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Florencia Wehbe representa a Córdoba en el Bafici

Participará en la competencia nacional de largometrajes. Es la segunda producción que dirige y de la que también fue guionista. Trata sobre los trastornos alimentarios de una adolescente. Además, la cineasta habló de la actualidad del Incaa y la industria

La cordobesa Florencia Wehbe es directora de la película “Paula”, que representa a Córdoba en el festival de Bafici en la competencia nacional. Se trata del segundo largometraje de la cineasta, filmado el año pasado, y que aborda la temática de los trastornos alimentarios.

En diálogo con Puntal, Wehbe destacó que el estreno de la película en el Bafici (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) se dará en el marco de la competencia argentina de largometrajes y cortometrajes. “Tendremos tres funciones: el 23, 24 y 28 de abril. Además de mi película habrá un documental y un cortometraje en representación de Córdoba, somos pocos en comparación con otros años”, explicó la oriunda de Río Cuarto.

Wehbe ya había tenido su primera aproximación al reconocido festival con su ópera prima, “Mañana tal vez”, que había sido seleccionada en el año 2020 para participar del certamen pero el encuentro se suspendió con la pandemia del Covid-19. Por lo tanto, como directora este será su debut en el festival y manifiesta su ansiedad ante el evento: “Hay días en los que estoy tranquila, como si no pasara nada, pero en otros estoy muy nerviosa por lo que se viene”, comentó.

Destacó el valor que tiene el Bafici y sostuvo: “Es un festival que siempre nos ha recibido muy bien y que ha sido muy amable con el cine cordobés, incluso ya hemos ganado la competencia argentina con la película de Darío Mascambroni, mi socio y compañero, es un festival que queremos mucho”, destacó sobre “Primero de enero”, ópera prima del otro productor de “Bombilla Cine”, que también integran Wehbe y Fernanda Rocca.

En una cuestión personal el cine es una herramienta social. En mi vida funciona como eso, como una manera para llegar a la gente, de pensar, discutir, replantearnos cosas. El guion tiene mucho de autobiográfico y una vez escrito y al compartirlo me encontré con que somos muchas personas las que sufrimos nuestro cuerpo y las secuelas que eso deja. En una cuestión personal el cine es una herramienta social. En mi vida funciona como eso, como una manera para llegar a la gente, de pensar, discutir, replantearnos cosas. El guion tiene mucho de autobiográfico y una vez escrito y al compartirlo me encontré con que somos muchas personas las que sufrimos nuestro cuerpo y las secuelas que eso deja.

- Más allá del vínculo del Bafici con Córdoba, hay que destacar el crecimiento que ha tenido la industria audiovisual en la provincia en la última década.

- Totalmente, seguramente tiene que ver con eso, que cada vez hay más producciones y de mejor calidad, somos muchos los que vivimos del cine en Córdoba y esperamos que cada vez haya más. Es lindo saber que se toma conciencia a nivel social de que el cine es una industria que mueve mucha plata, que da mucho trabajo, no sólo a los que trabajamos exclusivamente del cine, sino que se terceriza mucho trabajo: hoteles, traslados, comida, con este crecimiento por la inversión que se ha hecho en cine, la sociedad toma conciencia de que lo que hacemos es una industria más allá de lo artístico. Con cada proyecto nuevo nos encontramos con más apoyo de la gente y eso es muy valioso.

Sobre la película, Wehbe comentó que “es la historia de una adolescente de 14 años que aprende a odiar su cuerpo y empieza a transitar un camino solitario y oscuro hacia la bulimia y la anorexia”, dijo sobre el guion que ella misma dirigió.

“Lo que sucedió el lunes fue vergonzoso, tener que ver cómo reprimen a colegas, que los metan presos a los estudiantes”, dijo sobre el reclamo en el Incaa.

- ¿Es un contenido que, más allá de lo artístico, promueve una concientización sobre el tema?

- Siempre, en una cuestión personal el cine es una herramienta social. En mi vida funciona como eso, como una manera para llegar a la gente, de pensar, discutir, reflexionar, replantearnos cosas. Este guion tiene mucho de autobiográfico, porque de chica tuve muchos trastornos alimentarios, y me pasó que una vez escrito y al compartirlo con compañeros y compañeras me encontré con que somos muchas más las personas de las que yo pensaba las que sufrimos nuestro cuerpo y las secuelas que eso deja. Lo difícil que es hablarlo, la vergüenza que da, porque es un tema que no se trata, incluso de adultos no se habla del tema; si uno cuenta calorías de grande es un inmaduro y pasa tanto que, si logramos normalizar estos conflictos y hablarlos, podríamos ayudar mucho a gente que la está pasando mal.

- A la película, ¿la filmaron durante el 2021?

- Sí, la hicimos el año pasado y terminamos con la posproducción en febrero, está recién salida del horno como para estrenarla en el festival.

- ¿Qué reflexión te genera la situación actual con relación al funcionamiento del Incaa y el presupuesto para las producciones audiovisuales?

- La verdad es que es una vergüenza, no se puede creer que se haya retrocedido tanto en la discusión, porque son leyes que tenemos alcanzadas desde hace años, discusiones que estaban claras y a las que creíamos que no tendríamos que volver, pero de repente estamos volviendo a las bases de lo que es nuestro cine y la forma de producir. Lo que sucedió el lunes fue vergonzoso, tener que ver cómo reprimen a colegas, que los metan presos a los estudiantes. Me alegró ver al ministro de Cultura, Tristán Bauer, que se puso al frente para que frenaran la represión y que haya salido a pedir disculpas, porque nos dolía su ausencia por todo lo que representa, no sólo desde lo político, sino que desde lo cultural. Evidentemente Luis Puenzo no ha entendido nada, es un hombre que toda su vida vivió del mainstream y está muy ligado a las empresas privadas, por lo que es muy difícil pelear contra eso. Lo mejor que nos puede pasar es que se haga a un lado y que entre una persona que entienda mejor del cine.

En este sentido, Wehbe señaló que desde el Incaa el aporte ha sido siempre equitativo entre las producciones, sin importar el Gobierno de turno: “Es una ley de 1994, en medio pasaron muchos gobiernos, aunque durante el kirchnerismo se dio un aumento notable de las producciones y con un fuerte federalismo, el Incaa es un ente gubernamental pero con un modo de funcionar muy independiente, depende de sí mismo, es mentira que se saca a la gente el dinero para hacer nuestras películas, hay un fantasma con relación al descreimiento político que viene desde los 90 y que relaciona a todo lo público como algo malo”, consideró la cineasta y pidió que se pueda seguir filmando con el dinero que se genera desde las películas.

Luis Schlossberg. Redacción Puntal