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Lleva 25 días viviendo en la terminal y pide ayuda para conseguir trabajo

Aunque en su documento figura el nombre de Luis Pedro García, en la ciudad todos lo conocen como "Gardelito". Tiene 58 años y necesita cuanto antes una oportunidad laboral que le permita reacomodar su vida

Luis Pedro García (58), mejor conocido como “Gardelito”, tocó el timbre de esta redacción para dar a conocer su angustioso presente y pedir ayuda.

Según manifestó, lleva 25 días hospedándose en la Terminal de Ómnibus de esta ciudad, situación que espera revertir una vez que consiga empleo.

“Me vine para la terminal y acá estoy, arreglándome como puedo, haciendo las cosas como se deben, luchándola y peleándola, generando conexiones para ver si puedo conseguir trabajo y un lugar en donde vivir. Hoy justamente hace 25 días que me encuentro acá”, declaró el hombre al ser entrevistado por un periodista de este medio durante la mañana de ayer.

Gardelito explicó que tuvo que mudarse de su anterior vivienda “por motivos económicos”, ya que no contaba con ingresos suficientes para afrontar el pago del alquiler.

“Cobro una pensión muy baja. Si tuviera que pagar en este momento una pieza para vivir, me quedo sin el ingreso para enfrentar otros gastos que tengo”, reconoció.

Su paso por la vida lo llevó a desenvolverse en diferentes tareas y empleos. Según indicó, sus últimos trabajos fueron de seguridad, función que desarrolló tanto en el predio del Club Atlético Alumni como en un reconocido polirubro del centro villamariense.

García tiene dos hermanos, uno en esta ciudad que trabaja de remisero, y otro en una localidad serrana, en el valle de Punilla. “Siempre pensé en no molestar a mis hermanos, porque ellos tienen sus cosas, sus familias”, puntualizó. Asimismo, explicó que tiene un hijo que vive en Villa María y al que tampoco quiere generarle una molestia.

“De chiquito crecí en barrio Güemes, a una cuadra del club Central Argentino, a los 11 años empecé a limpiar las piletas chiquitas del club, pero a los 14 me inicié como ayudante, y limpiaba la pileta más grande. De pequeño también vendía pastelitos que cocinaba mi mamá. Mi papá fue albañil, una persona muy trabajadora y honesta”, recordó García de sus primeros años como trabajador en la Villa, ciudad a la que le guarda muchísimo afecto.

Desde una butaca de la terminal, Gardelito afirmó que recibe muestras de solidaridad constantes, pero a su vez, remarcó que no le permiten estabilizarse del todo. Incluso, comentó que desde el Municipio le ofrecieron habitar el Hogar de Ancianos, espacio en el que no logró adaptarse. “Ahí pasé sentimentalmente cosas tristes, me dolió ver a la gente mayor sufriendo de problemas de salud”, soltó.