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Asumió Maduro, la OEA no reconoce su gobierno y Paraguay rompió relaciones

La Argentina decidió desconocer la legitimidad de su nuevo mandato y prohibirá el ingreso en el país de sus funcionarios. A su vez, la Unión Europea insistió en que deben llevarse a cabo elecciones “libres y justas”
La ofensiva internacional para aislar a Nicolás Maduro en el inicio de su segundo gobierno en Venezuela se potenció ayer con la decisión de la Organización de Estados Americanos (OEA) de no reconocerle legitimidad al mandato, en igual sentido que la Argentina, que además decidió prohibir el ingreso en el país de autoridades del país caribeño (ver aparte).  

Mientras tanto, la Unión Europea (UE) insistió para que haya elecciones "libres y justas" y la posición más extrema fue la de Paraguay, que anunció la ruptura de relaciones diplomáticas con Caracas.

Apenas Maduro juró para un segundo período de gobierno, organismos internacionales, gobiernos y presidentes de diversos países emitieron declaraciones en las que reforzaron sus conocidas posturas en contra de la legitimidad del último proceso electoral de Venezuela.

En Washington, el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Bolton, anunció que el gobierno estadounidense no reconocerá la "toma de posesión ilegítima de la dictadura" de Maduro y mantendrá su presión sobre ese "régimen corrupto".

A su vez, la OEA resolvió “no reconocer la legitimidad” del nuevo mandato de Maduro y pidió que “en una fecha cercana” se celebren en el país caribeño nuevas elecciones con observación internacional.

La resolución fue adoptada en votación dividida (19 a 6), en una reunión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA celebrada para debatir la iniciativa presentada por la Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Perú y Paraguay.

Casi simultáneamente, en Bruselas, la UE emitió una declaración en la que lamentó que Maduro hubiera hecho "caso omiso" a un llamado de la organización para la celebración de elecciones democráticas.

"Las elecciones presidenciales celebradas el pasado mayo en Venezuela no fueron ni libres ni justas", dijo la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, en un comunicado en el que protestó porque Maduro ha emprendido "un nuevo mandato sobre la base de elecciones no democráticas".

La medida más extrema en este contexto de repudios y críticas fue adoptada por Paraguay, que anunció formalmente la ruptura de relaciones diplomáticas y el inmediato cierre de su embajada en Caracas, de acuerdo con un anuncio del presidente Mario Abdo Benítez.

Paraguay es uno de los 13 países americanos del Grupo de Lima que el viernes pasado anticiparon que no reconocerían al gobierno de Maduro, a quien instaron a no asumir este nuevo mandato.

En Lima, la cancillería de Perú anunció que llamó en consulta a la encargada de Negocios de la embajada en Venezuela, Rosa Álvarez, al iniciarse el "ilegítimo período presidencial" de Maduro.

Además, confirmó el impedimento de ingreso a Perú a Maduro y un centenar de miembros de su régimen y personas relacionadas a este.

A su turno, el ministro de Relaciones Exteriores chileno, Roberto Ampuero, consideró que ayer fue un "día negro" para la democracia en Venezuela.

"Hoy es un día en el que Nicolás Maduro va a colocar una lápida sobre la democracia venezolana, pero estamos convencidos de que el pueblo venezolano se va a levantar algún día, pronto lo deseamos, de esa lápida para que la democracia vuelva a imperar", añadió el canciller en una rueda de prensa.

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