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Washington acusó a Rusia de querer llevar la guerra de Ucrania a Moldavia

Rusia volvió a bombardear la ciudad de Odesa, en el sur de Ucrania, aunque buena parte de la ofensiva se mantiene concentrada en el este, incluyendo la gigantesca planta de acero Avoztal, en la portuaria Mariúpol, donde todavía quedan "más de mil" militares locales, muchos de ellos heridos, mientras Estados Unidos denunció que Moscú plantea un conflicto de largo alcance extendido a Moldavia.

El Gobierno ucraniano afirmó ayer que en Avoztal no quedan más civiles, al salir al cruce de informaciones dadas a conocer por funcionarios locales, y que los rusos mantienen sus ataques a la acería, y al mismo tiempo "continúan preparando operaciones ofensivas en las regiones de Liman y Severodonetsk" en el Donbass, la región de mayoría separatista en el este.

Cientos de civiles escondidos durante semanas con los combatientes fueron evacuados en los últimos días de la enorme planta de fabricación de acero de Mariúpol en un operativo comandado por Naciones Unidas y ya no queda en su interior ninguno de ellos, afirmó la viceprimera ministra ucraniana, Irina Vereshchuk.

Pero más de mil militares ucranianos, entre ellos "centenares de heridos", permanecen en la acería, afirmó la funcionaria.

El Ministerio de Defensa ruso anunció además la toma de Popasna, en el norte del Donbass, con lo que las fuerzas rusas y prorrusas pudieron llegar a la frontera administrativa entre Lugansk y Donetsk, dos zonas separatistas que el Kremlin reconoció como repúblicas antes de iniciar la invasión.

Por otra parte, autoridades ucranianas hallaron 44 cadáveres entre los escombros de un edificio destruido en la localidad de Izium, en la región de Jarkov (noreste), escenario en estos últimos días de una contraofensiva de las fuerzas locales. Todas las víctimas serían civiles, según recogió la agencia de noticias Europa Press.

Este lunes se registraron también hasta siete bombardeos en la región meridional de Odesa, que provocaron al menos un muerto y cinco heridos.

Los ucranianos también pueden contar con la vasta ayuda militar estadounidense, que se eleva ya a 3.800 millones de dólares desde el inicio del conflicto.

Pero los bombardeos a Odesa, más allá de la importancia de la ciudad como tal, también significa mayor cercanía a Moldavia, a donde, según EE.UU., Rusia planea llevar el enfrentamiento.

De acuerdo con los servicios de inteligencia estadounidenses, el presidente Vladimir Putin prevé extender la guerra más allá del Donbass, estableciendo "un puente terrestre" hacia Transnitria, la región separatista de Moldavia que es apoyada por Moscú.

"Putin se está preparando para un conflicto largo en Ucrania, durante el cual todavía tiene la intención de lograr objetivos más allá de Donbass", declaró la directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, ante el Congreso.