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El maní perderá más de 182 mil toneladas por una "tormenta perfecta"

El ciclo productivo pasó por todas las inclemencias climáticas: desde la sequía y la ola de calor de enero hasta las heladas más tempranas

Termina un ciclo negativo para el maní. Después de la gran campaña del año pasado, una cadena de acontecimientos climáticos y de mercados mundiales se alinearon para configurar una “tormenta perfecta” y dar como resultado una pérdida de más de 100 mil toneladas este año con respecto al anterior.

Según los últimos datos relevados por la Cámara Argentina de Maní (CAM) entre sus empresas asociadas, la siembra 2021/22 se redujo 5,2%, de 417.000 hectáreas a 395.000, es decir que ya arrancó con menor superficie que el ciclo previo. Y, a su vez, el rendimiento promedio se calcula con una caída del 11,5%: de 2,61 toneladas por hectárea en el ciclo pasado a 2,3 toneladas en el actual. Todo eso explica el derrumbe productivo porque el resultado es una caída estimada en la cosecha del 17%, con una producción total de 894.873 toneladas (en grano), cuando hace un año fueron 1.077.737 toneladas.

Así, sumando las 45.000 toneladas que quedaron en stock de la última campaña, la producción argentina se ubicará en casi 940.000 toneladas, la más baja en al menos cuatro años.

Por ese motivo, las exportaciones también se proyectan con una baja del 16%, desde las 727.680 toneladas de la temporada anterior hasta las 611.873 estimadas ahora.

Muchos problemas

No fueron pocos los inconvenientes que tuvo que transitar esta campaña de maní, especialmente focalizada en el tercio sur de la provincia de Córdoba.

Pero el principal obstáculo que tuvo la producción manisera de este año fue el clima, con sus extremos agudizados.

En primer término, la sequía que asoló a la zona centro de Córdoba durante el verano, en el marco de la presencia del fenómeno La Niña. Eso fue en simultáneo con la ola de calor que se concentró a mediados de enero. Pero hacia el final del ciclo también se vio perjudicada por una serie de fuertes heladas tempranas que ocurrieron entre el 30 de marzo y el 1° de abril.

“Fue la helada más temprana en toda la historia del maní. Nos provocó un daño muy grande porque cortó gran parte del ciclo de muchas hectáreas que estaban en una etapa clave de desarrollo. Afectó no menos del 70% u 80% del área, en distinta gravedad”, indicó Diego Yabes, vicepresidente de la Cámara Argentina de Maní.

Un problema adicional es que, lejos de lo que sucedió con los precios de las commoditties en general, el maní no aumentó su cotización internacional, sino todo lo contrario. “El 50% de lo que Brasil vendía era a Ucrania y Rusia. Al no poder comercializar allí, esa oferta se derivó a otros destinos y bajó los precios internacionales”, explicó Yabes.

Pero, a la vez, la crisis global ha incrementado los costos de insumos muy importantes para las empresas alimenticias y Europa –principal comprador del maní argentino– está viviendo índices inflacionarios inéditos, lo que “demora todas las decisiones de compra; no ayuda a que el mercado esté fluido y los precios se recuperen”, advirtió directivo de la entidad.

Asimismo, continúa la incertidumbre por los inconvenientes logísticos globales que mantienen altos los valores de los fletes.

Pedido al Gobierno

De acuerdo con el vicepresidente de la CAM, es un “cocktail negativo” para el sector y un alivio a este panorama podría provenir por parte de una decisión del gobierno nacional de eliminar las retenciones que paga el maní.

“Estamos en una situación muy complicada y competimos contra otros países que no tienen derechos de exportación. Si bien el año pasado las alícuotas se redujeron, seguimos teniendo una desventaja competitiva con respecto al resto de los destinos que pueden vender más barato. Por eso, reiteramos el pedido de eliminar las retenciones para nuestra economía regional”, subrayó Yabes.

Sobre este punto, agregó que ante la suba de los commodities como la soja, el costo de alquilar campos para producir se ha disparado y eso configura otro frente negativo para la cadena. “Bajo este panorama, las perspectivas para la próxima siembra son preocupantes: con los costos tan altos, los precios no dan”, advirtió el directivo de la Cámara Argentina de Maní.

También debió abrirse paso entre la falta de gasoil y el paro de los transportistas

Además de las condiciones climáticas y la invasión de Rusia a Ucrania, que en el caso del maní provocó un efecto negativo en su cotización a diferencia de lo que ocurrió con otros granos, la campaña padeció también las complicaciones internas con la escasez de gasoil y el paro de transportistas que devino como consecuencia. En ese momento había comenzado el arrancado en varios lotes y las dificultades para conseguir camiones provocó que en muchos casos el grano quede más de lo deseado en la superficie, lo que ocasiona dificultades en el rendimiento. Eso se extendió a lo largo de una semana en la que comenzó con faltante de gasoil y finalizó con una medida de fuerza de los transportistas, que finalmente obtuvieron un alza en el valor de los fletes.

Como se sabe, las características del grano obligan a trasladarlo rápidamente a las plantas industriales para su secado, por eso no permite el embolsado en silobolsa como otros cultivos.