Un pedido que despierta interrogantes
El pedido del presidente Nicolás Maduro al papa Francisco para que interceda en la crisis en Venezuela genera interrogantes dentro y fuera del Vaticano, a pesar de las mediaciones históricas de la Iglesia católica en América Latina.
Maduro envió esta semana una misiva al sumo pontífice en la que le pide “que ponga sus mayores esfuerzos y voluntad” para ayudar “en el camino del diálogo”.
No se trata de la primera vez que Maduro pide al Papa que interceda en la crisis venezolana, una maniobra que algunos observadores han llegado a tildar de "dilatoria" para perpetuarse en el poder.
"Los pedidos al Papa de Maduro no son creíbles. Es la cuarta vez en cinco años que le pide al pontífice que intervenga: cada vez que siente el agua llegar a la garganta. Luego se burla del Papa y de la Iglesia", comentó a la AFP el chileno Luis Badilla, director de una página de internet especializada en información religiosa.
El Papa argentino, que se ha definido siempre como un hombre abierto al diálogo, fracasó ya en esa tarea en 2016, cuando intentó establecer una hoja de ruta entre el gobierno y la oposición de Venezuela bajo los auspicios del expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
"Ahí no nació nada, humo. Ahora no sé, yo veré la carta (de Maduro) y veré qué se puede hacer. Pero la condición inicial es que las dos partes lo pidan. Estamos siempre dispuestos", explicó Francisco.
Experimentados diplomáticos, como el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien fue además nuncio en ese país durante los años del chavismo, han ya fracasado.
Hasta ahora el Vaticano ha evitado alinearse con ninguno de los bandos, una posición que contrasta con los duros cuestionamientos que ha formulado la Conferencia Episcopal Venezolana contra los herederos del chavismo en el poder.
El Papa latinoamericano reconoció en el vuelo desde Emiratos que uno de los mayores éxitos diplomáticos de la Santa Sede en el continente americano fue la firma en 1984 del tratado de paz entre Argentina y Chile, que puso fin al diferendo por el canal del Beagle.
"La mediación entre Argentina y Chile fue verdaderamente un acto valiente de San Juan Pablo II, que evitó una guerra inminente", comentó Francisco.
Kelly Velásquez - Agencia AFP/NA
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Maduro envió esta semana una misiva al sumo pontífice en la que le pide “que ponga sus mayores esfuerzos y voluntad” para ayudar “en el camino del diálogo”.
No se trata de la primera vez que Maduro pide al Papa que interceda en la crisis venezolana, una maniobra que algunos observadores han llegado a tildar de "dilatoria" para perpetuarse en el poder.
"Los pedidos al Papa de Maduro no son creíbles. Es la cuarta vez en cinco años que le pide al pontífice que intervenga: cada vez que siente el agua llegar a la garganta. Luego se burla del Papa y de la Iglesia", comentó a la AFP el chileno Luis Badilla, director de una página de internet especializada en información religiosa.
El Papa argentino, que se ha definido siempre como un hombre abierto al diálogo, fracasó ya en esa tarea en 2016, cuando intentó establecer una hoja de ruta entre el gobierno y la oposición de Venezuela bajo los auspicios del expresidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero.
"Ahí no nació nada, humo. Ahora no sé, yo veré la carta (de Maduro) y veré qué se puede hacer. Pero la condición inicial es que las dos partes lo pidan. Estamos siempre dispuestos", explicó Francisco.
Experimentados diplomáticos, como el número dos del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, quien fue además nuncio en ese país durante los años del chavismo, han ya fracasado.
Hasta ahora el Vaticano ha evitado alinearse con ninguno de los bandos, una posición que contrasta con los duros cuestionamientos que ha formulado la Conferencia Episcopal Venezolana contra los herederos del chavismo en el poder.
El Papa latinoamericano reconoció en el vuelo desde Emiratos que uno de los mayores éxitos diplomáticos de la Santa Sede en el continente americano fue la firma en 1984 del tratado de paz entre Argentina y Chile, que puso fin al diferendo por el canal del Beagle.
"La mediación entre Argentina y Chile fue verdaderamente un acto valiente de San Juan Pablo II, que evitó una guerra inminente", comentó Francisco.
Kelly Velásquez - Agencia AFP/NA