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Un ucachense en la cima más alta de América: hizo cumbre en el Aconcagua

Se trata de Daniel Leiggener, quien en una travesía de 18 días logró completar el ascenso junto con un equipo integrado por un guía, una joven bonaerense y dos marroquíes. “Muchos piensan: ‘Tanto sacrificio y esfuerzo para estar sólo algunos minutos’, pero es algo que no tiene explicación. Es único”, aseguró
 
En una exigente travesía de 18 días, desde el 5 de enero al miércoles 22, cuando tras descender luego emprendieron el regreso, el ucachense Daniel Leiggener y otros cuatro de los 8 integrantes del grupo hicieron cumbre en el Aconcagua, el gigante de América, a 6.962 metros. 

Si bien el vecino de la región es profesor de Educación Física y tiene un gimnasio en su pueblo, practica deportes y cuenta con una amplia experiencia en cerros de la provincia de Córdoba, la alta montaña, al superar los 3.000 metros, es uno de los desafíos más grandes en la actividad del montañismo. 

“En la preparación es muy importante lo aeróbico, generar glóbulos rojos. Como uno está en actividad permanente y compite, creí que me sería más fácil, pero la verdad es que fue muy duro en lo físico. Y no es fácil tampoco prepararse mentalmente porque la altura, el frío y ciertas condiciones hacen que uno pueda sentirse como confundido, aturdido, como que te falta concentración. Eso no es fácil manejarlo”, asegura Leiggener. 

 Cuenta que para aclimatarse planificaron primero realizar un ascenso de 6.000 metros al Cordón del Plata, una semana antes de iniciar el recorrido a la cumbre del Aconcagua. “Yo no pude completarlo porque en algún momento no me sentí bien y hasta se me olvidaba haber pasado por distintos lugares. Me di cuenta de que tenía que parar allí y ahorrar energías para lo que vendría luego. Me pegaron un poco la altura y el frío. Guardé reservas y creo que fue acertado, buena decisión, ya que aplicamos toda la energía en el Aconcagua", relata.



Cumbre en el gigante de América



El lunes 20 Daniel logró hacer cumbre junto con Rocío, una joven de 23 años de Buenos Aires, y dos marroquíes de 33 y 37 años, además del guía, Tato Varela. 

En la cima, con un paisaje y una visual únicos durante 40 minutos, disfrutaron la inmensidad tras haber dejado atrás los exigentes tramos con mochilas de 12 a 22 kg. cargadas con botiquín, provisiones y botas; además, en los últimos 2 mil metros lo hicieron con mucha vestimenta especial por el frío. “En mi caso, con 5 prendas puestas, por lo que se hace incómodo y pesado avanzar. A cierta altura todo se congela, por lo que las cantimploras iban debajo de las camperas para que el calor del cuerpo impida que se congele rápido el agua. Cada cuatro pasos cortos parábamos a respirar bien”, precisa. Explica que “hay una serie de factores que hacen no sea sencilla la aclimatación a la altura”.

Si bien algunos no pudieron llegar a lo más alto y decidieron regresar, afortunadamente no hubo casos extremos de enfermedad. “Por el MAM, mal agudo de montaña, son obligatorios los chequeos médicos, en los que te dicen lo conveniente de tomar de 4 a 6 litros diarios de agua”. 

El ucachense comenta que, además de las particularidades para alimentarse y dormir en carpas,  nevó durante 20 minutos, hecho que imprimió cierta incertidumbre. Asimismo, detalla que en total perdió 8 kilos durante la travesía. “Muchos piensan: ‘Tanto sacrificio y esfuerzo para estar sólo algunos minutos en la cima’, pero es algo que no tiene explicación. No tiene lógica. Desde ahí ves y se puede incluso apreciar la curvatura de la tierra. Es único”, enfatiza.

Daniel destaca cómo se ha avanzado en brindar servicios de contención y logística a quienes se llegan con el objetivo de hacer montaña y agrega: “No somos conscientes en el resto del país de la importancia que tiene el Aconcagua y de su atractivo, uno de los picos más altos del mundo. La provincia de Mendoza sí trabaja sobre esto y hay que destacarlo, desde medidas de seguridad, dispositivos, exigencias y organización que se despliega en el Parque Provincial Aconcagua. Viene gente de todas partes del mundo, en Plaza de Mulas escuchás todos los idiomas”.

En los años 2009 y 2010, Leiggener había hecho la travesía hasta Plaza de Mulas y consideraba pendiente la cumbre. “En esta oportunidad creo que hubo menos nieve. Organizamos todo con Mons (equipo) Actividades de Montaña y fue muy lindo, durísimo. La cumbre fue el día lunes 20 de enero, salimos a las 3.30 de la mañana aproximadamente y a las 14.40 hicimos cumbre tras 10 horas de ascenso el día lunes", manifiesta.

El miércoles por la mañana, ya en descenso, llegaron a Plaza de Mulas, a aproximadamente 4.300 metros, y estimaron que al día siguiente el grupo estaría en Mendoza, tal lo concretado y con la satisfacción del logro, el mayor desafío que pudo cumplir. "Lo más duro de mi vida y muy satisfactorio", recalca.

Resalta que pensar en sus afectos, que su compañera Florencia y su hijo Facundo aguardaban por él en Ucacha y quizás sin saberlo lo animaban, lo ayudó a seguir pese a las dificultades. “Ahora ya está, lo conseguimos. Eso que nos parecía tan complejo lo concretamos; no sé si repetirá, por ahora creo que no. Quizás en algunos años si mi hijo lo quisiera hacer, no sé. Seguramente yo seguiré ahora con más experiencias y con distintos grupos acá en nuestra provincia, porque amamos la montaña”, finaliza.



Gustavo Perusia.  Redacción Puntal

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