Altamirano y Radicci, condenados a la pena de prisión perpetua
Con la máxima sanción que establece el Código Penal -prisión perpetua-, finalizó este lunes en la Cámara del Crimen local el juicio por el homicidio del médico Roberto Américo Mercadal, quien fuera ultimado de 14 puñaladas el viernes 6 de noviembre de 2020 en su vivienda de barrio Santa Ana.
La pena que recayó sobre los detenidos por el crimen, Nicolás Maximiliano Altamirano (27) y Sofía Alejandra Radicci (29), fue acordada por los 12 jurados populares que siguieron el minuto a minuto de la audiencia y el Tribunal, compuesto por Eve Flores, Félix Martínez y María Soledad Dottori.
El debate oral y público se desarrolló durante dos sesiones: la primera tuvo lugar el jueves 1° de septiembre y la última y definitiva, ayer lunes 5 de septiembre.
Varios temas fueron puestos en consideración del jurado popular en las dos jornadas que duró el juicio. Por ejemplo, se habló del grave trastorno que envuelve a los encartados, que no es otro que su adicción a las drogas. Justamente, estando bajo los efectos de los estupefacientes es que perpetraron el hecho.
Otra arista que fue muy debatida por las partes, y que llegó al juicio de la mano del asesor público de Sofía Radicci, Francisco Argañaraz, tuvo que ver con la violencia que recibió durante su noviazgo la imputada.
Al momento de alegar, el defensor de Radicci les explicó a los jurados populares que su clienta se encontraba atrapada en “un ciclo de violencia”, del que nunca pudo escapar, y que finalmente terminó con el peor resultado: la muerte del médico.
Durante la primera sesión, Argañaraz había mencionado que el juicio debía incluir la perspectiva de género, esto a raíz de las reiteradas agresiones que denunció Radicci, por las cuales Altamirano ya había sido arrestado meses antes del asesinato.
Por todo ello, el letrado sugirió tres penas posibles. En primer lugar, la absolución;en segundo lugar, la pena de tres años en suspenso;y en último lugar, la pena mínima que establece el Código Penal por un homicidio en ocasión de robo: 10 años.
Por su parte, la asesora de Nicolás Altamirano, Silvina Muñoz, requirió que su defendido sea hallado culpable por el delito de robo seguido de muerte, que establece un piso de 10 años de cárcel.
Finalmente, la pena que se impuso fue la requerida por el fiscal de Cámara Francisco Márquez, quien tras alegar durante más de una hora le hizo saber al Tribunal que había una sola condena que se adecuaba al caso: la reclusión perpetua.
En la parte de los alegatos, Márquez enfatizó: “Acá primero hubo un homicidio, fue muerte seguida de robo, a Roberto lo mataron para robar”.
Familiares de Mercadal, presentes al momento de la sentencia, respiraron aliviadas cuando oyeron en palabras del camarista Félix Martínez la pena que le correspondía a cada imputado.
Antes de que ello ocurriera, Florencia, la mujer que encontró a su abuelo sin vida en la vivienda, les recordó a los presentes que por este hecho había 700 personas que se quedaron “sin su médico de cabecera”. Asimismo, reconoció que tras la muerte de Roberto tuvo que medicarse y transitar un tratamiento, ya que la pérdida le dejó secuelas irreparables. Por último, la muchacha reconoció que en todo momento se sintió acompañada por la Justicia.