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"Por el fútbol aprendí a vivir"

Juan Bianchi sostiene que "vivía en el campo y que todos los días hacía dedo para ir a entrenar. En la escuela, aprendí a leer, a sumar y a restar. Pero en el fútbol, aprendí a compartir con grupos, a hacer amigos y me educó para vivir"

El festejo, tras convertir el penal decisivo del título de Atlético Ticino en 2018: “Es increíble lo que el club creció, y hoy la mayoría son jugadores del pueblo”.

 

Juan Bianchi es un ejemplo de buen futbolista. Con buenas condiciones técnicas, se esforzó siempre para estar bien físicamente, y con enorme pasión, dedicación, sacrificio y constancia es el símbolo y referente de un equipo campeón.

Ese equipo campeón es Atlético Ticino, su club. Y lo más significativo de su importante recorrido por el fútbol local y regional es que “fui campeón recién a los 32 años, y conseguí 5 títulos”.

Todo le costó, pero esa lucha tuvo su recompensa en el final de un camino que se prolonga por su propia capacidad de reinventarse y de no bajar los brazos jamás. Va por más en 2021: “No quiero arrastrarme por la cancha, ni tapar a los pibes. Cuando vea que no estoy ayudando a mis compañeros, no voy a dudar en dar un paso al costado. Sé que soy importante para este grupo, pero también que no alcanza con hablar si después en la cancha no rendís. Yo voy a entrenar y como le dije a Germán Vicario, cuando perdimos la final de 2012, y le repetí a Pablo Suárez, en la pretemporada del año pasado, si les sirvo voy a jugar, pero si no les sirvo, no duden en decírmelo”.

El gran capitán es tan necesario para el grupo, que fue capaz en 2019 de proponerle al DT Germán Vicario (con quien logró sus 5 títulos: 2 en Yrigoyen y 3 en Atlético Ticino) que “la cinta de capitán este año la tiene que llevar Ayrton Páez. Él Guacho es la bandera de Atlético Ticino, ama al club, y es el mejor jugador que tiene la Liga”.

Por ello, la última imagen de la final disputada un 5 enero de 2020, es la de Ayrton Páez invitando a Juan Bianchi a levantar la copa de campeón, esa que le otorga derecho a jugar un torneo superior.

“Ojalá que se reconozca a este equipo, y ese título sirva para disputar un Federal. Hablo mucho con Cotorra (Gonzalo Bertola) y el Enano (Ayrton Páez). Este grupo se lo merece, porque es la base del que ganó dos campeonatos, y antes no pudimos jugar ni un Provincial. Yo no creo estar a la altura de un torneo superior, pero hay pibes que van a representarnos muy bien a los jugadores de la Liga, y al club”, afirmó al respecto Juan Bianchi.

Destaca que “yo arranco, y no me molesta que me digan que estoy viejo. Lo que no me gusta es jugar por el nombre. Si Pablo Suárez no me tiene en cuenta, lo voy a entender, y no piso más. Chau”.

Las motivaciones de un crack

Como los buenos vinos, Bianchi logró con los años su primera corona. “Tenía 32 años, y estuve a punto de largar todo cuando perdimos la final de 2012 contra Argentino. Germán Vicario me hizo ver que había que luchar y perseverar para triunfar, y tenía razón. Al año siguiente, gané mi primer título con Atlético Ticino”.

Recalcó que “Germán me llevó como refuerzo en 2015 a Hipólito Yrigoyen, donde ganamos el bicampeonato con otro gran equipo. Fue otra enorme alegría, pero volver a ganar con Atlético Ticino en 2018 pensé que sería el último, y sin embargo en 2019 tuvimos la oportunidad de dar otra vuelta”.

Hoy afirma que “dudas existen siempre, pero tengo ganas de entrenar, me gusta hacerlo siempre, y aunque no juegue me preparo y salgo a correr. En Ticino no fue tan grave la situación de pandemia, pero fue lógico que se suspendiera el fútbol. Para nosotros fue difícil, pero pasa a segundo plano ante todo lo que ocurrió en 2020”.

Manifestó que “lo peor es cuando no podés jugar, y hay fútbol. Yo sé que hoy no se puede jugar, y no se extraña tanto. Me preparo para cuando vuelva, y sé que habrá mucha deserción y pibes con condiciones que dejarán de jugar. Acá hay pibes que a los 19 años trabajan y ganan 45 lucas. Se compran una moto, un auto y se van de joda”.

