Uno de los principales objetivos fue la refinería de petróleo MNPZ, ubicada en el distrito de Kapotnia, al sur de la capital rusa. Se trata de una instalación estratégica para el abastecimiento energético de la zona.
El alcalde de Moscú, Serguéi Sobianin, confirmó que se trató de un ataque de gran magnitud, aunque las autoridades rusas no brindaron detalles precisos sobre los daños ocasionados ni sobre el alcance total de la ofensiva.
Por su parte, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski asumió la responsabilidad de la operación y respaldó la estrategia militar desplegada por las fuerzas de su país. Según sostuvo, el ataque representa una respuesta a los bombardeos que Rusia lleva adelante de manera constante sobre ciudades e infraestructuras civiles ucranianas.
La ofensiva también tuvo un fuerte impacto político, ya que se produjo mientras el presidente ruso Vladimir Putin participaba de una reunión internacional con líderes y representantes del sudeste asiático en la ciudad de Kazán.
El episodio marca una nueva escalada en el conflicto entre ambos países y vuelve a poner de manifiesto la capacidad de Ucrania para alcanzar objetivos estratégicos dentro del territorio ruso mediante el uso de drones de largo alcance.
Fuentes: Agencia Noticias Argentinas