Villa María | Tribunales

Sobre la necesidad de investigar con perspectiva de género

La fiscal Juliana Companys participó de una capacitación en la que se abordaron las maneras de trabajar en los casos de femicidio. La funcionaria destacó la importancia de que se comience a tratar a los victimarios
 
Juliana Companys encabeza la Fiscalía de Instrucción del Segundo Turno de los Tribunales villamarienses. Es el 3 de diciembre y ella viaja. El Ministerio Público Fiscal de la República Argentina está en calle Juan Domingo Perón 655, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Entre las nueve y media y las diez de la mañana se recibe a las delegaciones y se acredita a los participantes. Poco después, lo protocolar: las palabras de bienvenida. Hablan el procurador General Interino del país, Eduardo Ezequiel Casal; el jefe de la Sección Cooperación de la Delegación de la Unión Europea en la Argentina, Luca Pierantoni; el coordinador residente de las Naciones Unidas en Argentina, Roberto Valent; la representante de ONU Mujeres, Florence Anne Raes; y, en representación del Consejo Federal de Política Criminal y del Consejo de Procuradores, Fiscales, Defensores y Asesores Generales, Luis Cevasco.

Se trata de una capacitación: “Avances y desafíos de los Ministerios Públicos Fiscales (MPF) en la investigación y litigio de casos de femicidios”. Están presentes autoridades de Iniciativa Spotlight (para eliminar la violencia contra las mujeres y los niños) y del Observatorio de Violencia de Género de los Ministerios Públicos (OVG).

Desde las once y cuarto hasta las seis de la tarde habrá paneles. “El modelo de Protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género de Naciones Unidas y la importancia de su adaptación a los contextos locales”, “Experiencias nacionales y provinciales de adopción y adaptación de protocolos de investigación y litigio de casos de femicidios” y “Medición de femicidios y construcción de información criminal desde una perspectiva de género” serán las temáticas.

El miércoles 4 seguirá. Se abordarán aspectos “jurídicos” y “forenses y criminalísticos”, habrá una actividad para referentes del OVG y se hará un cierre.

Los disertantes serán Mariela Labozzeta, de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (Ufem); Xavier Mena, de la Oficina Regional del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), Lucía Martelotte, de ONU Mujeres; Françoise Roth, del equipo redactor del Modelo de Protocolo latinoamericano de investigación de las muertes violentas de mujeres por razones de género de Naciones Unidas.

Estarán también Agustina Rodríguez de Ufem; Francisco Pont Verges del MPF de Buenos Aires; Máximo Paulucci del MPF de La Pampa; Genoveva Cardinali del OVG, Rosana Dottori del MPF de Mendoza; Leandro Gaspari del OVG; Ana Laura López, Augusto Montero y María Inés Gasparín del MPF de la Nación, del MP de la Acusación de Santa Fe y del MPF de Buenos Aires respectivamente; Alendra Valdés de la División de Asuntos de Género, Comisión Económica para América del Sur y el Caribe (Cepal); Sofía Egaña del Equipo Argentino de Antropología Forense (Eaaf), Roberto Cohen y Alejandro Rullan Corna del Cuerpo Médico Forense de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN).

Durante el 3 y el 4 de diciembre se hablará de la muerte: pero no de cualquiera. Se hablará de la muerte violenta: pero no de cualquiera. Se hablará de la muerte de mujeres a manos de hombres que las matan por el solo hecho de ser mujeres.

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—Gratamente la Fiscalía General me envió en representación por todos los fiscales del interior —dice Juliana Companys.

A modo de síntesis, la funcionaria judicial explica que fue un encuentro sobre los modos de investigar casos de femicidios, transfemicidios y travesticidios. Y para investigar, cuenta, hay un protocolo que emitió la ONU.

