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Soja volátil y conflicto de la carne, restan dólares necesarios

El sube y baja de la oleaginosa en Chicago empezó a poner en dudas los buenos augurios que tenía el Gobierno por lo menos para los próximos meses con respecto a la entrada de divisas. A eso se sumará un recorte en ingresos por exportaciones vacunas

Siempre en Argentina hay crisis por la balanza externa. Hay ciclos que se repiten incansablemente y que confirman una secuencia de crecimiento, aumento de importaciones y mayor presión sobre el tipo de cambio hasta desembocar en crisis. La falta de dólares es un factor determinante en el tramo final de ese ciclo.

El Gobierno tenía en el comienzo de este año un viento de cola que ahora está de direcciones variables y suma interrogantes hacia adelante. Concretamente, el valor de la soja inició a comienzos del último trimestre del año pasado un marcado ascenso, cuyas señales empezaron algún tiempo antes. A mitad de mayo perforó los 600 dólares la tonelada. A comienzos de 2020 el valor era 40% menor. Eso coincidió con el período de cosecha de la oleaginosa en Argentina, lo cual les daba un sentido de la oportunidad muy preciso a las cotizaciones. La cosecha, más allá de que las estimaciones finales aún están ajustándose, rondará los 45 millones de toneladas. Una simple cuenta que compare los 600 dólares por cada una que valía hace poco más de 30 días con el cierre del viernes muestra que al menos se recortaron unos 4 mil millones de dólares. Por supuesto que ese impacto no es pleno porque buena parte de esa cosecha ya se vendió en los últimos meses, pero sirve de referencia para tener noción de lo que incide en los ingresos de Argentina. Además, no es sólo el valor del poroto, sino que se derrumbó el aceitede soja, principal materia prima para la producción de biodiesel. Eso porque corrió fuerte la posibilidad de que Estados Unidos revise su estrategia de consolidar ese sector de la agroindustria de la mano de Biden. Con rumores sobre la mesa, hubo una fuerte fuga de fondos especulativos y eso jugó fuerte el jueves, día de caída récord de la oleaginosa desde que se tenga registro.

Una simple cuenta que compare los US$ 600 por tonelada que valía la soja hace 30 días, con el cierre del viernes, muestra que se recortaron US$ 4 mil millones.

En definitiva, malas noticias para las arcas de Argentina que siempre están necesitadas de dólares y la principal fuente de esos recursos provienen de las cadenas del agro. El complejo oleaginoso-cerealero, incluyendo al biodiesel y sus derivados, aportó el año pasado el 48% del total de las exportaciones de la Argentina, según datos del Indec. En mayo ese sector exportó por 3.546 millones de dólares y en el acumulado de los cinco primeros meses alcanzó los 13.301 millones.

Justamente, impulsado por las cotizaciones récord del mercado internacional, en mayo el ingreso de dólares fue récord histórico para ese mes. Representó un incremento del 16,9% con respecto a abril y del 82,2% superior en relación con el mismo mes del año anterior.

No fue efecto del volumen exportado, porque el resultado de la cosecha no fue mejor al año previo, sino que se explicó exclusivamente por el precio de los commodities.

“Ahora nos llaman para ser parte del anuncio, porque está todo cerrado”, se quejó un encumbrado dirigente agropecuario.

También vinculada a las cadenas del agro aparece la carne vacuna que fue recuperando terreno en los últimos años y se posicionó como un jugador importante para el ingreso de divisas. En 2020 alcanzó casi los 3 mil millones de dólares de ingresos para el país, impulsado fuertemente por China, que representa el 75%. De todos modos, por la caída del valor de la tonelada, los dólares obtenidos fueron menos que en 2019. De todos modos, en una mirada más extensa, desde 2010 casi se multiplicaron por 3 los embarques de carne vacuna.

Sin embargo, ese recorte en los ingresos por cuestiones de mercado, podría agravarse ahora por la disposición del gobierno nacional que decidió primero cerrar por 30 días -que se cumplieron ayer y por lo tanto habrá de hecho un plazo algo mayor- las ventas al mundo. Pero además, ya anticipó que la reapertura de exportaciones de carne vacuna no serán iguales a las que había hasta el 19 de mayo. Curiosamente, el que lleva adelante la negociación por este tema no es el ministro de Agricultura y Ganadería, Luis Basterra, sino el de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas. En esa cartera, que comparte con la secretaria de Comercio Interior, Paula Español, se decidió cerrar las fronteras para la carne. Y luego iniciaron desde allí las negociaciones con los grandes frigoríficos exportadores nucleados en ABC. No hubo contacto con las representaciones de los productores nucleados en las cuatro entidades que integran la Mesa de Enlace. En realidad, CRA, Sociedad Rural, Coninagro y Federación Agraria pidieron una reunión con el presidente Alberto Fernández y con el ministro Kulfas para dialogar sobre las medidas. Ayer, desde las entidades confiaban que hubo “un contacto informal, vía WhatsApp” convocando a dos de los cuatro presidentes de las entidades el martes a una reunión. Serían Jorge Chemes, de CRA; y Nicolás Pino, el flamante presidente de SRA. Pero hay ahí una duda en la dirigencia agropecuaria que observa que los trascendidos hablan de que se preparan para mañana los anuncios del plan ganadero y las restricciones con que se reabrirían las exportaciones de carne vacuna. “Nos estarían llamando para ser parte del anuncio, porque evidentemente está todo cerrado”, se quejó un encumbrado dirigente agropecuario. No quieren quedar en una posición incómoda como la que padeció hace unos meses el expresidente de la Rural, Daniel Pelegrina. “No nos vamos a prestar a darles una foto con nosotros cuando nunca nos llamaron para discutir cómo salir de esta problemática y producir más. Creo que algo debemos saber sobre el tema como para que nos convoque el Gobierno. Pero bueno, vemos que ni siquiera es el ministro Basterra el que define las políticas para el sector. Está todo dado vuelta”, agregó el dirigente.

Los productores advierten que abrir parcialmente las exportaciones bajará el precio de la hacienda y no necesariamente mejorará el valor para el consumidor, lo que implicaría una mayor renta para los exportadores que cobran a precio internacional. Por esa ecuación los ganaderos advierten que “hay nuevamente una transferencia de recursos a grandes frigoríficos”.

Gonzalo Dal Bianco. Redacción Puntal