Los tiempos parecen acelerarse en torno a una solución final para el virus del Covid-19. Según la última información con que cuentan los especialistas en Córdoba, las primeras dosis de las vacunas podrían llegar en las próximas tres semanas. Antes de fin de año. Eso permitiría que el 2021 inicie con el despliegue más importante de vacunación jamás visto, comenzando primero por los sectores de riesgo y los más expuestos, como los ancianos y los equipos de salud.
Así lo manifestó ayer el infectólogo y asesor del COE Central Hugo Pizzi, al considerar que “según la información que nos dieron, antes de fin de año vamos a tener las primeras vacunas acá. Y si es así podemos comenzar los primeros días de enero a vacunar. Pero el gobernador dijo que va a utilizar todas las que vengan de Nación, y además va a comprar para cubrir los grupos etarios hasta los 18 años. Pero para que tengan una idea: la vacuna de Oxford ya está toda hecha y esperando, después de fabricarse en Inglaterra, Noruega, Suiza, India y Corea del Sur. Pensemos la capacidad productiva de esa vacuna. Y los rusos también están fabricando en la India, por ejemplo”, explicó Pizzi.
¿Que organismos de Estados Unidos o Europa aprueben la vacuna es garantía para que en Argentina estemos tranquilos?
Seguro que sí. Lo que pasa es que acá hay una cuestión burocrática de paso por el Anmat. Pero incluso hay un pedido que ante la emergencia, todos los organismos que aprueban sean ejecutivos y expeditivos en el trámite debido a la situación que atravesamos. Vamos a tener todas las aprobaciones muy rápido.
¿Cuándo estiman que vamos a tener un volumen de vacunación tal que permita ir retomando la vieja normalidad?
Estimo que en el mes de marzo, si se dan todas las pautas que nos prometieron. Estamos dependiendo de cuestiones políticas, de mercado, pero tenga la seguridad de que cuando llegue la vacuna será un despliegue ágil, rápido, porque hay dos ministerios listos para comenzar como son Salud y Defensa, que va a dar una mano con el Ejército también. En el caso puntual de Córdoba va a ser muy interesante porque además de los recursos de la Provincia, la Universidad Nacional ya puso a disposición 5 mil voluntarios para el operativo.
En las últimas semanas bajaron mucho los contagios y la gente parece haber relajado los cuidados; de hecho se lo vio el fin de semana largo. ¿Le preocupa eso?
Advertimos que octubre iba a ser el mes de baja de casos y lo comentamos a nivel provincial y nacional. Porque es una historia natural de estos virus, que primero avasallan, después se amesetan y finalmente se ralentizan, van mucho más despacio. Pero lo que sí es cierto es que la gente tiene actitudes como si ya tuvieran la vacuna y no es así. Lo único que hay es el anuncio, nada más. Y hace pocos días nos advertían que se encontró el virus en semen y lágrimas, por ejemplo, y vemos las imágenes del fin de semana largo de las playas, las sierras, y la gente joven que sale y mucha sin barbijo; y es preocupante porque el beso en bocas extrañas, el cambio de fluidos ayudan al contagio. Además, si se relaja en una etapa en la que más hay que adherir a todas las indicaciones sanitarias es complicado. Porque estamos viendo la salida, el principio del fin. Ya falta menos y hay que seguir cumpliendo. Las vacunas son un hecho incontrastable y van a terminar, como lo hicieron siempre, con la epidemia.
¿Hay una certeza de que las vacunas van a terminar con la pandemia?
Sí, seguro. Aunque esto no quiere decir que una vez colocada se terminó el problema. Vamos a tener que tener un comportamiento sobrio y moderado uno o dos meses hasta que se arme la famosa ecuación que consiste en que hay un gran número de personas con anticuerpos; que la gente que siempre se comportó bien siga de esa manera porque generalmente no va a tener problema; y por último las vacunas, que están llegando pero todavía no las tenemos.
¿Y en Córdoba?
Se viene trabajando muy bien y tenemos todo muy avanzado para largar a vacunar apenas se apaguen las turbinas del Antonov.
¿La rusa sería la primera en llegar?
Sí, sí. La primera sería la rusa. Aunque recuerdo que hubo algunos cambios. Primero se dijo que iban a ser 10 millones de dosis y parece ser que será menos cantidad. Pero lo importante es que empiecen a llegar. Y le voy a remarcar algo que vivimos en la epidemia de 2009 y lo conozco porque el mundo científico es muy chiquitito. En marzo o abril vamos a tener tanta oferta de vacunas que va a funcionar bajo las reglas de la oferta y demanda y posiblemente entonces hasta pueda bajar el precio.
La rusa, que sería la primera en llegar, ¿requiere de muchas exigencias en la logística?
No, para nada. La rusa es la más fácil de manejar. Inclusive la primera partida iba a venir en polvo, pero finalmente será líquida. Aunque son pocos los grados bajo cero que requiere para su conservación, similar a las vacunas que se vienen utilizando en el sistema. La complicada es la de Pfizer, la norteamericana, que requiere 60 grados bajo cero. Pero igualmente lo tenemos solucionado. No hay que preocuparse. Lo importante es que lleguen.
¿Ya se conoce el tiempo de inmunidad que darán las vacunas, será necesario vacunarse todos los años?
Hasta aquí la inferencia estadística de algunas vacunas habla de que superan el año. Pero en una pandemia como ésta, con que usted tenga un producto que le solucione el problema 6 u 8 meses, usted sale. Y en la vacuna antigripal de 2022, en la que se ponen los cuatro virus estacionales, le agregarán la del coronavirus. Hasta el H1N1 había tres adentro del frasquito y ahora serán cinco. Mientras el hombre no tenga respeto por la naturaleza, siga rompiendo selvas, bosques nativos, les saque el habitat a los animales, tenemos que estar atentos porque ésta no va a ser la última epidemia.
Una vez que se avance con la vacunación en grupos de riesgo, ¿el resto se va a beneficiar por la inmunidad de rebaño?
Sí, claro. Porque le va a costar más al virus avanzar. Son los famosos diques de contención epidemiológico. El virus cuando entra y se encuentra con una población virgen, indefensa, circula con una velocidad extraordinaria, con alta contagiosidad. Y este virus es el cuarto en la historia de la medicina, de progresión geométrica. Entonces, en la medida en que haya vacunados, gente que se cuida, al virus le cuesta entrar. Lograr el efecto rebaño sería lo ideal para terminar con esto. Pero para eso hace falta al menos 70% de la población con anticuerpos.