—La idea en concreto es que Argentina adhiera o reestructure ese protocolo porque cada país tiene su conflictiva en cuanto a género.  Como somos federales, hay muchas provincias que ya adhirieron directamente y otras que readaptaron ese protocolo a cada problemática de su provincia. La idea de haber ido es ver desde dónde podemos aportar nosotros como fiscales y poder también utilizar ese protocolo para investigación de femicidios en el marco la transversalidad del género, con una mirada de género, para poder identificar cuándo tenemos un homicidio o un femicidio, o travesticidio o transfemicidio —expone.

Matar a una mujer es, también, matar a aquellas que se sienten mujeres. Por eso, la perspectiva de género.

—Cuando uno ingresa como fiscal a la escena del crimen puede ingresar ya con un marco de género con el que puede observar otros indicios que nos lleven a identificar un femicidio y no así un homicidio, o no pasar de largo.

Los indicios, la prueba, son, como dice la fiscal, el movimiento de la casa, las heridas que tiene la víctima. Los indicios, la prueba, son los que dicen que hubo, en términos jurídicos, un homicidio calificado por violencia de género: un femicidio.

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Hay instancias de formación. Pero para que haya tuvo que haber muerte. En 2017, en Gualeguay (Entre Ríos), la militante del Movimiento Evita Micaela García fue violada y asesinada por Sebastián Wagner que, posteriormente, recibió pena de prisión perpetua. En diciembre del año siguiente se sancionó la Ley Micaela —27.499— que, de acuerdo con el portal Argentina.gob.ar “establece la capacitación obligatoria en la temática de género y violencia contra las mujeres para todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial de la Nación”.

—Nuestro Poder Judicial de la Provincia de Córdoba, gracias a Dios, nos ha capacitado a todos los fiscales en perspectiva de género. 

Además, las autoridades tienen acceso a posgrados gratuitos en el Centro de Perfeccionamiento Ricardo Núñez de Córdoba.

—A parte tenemos tres fiscalías especializadas en la Primera Circunscripción para delitos de femicidio. Todavía el interior no las tiene pero sí estamos capacitados para poder llegar a ver un femicidio y no así un homicidio —apunta.

La Primera Circunscripción Judicial tiene su asiento en la capital provincial e incluye los Departamentos Santa María, Río Primero, Totoral, Colón, Las Pedanías Santiago y San Roque del Departamento Punilla, y el Departamento Río Segundo, con excepción de los radios municipales de Colazo, Pozo del Molle, Carrilobo y Colonia Videla.

Villa María pertenece a la Cuarta.

—Al menos en nuestra circunscripción hemos podido aclarar todos aquellos hechos de femicidio. Es altísimo el grado de respuesta que se da desde el Poder Judicial a este tipo de delitos donde no sólo se investiga sino también se han llevado las penas que corresponde en función del delito cometido. Nosotros no tenemos mayores dificultades en eso, somos bastante pioneros en lo que es cuanto a violencia de género.

Y cuando dice pionera, recuerda que si bien Río Negro fue la primera en sancionar la “Ley de Protección Integral contra la Violencia en el ámbito de las Relaciones Familiares” —4.241—, Córdoba le siguió.

—Hemos tenido muchos hechos graves acá, puntualmente en la cuarta circunscripción. Y, sin embargo, todos han sido esclarecidos.

Y, sin embargo.

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La prevención, ¿la prevención? Prevenir es, por lo menos hoy y a pesar de los resultados relativos que se puedan observar, una pregunta: un cómo incesante.

—Creo que todas las medidas sirven en tanto y en cuanto se sepan utilizar y, además, siempre hay algo más para hacer. Yo soy una convencida de que siempre hay algo más para hacer —dice Juliana Companys.

Y aclara que “falta mucho” para que la sociedad entienda este “nuevo paradigma”. Pero diferencia.

