Las empresas cobraron los $ 70 millones, pero la crisis no se aleja
Eran los fondos que la Provincia se había comprometido a cancelar por la deuda del Boleto Educativo Gratuito (BEG). Ahora debe pagar antes del 4 de agosto otros $ 80 millones de subsidios. Mañana Fetap y Aoita iniciarán la paritaria
La Provincia cumplió el compromiso asumido el viernes ante los empresarios de la Fetap y depositó ayer los 70 millones de pesos adeudados en concepto del Boleto Educativo Gratuito (BEG) correspondiente a junio. De esta manera, las prestatarias garantizaron la continuidad de esos beneficios, ya que habían puesto como condición recibir esos fondos para seguir aceptando los pasajes gratuitos de los estudiantes y docentes.
Sin embargo, las empresas advirtieron que esos recursos no solucionan las dificultades estructurales que sigue arrastrando el sistema desde que hubo un cambio intempestivo en el esquema de subsidios que dominó su funcionamiento desde 2003, en plena salida de la crisis social, política y económica del país.
En aquel entonces, el Gobierno decidió ayudar con fondos a las empresas para que afronten subas salariales sin trasladar los mayores costos a los pasajes. Nacieron así los subsidios que después se replicaron de igual manera con el combustible. El Estado se hacía cargo de parte de los sueldos de los colectiveros y del gasoil que consumían los ómnibus. La expansión de ese gasto se fue ampliando con los años y tomó mayor velocidad en los períodos de mayor inflación hasta ser una parte importante del desequilibrio fiscal de la Nación junto a los subsidios energéticos.
El 1 de enero de este año, esa gran bola de nieve se eliminó y el esquema se quedó sin soporte. Parte de la respuesta fue trasladar a los boletos para que los usuarios se hicieran cargo, pero la coincidencia con un proceso de alta recesión no hizo más que acelerar la pérdida de pasajeros.
Lo cierto es que en medio de ese proceso, la Provincia adeudaba a las empresas 150 millones de pesos entre BEG y subsidios, que representan una parte de los que recortó la Nación. Y habían anunciado que si no se saldaba en lo inmediato podían suspender los programas gratuitos. Ayer, se despejó, por ahora, esa amenaza. Además, el compromiso anunciado por los funcionarios fue el de saldar los 80 millones restantes antes del cuarto día hábil del próximo mes.
Por eso, pese al desembolso del dinero, los empresarios siguen expresando la preocupación por el difícil momento que atraviesa el transporte tras el recorte de subsidios que hizo la Nación y que en partes fueron asumidos por el gobierno provincial.
“El transporte está pasando una situación muy complicada, una situación que no la podemos resolver y cada vez la vemos peor”, manifestó a Buen Día Río Cuarto Enzo Noriega, presidente de Fetap, una de las cámaras empresarias del sector.
Frente a la reconfiguración de los subsidios, el empresario recordó que en el caso de las líneas con recorridos de más de 60 kilómetros quedaron sin aporte oficial desde el arranque de julio.
“En Córdoba el sistema se sostiene por la flexibilización de los trabajadores en las posibilidades de pago”, reconoció Noriega, al señalar que tuvieron que desdoblar los salarios y aguinaldos el último mes.
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Sin embargo, las empresas advirtieron que esos recursos no solucionan las dificultades estructurales que sigue arrastrando el sistema desde que hubo un cambio intempestivo en el esquema de subsidios que dominó su funcionamiento desde 2003, en plena salida de la crisis social, política y económica del país.
En aquel entonces, el Gobierno decidió ayudar con fondos a las empresas para que afronten subas salariales sin trasladar los mayores costos a los pasajes. Nacieron así los subsidios que después se replicaron de igual manera con el combustible. El Estado se hacía cargo de parte de los sueldos de los colectiveros y del gasoil que consumían los ómnibus. La expansión de ese gasto se fue ampliando con los años y tomó mayor velocidad en los períodos de mayor inflación hasta ser una parte importante del desequilibrio fiscal de la Nación junto a los subsidios energéticos.
El 1 de enero de este año, esa gran bola de nieve se eliminó y el esquema se quedó sin soporte. Parte de la respuesta fue trasladar a los boletos para que los usuarios se hicieran cargo, pero la coincidencia con un proceso de alta recesión no hizo más que acelerar la pérdida de pasajeros.
Lo cierto es que en medio de ese proceso, la Provincia adeudaba a las empresas 150 millones de pesos entre BEG y subsidios, que representan una parte de los que recortó la Nación. Y habían anunciado que si no se saldaba en lo inmediato podían suspender los programas gratuitos. Ayer, se despejó, por ahora, esa amenaza. Además, el compromiso anunciado por los funcionarios fue el de saldar los 80 millones restantes antes del cuarto día hábil del próximo mes.
Por eso, pese al desembolso del dinero, los empresarios siguen expresando la preocupación por el difícil momento que atraviesa el transporte tras el recorte de subsidios que hizo la Nación y que en partes fueron asumidos por el gobierno provincial.
“El transporte está pasando una situación muy complicada, una situación que no la podemos resolver y cada vez la vemos peor”, manifestó a Buen Día Río Cuarto Enzo Noriega, presidente de Fetap, una de las cámaras empresarias del sector.
Frente a la reconfiguración de los subsidios, el empresario recordó que en el caso de las líneas con recorridos de más de 60 kilómetros quedaron sin aporte oficial desde el arranque de julio.
“En Córdoba el sistema se sostiene por la flexibilización de los trabajadores en las posibilidades de pago”, reconoció Noriega, al señalar que tuvieron que desdoblar los salarios y aguinaldos el último mes.