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Pareja de villamarienses recorre Europa en bicicleta junto a su perra

Carla Vales y Leonardi Santi partieron desde Villa María junto a su perra Pirri en el año 2018. Desde entonces recorren las rutas europeas al ritmo del pedal. "Vivir viajando es nuestro estilo de vida", contaron desde Albania

Elección de vida. Carla Vales (34), Leonardo Santi (33) y Pirri (la perra de 11 años), recorren Europa en bicicleta desde el año 2018.

Se denominan una familia viajera que avanza lentamente, con la fuerza que el cuerpo tiene para dar, no están corriendo una carrera, no importa cuántos kilómetros pedaleen en un día porque dicen que “siempre vas a estar un poco más lejos que el día anterior y viajamos en una sola dirección: para adelante”.

Una historia apasionante y una filosofía de vida admirable. Puntal Villa María dialogó a la distancia con los viajeros y contaron su experiencia.

“En agosto del 2018 dejamos Villa María, le dimos un gran abrazo a nuestros familiares y amigos y con el poco dinero que pudimos ahorrar nos fuimos los tres a Italia para tramitar la ciudadanía, ya que obteniendo esa documentación se puede permanecer en Europa, ya sea para viajar, estudiar o trabajar indefinidamente”, cuentan a modo de presentación.

-¿Es la primera experiencia o ya habían probado antes?

-En el 2017, cuando cumplimos diez años de novios, se nos ocurrió que lo podríamos celebrar casándonos para así tener una buena disponibilidad de tiempo para hacer un gran viaje (licencia matrimonial + vacaciones= muchos días). Sabíamos cómo conseguir el tiempo, pero ¿a dónde ir? ¿Cómo hacerlo? Allí nació la idea de hacerlo en moto y salir del país por primera vez; es importante aclarar que casi todos los “grandes proyectos” que hemos emprendido en nuestra vida los organizamos con bastante anticipación, lo cual nos da margen en la preparación, me refiero sobre todo a ahorrar y comprar las cosas necesarias. Y nos fuimos hasta Perú pasando por el norte argentino, Bolivia y regresamos por el norte de Chile.

-¿Por qué decidieron hacer el viaje en bicicleta?

-Cuando logramos la ciudadanía italiana nos quedamos casi sin dinero, pero sabíamos que el momento de viajar y conocer qué había allí afuera, había llegado; el paso más difícil ya estaba dado, ya no teníamos trabajos, ni tantas cosas materiales, ni lugar donde vivir, sólo teníamos dos opciones: a pie con mochila o en bicicletas; y la bicicleta resultó más adecuada, no muy rápido pero tampoco muy lento, absolutamente económico porque tienen mecánica simple y el combustible es tu comida. Se pueden cargar muchas cosas encima de ellas, nosotros llevamos casi 50 kg cada uno, que en una mochila es imposible hacerlo.

Entonces fuimos a una tienda y compramos las más baratas del mercado. No teníamos experiencia en viajes en bici, ni de mecánica, ni acampada libre… ¡ni tampoco teníamos mucha idea de hacia dónde ir! Y así fue como partimos, aquel 8 de febrero del 2019, rumbo al sur de Italia.

“Para nosotros el objetivo del viaje es el viaje en sí mismo. Es el hecho de desplazarte de un lugar a otro, a baja velocidad, absorbiendo todo lo que el recorrido te va dando; es como volver a hacer jardín, primaria, secundaria y universidad juntas y de manera acelerada. Nos ha tocado aprender a escribir y hablar en un nuevo idioma, hemos visto nuevos alfabetos, una marea de información y estímulos te llegan continuamente”, cuentan con seguridad.

Además los jóvenes villamarienses agregan: “Lo que nos motiva cada día a pedalear, sea en subida, con lluvia, frío o, a veces, hasta sin ganas, es el hecho de saber que no sabemos qué va a pasar, con qué o quién nos vamos a encontrar, cómo será el paisaje o en qué lugar vamos a terminar poniendo nuestra carpa para pasar la noche.

Nos estimula saber que cada día va a ser diferente del que pasó y del que vendrá.

Saber que podemos ir, prácticamente donde queramos, basta sólo pedalear para ello; las bicis nos llevaron a ver el mar por primera vez, la nieve, un montón de ciudades que sólo habíamos visto en documentales o internet. Hemos navegado, visto delfines, dormido en hoteles de manera gratuita en reiteradas ocasiones, probado una infinidad de sabores nuevos, hemos hecho cientos de amigos, hemos dormido sobre la arena, en el piso, en sillones, camas prestadas, hemos roto y reparado nuestras cosas, y tantas vivencias más”

-¿Cómo se sustentan?

