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Covid: "La gente que no se cuida nos está haciendo un daño irreparable"

El médico infectólogo Hugo Pizzi dijo que hay un porcentaje de la población que sigue sin respetar las medidas de bioseguridad y que eso complica el control de la pandemia. Habló sobre la posible segunda ola y las vacunas.

Mientras crece la ansiedad por la llegada de más dosis a la Argentina para vacunar contra el coronavirus, el médico infectólogo Hugo Pizzi dijo a Puntal que el mundo está trabajando día y noche para aumentar la producción y anticipó que en los próximos meses habrá una oferta superior a la que se tiene por estos días. Al mismo tiempo, el reconocido profesional, uno de los asesores del gobierno nacional, sostuvo que la gente que no se está cuidando está generando un daño irreparable.

“La indisciplina favorece la mutación. El virus se divide rápida y proficuamente. Esa posibilidad es la que le permite mutar, cambiar. Los indisciplinados nos están llevando a vivir una situación muy incierta. A mayor movimiento, más posibilidades de mutación”, afirmó Pizzi.

-¿Qué se debe tomar en cuenta?

-Hay tres variables a considerar. Por un lado, según una encuesta que hizo la Provincia de Buenos Aires, el 65% de la población se cuida y se seguirá cuidando. Ese es un dato muy importante. Por otro lado, hay un número significativo de personas que ya tiene anticuerpos porque padecieron la enfermedad, con o sin síntomas. La cifra que cuenta la Nación, 1,6 millones de personas, debe ser multiplicada por 7 u 8 para tener el número real de ciudadanos con anticuerpos (por los asintomáticos). La tercera variable tiene que ver con la creación artificial de anticuerpos a partir de las vacunas. Si bien es cierto que hasta ahora son pocas, ya tenemos vacunados a los grupos de trinchera (personal de la salud), a aquellos que nos cuidan. Ahora nos queda receptar todas las vacunas que vienen y empezar a colocarlas expeditivamente. En el camino suceden cosas extrañas y hay tropiezos. La cepa sudafricana, por ejemplo, supera la acción de la vacuna de Pfizer y Moderna. O sea, ante esta mutación del virus, el porcentaje de anticuerpos cae a un tercio. En cambio, la rusa y la inglesa neutralizan esa cepa. Más allá de eso, es una llamado de atención.

-Si ya se demostró la efectividad de la vacuna rusa, ¿por qué no se la puede producir a una escala mayor para llegar a vacunar más rápido?

-Se está trabajando día y noche. La vacuna rusa se está fabricando en distintos países, al igual que la inglesa. Lo que sucede hoy es que la demanda supera a la oferta. Eso lo vamos a equilibrar, quizá, recién en abril, cuando vengan las 98 vacunas que están detrás de las primeras. Hay otras dos vacunas rusas distintas a la que conocemos, también están la belga y la francesa, entre otras. Entonces, hoy es demanda, pero en abril o mayo va a ser oferta.

-Hace unos meses usted aseguró que lo que nos iba a salvar de la pandemia era la vacuna, ¿el fin del coronavirus está en riesgo por la mutación del virus?

-Hasta ahora, lo que sucedió en Argentina fue un rebrote del virus original. Hoy no hay grandes problemas. La preocupación pasa por si llegan a entrar la variante de Manaos (Brasil) y la sudafricana. Si eso ocurre, vamos a estar complicados. Lo importante es que todavía tenemos vacunas por colocar para seguir cubriendo.

-¿Es evitable la segunda ola en Argentina?

-Es mi anhelo, pero es necesario que los que no se están cuidando se cuiden y hagan las cosas bien. Hay un 35% de la población (los jóvenes especialmente) que nos está haciendo un daño irreparable.

-Los mensajes para generar conciencia están, ¿cómo se hace para que lleguen a los jóvenes y hagan efecto?

-Los padres tienen mucho que ver. Es necesario que den conceptos firmes. Estamos dando mensajes en las redes sociales, que es el espacio en el que más están los jóvenes, pero parece que no les importa absolutamente nada.

-Si bien los jóvenes son los que menos sufren las consecuencias, algunos han tenido complicaciones con la enfermedad…

-Sí, no todo el mundo la pasa bien. En Europa, sobre 200 autopsias, los médicos patólogos determinaron que 75 eran jóvenes que no tenían patologías previas y que murieron por trombos. Tengo en mi equipo un joven de 28 años que se está reincorporando y que ha quedado con Epoc, como si hubiera sido un fumador de años. Todos creen que no pasa nada y no es así.