Provinciales | tránsito |

Un automovilista mató a otro tras una discusión de tránsito: lo absolvieron

La Justicia entendió que el imputado actuó en legítima defensa. El otro conductor lo persiguió durante kilómetros; recibió un golpe, cayó al piso y tiempo después murió

Un automovilista persiguió durante kilómetros a otro para agredirlo después de una discusión de tránsito. Cuando finalmente lo alcanzó, el agresor recibió un único golpe de puño que lo hizo caer para atrás; su cabeza chocó contra el asfalto y tiempo después murió. La Justicia provincial acaba de absolver al acusado del homicidio porque entendió que actuó en legítima defensa.

La Cámara en lo Criminal y Correccional de 3ª Nominación de la ciudad de Córdoba absolvió a Javier Alfredo Gómez por el delito de homicidio preterintencional porque concluyó que el acusado había actuado en “legítima defensa” cuando aplicó un único golpe de puño a otro automovilista que lo había perseguido durante varios kilómetros.

La sentencia señala que en la madrugada del 4 de mayo de 2024 hubo una discusión de tránsito en la esquina de avenida Cárcano y Estrada, en Villa Carlos Paz. Los protagonistas fueron Jorge Antonio Lipe, que conducía un Ford K, y Javier Alfredo Gómez, que circulaba a bordo de un Citroën C3.

Después de la discusión, Lipe persiguió con su auto a Gómez, que iba con su pareja. Gómez empezó a acelerar para escapar pero la persecución continuó. Recién se interrumpió cuando llegaron a San Antonio de Arredondo.

Allí, Gómez vio un móvil policial y decidió detenerse para pedir ayuda. Sin embargo, inmediatamente después llegó Lipe, que se bajó del auto y fue hacia Gómez con los puños cerrados para agredirlo.

Cuando Lipe ya estaba a punto de alcanzarlo, Gómez le aplicó un único golpe de puño en el rostro para frenar el ataque. Lipe cayó hacia atrás y su cabeza chocó contra el asfalto. Tiempo después, murió.

Entonces, Gómez fue imputado inicialmente por lesiones gravísimas, y tras la muerte de Lipe fue acusado de homicidio preterintencional. Sin embargo, durante el desarrollo del juicio surgió el planteo de que su conducta debía ser encuadrada como legítima defensa.

En los fundamentos de la sentencia, el camarista Leandro Quijada destacó que la conducta del imputado debía ser evaluada de manera integral dentro del contexto de tensión previa y no de forma aislada. Remarcó que Gómez inicialmente procuró escapar del conflicto. Luego, incluso, recurrió a la autoridad policial en busca de protección. Para el magistrado, esto permite tener por acreditado que no tenía intención de confrontar ni de pelear.

El camarista tuvo en cuenta que, cuando decidió golpear a otro automovilista, todavía persistía una agresión ilegítima, actual e inminente por parte de la víctima.

La sentencia concluyó que la reacción mediante un único golpe de puño constituyó un medio racional e indispensable para repeler la agresión en ese contexto.

Quijada también subrayó que no hubo una provocación suficiente por parte del acusado. “No se ha acreditado que Gómez hubiera generado la situación con el propósito de provocar a Lipe ni que hubiese buscado el enfrentamiento. Por el contrario, su comportamiento posterior a la incidencia vial que habría originado el conflicto evidencia precisamente lo opuesto”, enfatiza el fallo.