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Multitudinario Vía Crucis en Villa María: cientos de fieles acompañaron la procesión

Con un gran marco de público, el evento se transformó en un espacio de oración, reflexión y esperanza. La fe y la devoción de los participantes fueron un testimonio del profundo arraigo de la religión católica

En una emotiva y multitudinaria ceremonia, miles de fieles católicos de Villa María y la región se congregaron este viernes para participar del tradicional Vía Crucis, que partió desde la Gruta de Pompeya a las 20.30 horas con una concentración y la procesión culminó en el monumento al Cristo Redentor, junto al Puente Fernández Núñez, en la costanera.

Con velas encendidas y cantos religiosos recorrieron las 14 estaciones que representan el camino de Jesús hacia la cruz, a la vera del río Ctalamochita.

Cabe señalar que el Vía Crucis, organizado por la Iglesia Catedral Inmaculada Concepción y se convirtió en un espacio de oración y reflexión para los fieles, quienes meditaban en cada una de las estaciones sobre el sacrificio de Jesús y su mensaje de amor y redención, guiados por el por el padre Pedro Lucchese, párroco de la misma casa religiosa de la ciudad.

En un contexto social complejo, el Vía Crucis de Villa María se convirtió en un símbolo de esperanza y unidad para la comunidad. Los miles de fieles que se congregaron en las calles de la ciudad dieron testimonio de su fe y renovaron su compromiso con los valores cristianos.

Los jóvenes

El pasado miércoles, en el marco de la Misa Crismal en el templo de la Iglesia Catedral Santuario Inmaculada Concepción de Villa María, presidida por monseñor Samuel Jofre Giraudo, junto al pleno de presbíteros de la diócesis, el obispo villamariense centro su mirada en Jesús y su pueblo, bajo el contexto del evangelio del día, indicando una serie de reflexiones acorde a la celebración.

En un mensaje lleno de esperanza y renovación, el Obispo de la Diócesis de Villa María, Samuel Jofré, instó a los fieles a vivir la Semana Santa como un tiempo de profunda reflexión y transformación personal.

Principalmente, se resaltó el trabajo que debe realizarse pastoralmente con los jóvenes: “Nosotros tenemos que ayudar al encuentro personal con Jesús de los jóvenes, porque es posible y vale la pena también en nuestro tiempo. No temamos, con la gracia de Dios la buena semilla fructificará”, dijo.

Por último, la mirada del titular diocesano se centró en la Eucaristía y con ella la santa misa dominical. “La eucaristía es la principal razón de ser de nuestro sacerdocio, renovar incruentamente el sacrificio de Cristo, la fuente más abundante de riquezas sobrenaturales en este mundo. Me permito recordarnos a todos la piadosa celebración diaria de la santa misa. No nos falten en nuestras parroquias un núcleo como no le falto a Jesús. Apoyémonos en ellos y mantengamos alegre y piadosamente la misa dominical en nuestro pueblo”, dijo y añadió: “En Argentina es una carencia crónica, nuestro pueblo no tiene en su gran mayoría el hábito de la celebración dominical de la misa y se pierden un tesoro. Jesús nos enseña a reconocerlo a él, al partir el pan. Animemos a nuestra gente a que valore y ponga la prioridad de vida en la santa misa dominical. Animemos a nuestros fieles a que comulguen y se confiesen para sanar corazones”, cerró.