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“Villa María siempre ha sido un polo generador de música”

Hoy a las 21.30 se presenta en el Favio el “Carlos Aguirre Trío”, la formación del músico entrerriano. Su baterista, el villamariense Luciano Cuviello, habló del folclore-jazz y la tremenda proyección de los músicos locales
 
Acaso no sea casualidad que dos villamarienses sean el “corazón rítmico” del “Carlos Aguirre Trío”, la formación jazzístico-folclórica del músico entrerriano. Pero es así. Y Luciano Cuviello en batería y Fernando Silva en bajo (ambos, docentes de la UNVM) son las dos terceras partes de un proyecto que acaba de ser editado en Japón, en el formato de su primer disco, “Calma”. 

Y es que, si hay una propiedad que caracteriza a los músicos locales del siglo veintiuno, es su versatilidad artística. Un “copyright” que empezó con el maravilloso despegue de la carrera de música  (Licenciatura en Composición Musical con Orientación en Música Popular de la UNVM); generando no sólo una plantilla de grandísimos profesores-músicos (desde Mario Lewin a Jorge Fandermole, Horacio Sosa y el mismo “Negro” Aguirre) sino también una diversidad de convenios con otras instituciones (Musiberia en Portugal o la Universidad brasilera de Tatuí) y una “ampliación del campo de batalla” de la escena musical local en todos sus géneros.

Y acaso el concierto de esta noche sea la mejor prueba de un “boom” que no tiene techo. Más bien todo lo contrario. Es un fenómeno que, de acuerdo a la ley de causa-consecuencia del universo no le queda más alternativa que crecer.

“Por ahí se me hace difícil hablar de Carlos porque lo admiro mucho. Es como si tuviera que hablar de Messi un chico que tiene el póster en la pieza -dice Luciano y se ríe-. Pero Carlos se ha vuelto un referente contemporáneo de la música argentina. Y su trabajo es ineludible, tanto para investigadores como para músicos. De hecho, yo mismo lo estaba estudiando antes de formar parte del trío”.

-¿Y cómo es que te volvés la tercera parte de un proyecto suyo?

-Él trío empezó en el 2013, cuando Carlos nos convocó a Fernando y a mí para iniciar el proyecto. Él ya había venido a dar unos seminarios y también a participar en el Congreso de Música Popular. Y se relacionó con Fernando, que es el bajista de Jorge Fandermole. Un día yo le di mis discos y se ve que le gustó porque enseguida me llamó como baterista. Amén de que también toco el piano y compongo; la batería siempre fue mi instrumento central. Y haber sido convocado por él, fue un privilegio. 

-¿Cómo definirías la propuesta de Carlos?

-Su trabajo tiene una impronta folclórica y latinoamericana muy fuerte, pero sin perder su tinte entrerriano y su permanente alusión al río, que es el lugar en donde habita. Y en este formato de trío se ha animado a incursionar en una música más instrumental con el piano como protagonista. Pero si bien el abordaje tímbrico  es jazz, el espíritu de la composición sigue siendo folclórico.

-¿Cómo es eso?

-Quiero decir que Carlos nunca pierde ese río que lo habita. Y a mí me pasa algo parecido. Muchas de mis composiciones están referidas al río, a este río Ctalamuchita de “Violetas arenas”, como se llaman los tres discos que hice. Estamos muy abocados a nuestro paisaje.

-¿Dónde se juntan a ensayar?

-¡Ese es todo un tema! Fernando vive en Rosario, en Ibarlucea; Carlos en Paraná y yo acá, en Villa María. Así que cuando nos juntamos, son dos días intensos de ensayo, en cualquiera de las tres casas. Aunque el lugar más importante, el templo máximo digamos, es la casa de Carlos en Entre Ríos, donde él tiene su piano. En esos encuentros improvisamos mucho. Esa es la esencia de un trío; compartir a tiempo real las ideas que van surgiendo en simultáneo.