-El dinero es la parte más aterradora para todos los que quieren emprender una vida en viaje, uno siempre escucha otros viajeros decir que la plata no es lo más importante y que un ingreso en viaje siempre se consigue… ¡y es verdad!. Recurrimos a una de las herramientas más utilizadas por los viajeros… las postales; imprimíamos las fotos que íbamos haciendo y las vendíamos en la calle, ¡y funcionó!, hemos recibido por ellas diferentes cantidades de dinero, comida, alojamiento y muchos contactos. La gente nos dejaba su número y dirección para que fuéramos a su casa si pasábamos por donde vivían.

Luego, encontramos diferentes grupos de gente relacionados al mundo de la bicicleta, y cuando íbamos a su ciudad organizaban una charla para que compartiéramos nuestra historia y aprovecháramos a vender algo. Haciendo ambas cosas logramos viajar por un año y medio.

Luego vino la pandemia, el distanciamiento social y la venta de fotos y charlas ya no fueron posibles, así que se nos ocurrió probar con la agricultura. Sabíamos que en el norte de Italia había manzanas y que el trabajo se pagaba bien, respecto al sur de Italia; mientras nos dirigíamos hacia el norte íbamos llamando a nuestros conocidos comentando de nuestra necesidad para ver si alguien tenía algún conocido, hasta que conseguimos un lugar en la cosecha de manzanas en un pueblito de los alpes. Lo que iba a ser un trabajo de estación, de 20-30 días, se convirtió en un año de trabajo, porque la pandemia continuaba, tuvimos algunos problemitas de salud y además ahorrar para invertir en equiparnos mejor era necesario.

Hoy nos han quedado algunos ahorros, y también estamos creando material para las redes: Patreon, Youtube e Instagram, para que la gente que se interesa y le gusta nuestro material de viaje pueda ayudarnos a la distancia.

-¿Qué se han encontrado en este viaje, alguna particularidad, gente, historias?

-A veces pasan tantas cosas en un día que al final te cuesta recordar bien cuándo es que eso pasó… en lo que llevamos recorrido hasta el momento hemos conocido una enorme cantidad de personas, y todas tienen una cosa en común: quieren “vivir bien”, pero lo que cambia es el concepto de vivir bien que cada uno de ellos tiene, para algunos está más apegado a lo material y para otros a lo espiritual. Hemos visto cómo nacer en un determinado lugar ya del inicio te da o te quita posibilidades, hay gente que hace lo que quiere, gente que hace lo que puede y otros que hacen lo que les sale. Nos gustaría decir que todos podemos elegir lo que queremos hacer, pero también hemos aprendido que no siempre es así.

Creo que más allá de las enormes diferencias culturales que hemos visto: idioma, moneda, alfabetos, costumbres, religiones, etc., lo más sorprendente es la actitud de la gente hacia nosotros. En Italia, Eslovenia, Croacia, Montenegro y Albania la gente nos ha tratado de maravillas; nos han ayudado, apoyado, contenido y protegido continuamente. Jamás nos hemos sentido en peligro o con miedo.

Al inicio nos costaba mucho aceptar regalos o donaciones, en Villa María nunca jamás nadie nos regaló una campera sin conocernos y mucho menos dinero o comida; que alguien venga y te de algo así porque sí… pero comprendimos que lo hacían de corazón, porque lo sentían.

A algunos les cuesta mucho entender lo que hacemos, y preguntan y preguntan cosas sin parar y quieren saber, especialmente el tema del dinero; no conciben la idea de tantas incertidumbres y cosas que no se pueden controlar, los aterra.

“La gente quiere compartir, te quiere enseñar las cosas lindas de su cultura, te quiere contar su historia y quieren saber también todo lo más posible de vos y del lugar donde venís. Despierta mucha curiosidad saber que venimos de la “otra parte del mundo”.

-¿Donde se encuentran en este momento?

-Actualmente estamos en Albania, y nos cuesta mucho trabajo comunicarnos con las personas, pero a veces no necesitamos ni hablar, con un par de gestos y las tres palabras que sabemos de albanés nos basta para acercarnos. Cada vez que nos frenamos a descansar terminamos tomando café y comiendo en algún lugar, pedimos un lugar para poner la carpa y nos invitan a cenar y a desayunar, si hay mal tiempo te invitan a quedarte adentro, ¡nos cuesta encontrar tiempo para estar solos!.