—Falta mucho para que, sobre todo, la gente mayor interprete lo que es la violencia de género y lo que no tiene que hacer. No así los chicos. He tenido la oportunidad de tratar con muchos niños cuando han venido acá a la experiencia de la escuela en el Poder Judicial. Ellos tienen muy claro qué es la violencia de género y qué es el bullying. Lo tienen  muy enraizado porque las escuelas ya lo están trabajando muy bien.

Las órdenes de restricción existen. Los botones antipánico existen. La ayuda psicológica y el acompañamiento existen. Están ahí. Son para las víctimas. Pero está el otro lado. Están ellos. Ahí.

—Lo que sí vemos es que el agresor, si bien hoy podemos poner la restricción con la víctima y evitar que la agreda o la lleve a la muerte, va y repite la misma conducta con otra víctima. Entonces, si nosotros no tratamos al victimario, él, tal vez con ésta no porque nosotros le pusimos todos los medios, la protegimos, le dimos todo, va a ir a buscar a otra en las mismas condiciones de vulnerabilidad.

El riesgo existe. Está. Ahí. La funcionaria cuenta que los atacantes, por ejemplo, saben cómo funciona el sistema.

—Se mudan mucho. Mudan mucho sus domicilios y demás, entonces eso hace que puedan continuar en su actitud y no son tratados.

Cuando se condena a una persona por hechos de violencia de género —por ejemplo por pegarle a una mujer—, en ocasiones (muchas) se les impone una pena de ejecución condicional. Se los somete a tratamientos psicológicos y psiquiátricos y deben presentar certificados en Fiscalía. Se les prohíbe acercarse a la víctima y un extenso etcétera.

—Pero no hay equipos, o si los hay no a nivel público en nuestra circunscripción, de tratamiento para victimarios. Sí lo tiene el Polo de la Mujer en la ciudad de Córdoba, hemos mandado algunos victimarios y está dando muy buen resultado. Es un equipo interdisciplinario de psicólogos, trabajadoras sociales y psiquiatras que están trabajando con los agresores. 

Se los deja ante sí mismos.

—En esto del feedback de exponerlos a ellos, de que se vean y se autodeterminen y cambien su actitud. Creo que ahí es donde falta un poquito más, al menos en nuestra circunscripción, de tener ese tipo de tratamientos más en violencia de género y en cambiar conductas.

Juliana Companys habla constantemente con las psicólogas, sobre el comportamiento de los agresores.

—Las respuestas son siempre las mismas. Esta posesión sobre la víctima, esta posesión sobre la mujer, esta cosificación, esto del celo constante por la nada misma. El celoso por nada sin ningún tipo de mérito al celo. No son personas agresivas para lo social sino que son agresivas para el adentro. Es muy raro que encontremos a un hombre pegándole a una mujer en la vía pública. Pero sí lo hacen en su interior y no lo muestran, y no dejan salir a la víctima para que no vean que está golpeada. Como es tan íntimo, es mucho más difícil lograr llegar (a detectarlo) si la víctima no accede a la Justicia.

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La violencia económica es violencia de género.

—Ha habido muchos fallos acá en la ciudad de Córdoba donde se ha dispuesto como violencia económica y creo que hay un fallo, incluso una sentencia penal, por violencia económica con mirada de género. Porque es la violencia que más hay pero que menos se sancionaba y que ahora se ha empezado a visibilizar —describe la fiscal y destaca que, precisamente, al haber una mayor visibilización, se han incrementado las denuncias (muchas de ellas se formulan de modo anónimo).

—Una víctima puede llamar al 101, el vecino puede llamar al 101 y dar intervención —resalta.

Quienes sufren violencia de género pueden comunicarse en cualquier momento al 144 o, en la ciudad, dirigirse al Polo Integral de la Mujer, situado en Independencia y Ramiro Suárez, en el barrio Carlos Pellegrini.

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La violencia de género existe. Las cifras existen. La prevención existe. Las capacitaciones existen. Y, sin embargo.



Franco Gerarduzzi.  Redacción Puntal

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