-¿Cómo fue tu formación como baterista?

-Empecé desde muy chico en el dominio de las baquetas, que es lo básico. Pero a medida que te vas especializando, pasás a otros géneros. Del rock a la música latinoamericana y luego a la adaptación de la batería al folclore. He estudiado mucho jazz también en Buenos Aires con Pepe Taveira y mi referente máximo es Thelonius Monk. 

-Este concierto es la puesta de un disco ¿Qué me podés decir de “Calma”?

-Que es nuestro primer trabajo como trío editado y, como su nombre lo indica, invita a una ceremonia donde lo principal es “poner el freno”, “bajar un cambio” en el devenir de los acontecimientos laborales y cotidianos de la vida. Uno tiende a estar muy acelerado todo el tiempo y esto propone lo contrario. Vale decir que tanto el disco como el concierto de esta noche, proponen una isla y un remanso. Es como estar un rato a orillas de un río en calma.

-Digamos que será un concierto suave y climático...

-Absolutamente. El disco está hecho con mucha austeridad y melodías simples. Pero siempre dentro de un lenguaje que a su vez plantea una emancipación de los problemas. La experiencia será una ceremonia; como adentrarse a otra realidad.

-¿El recital es para todo público o priorizan a los oyentes- músicos?

-Digamos que nuestro círculo de músicos, profes y alumnos de la uni ya están enterados y van a venir. Pero en mi caso particular, lo que me interesa es que venga la gente que supuestamente nada tiene que ver con el jazz. Creo que se van a sorprender buenamente y van a entrar en una nueva zona de confort.

-Es increíble la cantidad de proyectos que tienen los músicos de la UNVM ¿A qué se debe?

-Villa María siempre ha sido un polo generador de música. Pero hubo una gran transformación en los últimos diez años gracias a que la Universidad y el Municipio han hecho foco en esas producciones. Y no siempre se tiene la suerte de que una o dos instituciones así pongan en valor toda una movida. Nosotros sí tuvimos esa suerte.

-Digamos que en otro momento, este concierto quedaba en circuito cerrado...

-Totalmente. Se podría haber hecho en el teatrino para 50 personas pero vinimos al centro y ahora somos parte de la grilla cultural del Favio y vamos a tocar para más de 200 personas, con un importante feedback con la comunidad.

-En 2013 estuviste en Portugal, por el convenio con Musiberia...

-Sí, fui el primer alumno de la Universidad que estuvo allá. Fue en el marco de una residencia artística que duró 8 meses; un proyecto de expansión artística al que pude acceder gracias a un convenio entre la UNVM y Musiberia, que depende de la Comunidad Europea y del municipio de Serpa, la ciudad en donde estuve. 

-¿Cómo fue la experiencia?

-Fue muy positiva y ahí grabé mi segundo disco, dedicado a las arenas violetas del Ctalamuchita también. Un lujo haber grabado ahí, auspiciado por Yamaha. Por suerte luego pudimos establecer un corredor y César Silveira, director, vino para el congreso de 2015. En el 2016 volvimos a ir, con Ariel Rodríguez y Fabricio Amaya. 

-¿Y el “Carlos Aguirre Trío” va por el mismo camino internacional?

-Parece que sí, porque nos acaban de editar “Calma” en Japón. No lo podíamos creer pero es así. Tuve que ver el disco con nuestro nombre en japonés para caer a tierra... Así que no es descabellado decir que hoy toca en Villa María un grupo internacional, ¿no?

Y Luciano se ríe contra una pared de la ciudad que de tan propia parece exótica y de tan familiar pasa desapercibida. Como la música austera y paisajística que el trío va a tocar esta noche. Una invitación para habitar la orilla de un río. Una balada jazzística de tenues atardeceres y saltos de peces en el agua. “Pasareros” para el cauce marrón de la llanura. Canción de amor para los días de la vida.

Iván Wielikosielek. Redacción Puntal Villa María.

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