Estimó que “nadie sabe si va a arrancar el torneo el 7 de marzo, como está previsto por la Liga. Es difícil motivarse. En Atlético Ticino volvimos a entrenar, y paramos por las fiestas. Volveremos a mediados de enero, para hacer la pretemporada. Es muy difícil entrenar sabiendo que no vas a jugar”.

Indicó: “A mí no me cuesta porque me gusta entrenar, y porque es un cable a tierra, pero entiendo a los más chicos. Me dicen ‘decile que paremos, si el campeonato vuelve en marzo’. Es cierto”.

Educado por el fútbol y la escuela

Repite: “Yo soy del campo, y nada fue fácil. Me iba a pata o a dedo a entrenar o a jugar, tanto a Ticino, a Pasco o a Dalmacio Vélez. Volvía a la 1 de la mañana, me dejaban en la ruta, y tenía 3 kilómetros de caminata hasta mi casa en la oscuridad a los 14 años, muchas veces en invierno o lloviendo. Si no te gusta el fútbol, no lo podés hacer”.

Con sus hermanos Marcelo y Carlos (los tres futbolistas de la Liga), aprendieron de esa manera. Todos los días, el camino estaba marcado para ir a la escuela, y para jugar al fútbol. “Aprendí más en el fútbol que en la escuela. No digo que los maestros no me enseñaron, sino que la experiencia de vida del fútbol es única, y compartir grupos y estar con gente del fútbol te deja amigos y enseñanzas que te sirven y te marcan para toda la vida. Yo aprendí a leer, a sumar y a restar en la escuela, pero por el fútbol aprendí a vivir, a hacer amigos. Me educó el fútbol y aprendí a vivir. Yo terminaba un partido y no tenía para comprar un choripán, ni un sandwich. Siempre me ayudaron y enseñaron. Le debo todo al fútbol”.

Dijo: “Yo siempre pedía, no tenía ni para botines. Siempre me ayudaron. Hacen falta jugadores grandes en los grupos. Se necesitan buenos líderes, gente que hable cuando se gana y cuando se pierde, que ordene cuando no salen las cosas, que ponga la cara por el que no tiene y necesita más que otro”.

Señaló que “yo debuté a los 16 años en Atlético Ticino. Había unos monstruos de tipos como Bocha Páez (Edgardo, papá de Ayrton), Pata y Patín Ponce, Gustavo Menta, Pepa Vázquez, Chuchana Cerutti, Caballero. Veo a los pibes de 15 años, y me veo a mí mismo. Por eso, me acerco y les hablo”.

Resaltó: “Tengo 38 años y a los 5 ya iba a la cancha. Hay fotos mías de niño y de viejo, por eso me cargan mis compañeros. De mi edad, llegó Mauricio Savino y jugué 1 año con Silvio Cavaglia en Pasco. Somos clase ‘82. Los otros dejaron, y nosotros, como éramos los más burros, seguimos jugando”.

Destacó: “perdíamos siempre en inferiores. Si hacíamos 4 goles, nos hacían 6 o 7. Me fui a Pasco un año para saber lo que era ganar un partido. Me llevó Pancho Flores. Después, jugué en Dalmacio Vélez. En Primera, jugué en Ricardo Gutiérrez, Ausonia, San Lorenzo de Las Perdices y Sarmiento de Etruria. Y sólo gané en Ticino e Yrigoyen”.

El debut con un gran capitán

Muestra fotos con la cinta de capitán, cuando era un niño en Atlético Ticino. “Empecé a jugar con chicos que eran 3 años más grandes que yo. Fui a jugar a Dalmacio Vélez, volvía a Ticino para ver si alguien me llevaban hasta el campo. Yo vivía a 5 kilómetros, y una vez le pedí a Jorge Molina, que era DT de Ticino, si me podía llevar”.

Esa noche, su hermano Marcelo jugaba en Primera, y Jorge Molina lo invitó a jugar. “Faltaba uno y me preguntó de qué jugaba. Yo era delantero. Le gustó lo que hice, y empecé a jugar en Ticino y en Dalmacio Vélez, al mismo tiempo”.

Afirmó: “Molina me hizo jugar en reserva un partido, y después debuté contra Yrigoyen. Se enteró que estaba jugando en inferiores en Dalmacio Vélez, y me dijo que no podía jugar en dos clubes”.

Todo surgió rápido. “En el 2005, Ticino ganó el primer título. Yo no jugué, porque no tenía lugar. Me fui a jugar a Ricardo Gutiérrez, y le hice goles. Ticino estaba plagado de grandes jugadores de afuera”.