la empleada de la panificadora comentó: “Se está vendiendo mucho menos de la mitad de lo que se vendía antes de la pandemia. Espero que se terminen las restricciones de una vez y se puedan retomar todas las actividades, porque no se puede seguir viviendo así”, finalizó.

Por su parte, Raúl Farías, boletero de la agencia Córdoba Coata, mencionó: “La terminal sin tránsito habitual produce abatimiento, por un lado entiendo que las empresas de transporte sin el caudal de gente necesaria para sostener la estructura, tienden a achicarse y por ende reducir personal; son puestos de trabajo que se pierden, es muy duro, y por otro lado son un puñado de negocios dentro de la terminal que no resisten la falta de gente y cierran. Hay desolación”.

-¿Cómo ha sido el trabajo en estos meses con flexibilizaciones y restricciones?

-Los cierres y las flexibilizaciones generan incertidumbre, en los que pertenecen a la industria del transporte y en los pasajeros. Es muy complicado mantener una estructura horaria teniendo como premisa dentro de qué horario se puede o no circular, entiendo que se privilegia la salud poblacional, pero se transita por la incertidumbre.

Respecto a la venta de boletos, Farías puntualizó: “Es absolutamente notoria la caída del tránsito de pasajeros y por ende la venta de boletos, si sacamos a los estudiantes, los turistas y los mayores de riesgo y quedan para circular los llamados esenciales, los coches transitan la línea con muy pocos pasajeros.

Las frecuencias de los coches tienden a oscilar de acuerdo a las imposiciones de los gobiernos teniendo en cuenta las restricciones. En oportunidades hay varias frecuencias por empresa, en otras solo una frecuencia y lo absolutamente notorio es que rara vez se puede ver con el cupo de pasajeros dentro del coche lleno.

-¿Cuáles son las inquietudes más recurrentes por los usuarios?

-Son dos. Por un lado, los horarios de partida, pero como estos oscilan según las restricciones (más flexibles, hay más horarios, restricciones más estrictas, menos horarios) los pasajeros deben consultar permanentemente.

Respecto al centro de testos, Raúl señaló que “la sensación del centro de testeo en la terminal es ambigua, el primer impacto es el miedo, la enfermedad da miedo, por ende compartir espacio con potenciales portadores del virus generaba esa sensación, pero inmediatamente después cada uno de los trabajadores de la terminal entiende que es una situación que requiere de la comprensión, y la solidaridad de todos y que además se toman los recaudos pertinentes para resguardar a quienes circulan todos los días, muchos más riesgos corren quienes día a día combaten en la primera línea contra el virus.

-¿Cuál es su principal anhelo dentro del ámbito laboral?

-Que se potencie la vacunación, que llegue a todos, que mi familia y la de los seres queridos transiten esta situación lo más leve posible, que el flujo de gente que viaja y trabaja en la terminal sea el de la antigua normalidad y por sobre todo dejar de leer y escuchar que muere tanta gente.

Para finalizar, Farías puntualizó: “Se nota la escasa circulación de gente, y por momentos no hay nadie para viajar, si bien entendemos que solo está autorizado a viajar un grupo minúsculo de personas, ver la terminal con tan poca gente transitándola produce tristeza, es un triste desierto, si cabe la expresión”.

Ricardo Rivarola, encargado de la concesión, afirmó: “Está todo parado, hay 10 locales comerciales cerrados, estuvimos parados por 9 meses, brindamos espacio para testeos, pedimos que de alguna manera nos den una ayuda o colaboración porque mientras tanto nosotros seguimos pagando los impuestos. Es simple si no hay gente, no se mueve. Es una situación de amargura total, hacemos lo imposible para mantener el lugar”.