Trump convierte la crisis en las calles en otra disputa con la oposición
Tras amenazar con sacar a los militares a la calle y desatar una nueva noche de protestas, saqueos y represión en Estados Unidos, el presidente Donald Trump exigió ayer públicamente a las autoridades demócratas de Nueva York que llamen a la Guardia Nacional, mientras su posible rival electoral, Joe Biden, relanzó su campaña y lo acusó de dividir al país.
En medio de la disputa partidaria, en las calles grandes manifestaciones volvieron ayer a desafiar los toques de queda en varias ciudades del país, una de ellas en la capital, Washington, donde los manifestantes llegaron de manera pacífica hasta las cercanías de la Casa Blanca, pese a la creciente presencia de agentes armados y la amenaza de Trump de reprimir.
Mientras aumenta cada vez más la tensión en las calles, Trump tensó aún más la discusión política con la oposición.
"Ayer (por el lunes) fue un mal día para los hermanos Cuomo (por el gobernador Andrew Cuomo y su hermano, el periodista de CNN, Chris). Nueva York perdió a manos de saqueadores, matones y radicales de izquierda; el gobernador se niega a aceptar mi oferta de una Guardia Nacional dominante; Nueva York fue hecha pedazos", tuiteó Trump, tras una nueva noche de furia en esa ciudad que terminó con 700 detenidos.
"Ciudad de Nueva York, llamen a la Guardia Nacional. Los delincuentes y los perdedores están destrozándolos. ¡Actúen rápido! ¡No cometan el mismo error horrible y fatal que cometieron con los geriátricos", agregó poco después, en referencia a uno de los principales focos de infección que tuvo la pandemia de coronavirus en esa zona, la más golpeada del país.
Ya el lunes, el primer mandatario había advertido que si los gobernadores y alcaldes afectados por la ola nacional de protestas contra el asesinato de George Floyd, un hombre negro que murió cuando era detenido en Minneapolis, no llaman a la Guardia Nacional para recuperar el control de las calles, entonces desplegará a los militares, algo que requeriría invocar una ley de hace más de dos siglos.
Esa amenaza fue recibida por los manifestantes con desafíos masivos a los toques de queda nocturnos impuestos en la mayoría de las grandes ciudades del país y por la oposición, con una aparente decisión de enfrentar el llamado a la mano dura de la Casa Blanca.
El horario de vigencia del toque de queda fue ampliado en varios casos y, según las respectivas ciudades, rige desde las 14, las 16, las 18 o las 20.
Como sucedió durante el pico de la pandemia, Nueva York se convirtió en el símbolo de esa confrontación partidaria.
El alcalde Bill de Blasio dejó en claro nuevamente que no quiere a la Guardia Nacional en las calles neoyorquinas y trató de transmitir calma al anunciar una extensión del toque de queda para toda la semana y desde las 20, tres horas antes que el horario que estuvo vigente hasta el lunes.
"Vamos a atravesar unos días duros, vamos a volver a imponernos, generen paz, pónganse de pie", les dijo ayer a un grupo de líderes comunitarios.
Mientras más de 20.000 guardias nacionales fueron desplegados en 29 estados para reprimir las protestas y los incidentes, el gobernador Cuomo ratificó ayer que no convocará a esa fuerza de seguridad si el alcalde no está de acuerdo.
"Gracias pero no, gracias", le respondió, desafiante, al Presidente ante la prensa, y ofreció un nuevo mensaje de apoyo a los manifestantes que en todo el país protestan contra la brutalidad y el racismo policial.
Con tono electoral
Poco a poco, oficialismo y oposición están redirigiendo la actual crisis política, desatada por la nueva ola nacional de protestas antirracistas y la represión con que respondieron muchas de las fuerzas policiales locales, hacia un enfrentamiento de tono electoral.
Por primera vez desde que estalló la pandemia, Biden, el ex vicepresidente de 77 años que todo indica será el candidato presidencial opositor en noviembre, abandonó su estado, Delaware, para retomar y relanzar su campaña electoral.