El Municipio de Ucacha decidió intervenir colocando cercos de mallas y cintas en vallado en distintas construcciones antiguas que, por su estado de abandono, se han convertido en un riesgo para los vecinos.
El secretario de Gobierno de la Municipalidad de Ucacha, José Gómez, informó que tomaron la decisión de colocar cercos en distintas construcciones antiguas para alertar y prevenir sobre riesgos de desprendimientos o desmoronamientos. Al mismo tiempo, se fijaron plazos a los propietarios para que tomen las medidas necesarias, de demolición o restauración.
Son distintas las situaciones ya que se trata no sólo de viviendas en desuso, casi abandonadas, sino que también hay comercios y depósitos.
Gómez explicó que en Ucacha no existe ordenanza alguna que regule la protección de construcciones antiguas, o que puedan ser consideradas de valor patrimonial, motivo por el cual son sus dueños quienes deben cuidar de estos lugares.
El Municipio sólo toma registro fotográfico para que quede como evidencia de lo que fue la construcción históricamente en el pueblo.
En tanto, respecto a la seguridad de estos edificios y la protección de transeúntes, se aplica el código de convivencia de la provincia. “Operamos a través de la jueza de Faltas. Cuando los reclamos llegan al Municipio es porque ya hay ciertas cuestiones a contemplar; es así que se cita y hablamos con los titulares de esas propiedades para ponerlos en conocimiento”.
Si bien hay viviendas ya demarcadas con vallas en sector sur como en sector norte de la localidad, en algunos casos el tema se torna más complejo ante la imposibilidad presupuestaria de reparación inmediata por parte de sus dueños o del Municipio, por lo que analizan diversas alternativas para encontrar una solución.
“Hasta ahora lo que venimos haciendo es pedirles a las personas que se hagan cargo de la demolición o de las medidas de seguridad de esos edificios viejos, de evitar que la gente ingrese y demás. Convengamos que, si bien es cierto que interviene la Municipalidad, son pura y exclusivamente responsables los titulares de esos inmuebles”, aclaró Gómez.
Clausura de una gomería
También la Municipalidad clausuró una gomería debido a las condiciones de la edificación ya que se tornaba peligrosa para quienes allí trabajaban o concurrían. Este caso generó distintas opiniones en la comunidad, y se cuestionó el hecho porque se afectaba la fuente laboral de una familia. No obstante, se están arbitrando medios para asistirlos. Allegados y vecinos se han acercado para brindar algún tipo de apoyo mientras se buscan alternativas a la situación.
ASí como desde hace algunos días se han vallado estas edificaciones, no hay que descartar que otras corran la misma suerte.
Cabe recordar además que a este inconveniente de abandono se suma la problemática de las napas freáticas altas, que impactan directamente sobre las bases de estas viejas construcciones y agravan aún más el riesgo de desprendimiento o de que cedan las estructuras.
Lo cierto es que las edificaciones valladas no pasan desapercibidas ya que en distintos lugares los vecinos al caminar deben bajar de las veredas y circular por las calles para evitar ser alcanzados por materiales que se desprenden de las vetustas edificaciones.
Comentá esta nota
Son distintas las situaciones ya que se trata no sólo de viviendas en desuso, casi abandonadas, sino que también hay comercios y depósitos.
Gómez explicó que en Ucacha no existe ordenanza alguna que regule la protección de construcciones antiguas, o que puedan ser consideradas de valor patrimonial, motivo por el cual son sus dueños quienes deben cuidar de estos lugares.
El Municipio sólo toma registro fotográfico para que quede como evidencia de lo que fue la construcción históricamente en el pueblo.
En tanto, respecto a la seguridad de estos edificios y la protección de transeúntes, se aplica el código de convivencia de la provincia. “Operamos a través de la jueza de Faltas. Cuando los reclamos llegan al Municipio es porque ya hay ciertas cuestiones a contemplar; es así que se cita y hablamos con los titulares de esas propiedades para ponerlos en conocimiento”.
Si bien hay viviendas ya demarcadas con vallas en sector sur como en sector norte de la localidad, en algunos casos el tema se torna más complejo ante la imposibilidad presupuestaria de reparación inmediata por parte de sus dueños o del Municipio, por lo que analizan diversas alternativas para encontrar una solución.
“Hasta ahora lo que venimos haciendo es pedirles a las personas que se hagan cargo de la demolición o de las medidas de seguridad de esos edificios viejos, de evitar que la gente ingrese y demás. Convengamos que, si bien es cierto que interviene la Municipalidad, son pura y exclusivamente responsables los titulares de esos inmuebles”, aclaró Gómez.
Clausura de una gomería
También la Municipalidad clausuró una gomería debido a las condiciones de la edificación ya que se tornaba peligrosa para quienes allí trabajaban o concurrían. Este caso generó distintas opiniones en la comunidad, y se cuestionó el hecho porque se afectaba la fuente laboral de una familia. No obstante, se están arbitrando medios para asistirlos. Allegados y vecinos se han acercado para brindar algún tipo de apoyo mientras se buscan alternativas a la situación.
ASí como desde hace algunos días se han vallado estas edificaciones, no hay que descartar que otras corran la misma suerte.
Cabe recordar además que a este inconveniente de abandono se suma la problemática de las napas freáticas altas, que impactan directamente sobre las bases de estas viejas construcciones y agravan aún más el riesgo de desprendimiento o de que cedan las estructuras.
Lo cierto es que las edificaciones valladas no pasan desapercibidas ya que en distintos lugares los vecinos al caminar deben bajar de las veredas y circular por las calles para evitar ser alcanzados por materiales que se desprenden de las vetustas edificaciones.