¿Llevan una hoja de ruta o van improvisando?

No tenemos una hoja de ruta exacta, pero cuando estamos por entrar a un nuevo país buscamos info de lugares interesantes para ver, y de acuerdo a lo que encontramos vamos poniendo puntos en el mapa y a partir de allí exploramos posibles rutas teniendo en cuenta la estación del año y las condiciones meteorológicas del momento. El invierno nos ha puesto muchas limitaciones, hubo rutas que nos hubiese gustado hacer, pero estaban nevadas o hacía demasiado frío, nos da pena no haber podido ir, pero es la consecuencia de viajar durante las cuatro estaciones y con una perrita adulta.

-¿Cómo describirían el viaje?

-Vivir viajando es un estilo de vida, y como en toda vida hay días divertidos, otros aburridos, momentos lindos y feos, a veces estás triste, otros días contento. Cambiar de lugar continuamente, “tratar de hablar” con gente todo el día, estar a la intemperie 24 horas en el invierno, bajo el sol en el verano, no poder bañarte cuando quieres, ir al baño sentado tranquilamente… hace que a veces te sientas sobrepasado de cosas con las que lidiar, te lleva a estar emocionalmente al límite en algunas ocasiones y capaz un día alcanzás la cima de un paso de montaña y te largás a llorar; todo se potencia y magnifica, cuando te pasa algo bueno sentís que nada podría ser mejor y que podrías hacer esto toda la vida, en cambio cuando algo malo ocurre, parece que se hace una bola de nieve y todo es porquería y te preguntás ¡¿Qué estás haciendo?!.

“Viajar de la manera que lo hacemos nos expone, sea a posibles peligros como el tráfico, animales, etc., como a estar muchas veces sometidos a cuestionamientos por lo que hacemos o no hacemos.

La clave para una buena vida de viaje es adaptarse, hay que ir acomodándose a las cosas que el camino te presenta, hay que ser siempre respetuosos, educados y agradecidos; hay que conocer las características de los lugares donde uno va, y si creés que no vas a poder soportar o tolerar algunas cuestiones culturales es mejor no ir, no vas a poder cambiar las costumbres de un país, y si pese a todo decides ir deberás aprender a “tolerar” y “respetar” esas diferencias; es duro y doloroso pero las cosas como son”, comentan.

-¿Qué balance hacen hasta el momento?

-Aun así, con todos esos condimentos, viajamos y planeamos seguir haciéndolo por tiempo indeterminado. Nuestro balance es 100% positivo y sentimos que esta etapa del viaje está superando altamente todas nuestras expectativas.

-¿Cómo está la situación en Europa respecto al conflicto Rusia – Ucrania?

Actualmente estamos en Albania y podemos decir que la guerra aquí se vive como en cualquier otro país, con pesar y tristeza, pero, de momento, visto como un conflicto ajeno y lejano. En las casas que hemos estado, la gente sigue la guerra como un reality show de 24hs, nos parece un poco exagerado ese nivel de cobertura.

También es cierto que ha generado un poco de tensión y preocupación en los países de Europa, por la incertidumbre de la magnitud que puede llegar a cobrar este conflicto.

Pero aquí, como en Argentina y el resto del mundo, la gente continúa yendo a trabajar, a pasear, a estudiar, la rueda sigue girando y poco podemos hacer para contener esta vergonzosa guerra. Celebramos las manifestaciones que se están desarrollando alrededor del mundo pidiendo por la paz.

-¿Se han cruzado con argentinos que están en la misma que ustedes?

-Cuando nos cruzamos con otros viajeros nos acercamos rápidamente para conocernos, hemos encontrado viajeros de todo tipo, ya sea en bicicleta, en auto, en motorhome, en barco, en kayak, en camión, o caminando, cada uno tiene sus propios objetivos y una historia para contar.

Argentinos hay muchos dando vueltas, no hemos tenido la suerte de cruzarnos con alguno al momento, aunque sabemos que hay dos parejas de biciviajeros siguiendo nuestros pasos, probablemente será cuestión de tiempo para cruzarse.

La vida pasa por elecciones y decisiones que toma el ser humano. Carla y Leonardo decidieron escribir su historia viajando y recorriendo el mundo a través de bicicletas y junto a su perra, fiel y compañera.

La intención es seguir buceando por las rutas europeas y seguir cosechando amistades y momentos, esos que la vida les regala a diario en cada sitio que conocen.