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De mercado a cooperativa: construir lo nuevo sobre un pasado que sigue vigente

Fue el comercio de ramos generales donde los viajeros que bajaban del tren iban a hacer sus compras. Se trató de una de las primeras viviendas de la ciudad. De restaurante a pub nocturno, una vuelta por la actual Cooperativa de Agua 15 de Mayo

Sobre las calles Mitre y Buenos Aires se erige el moderno edificio de la Cooperativa de Agua 15 de Mayo. Pero su fachada es una huella de la historia villamariense.

A lo largo de casi 100 años este edificio se fue transformando notablemente. Empezó siendo el mercado comercial de ramos generales de Manuel Rodríguez, luego fue un restaurante y años después funcionó como bar.

Carlos Primo es arquitecto y estuvo a cargo del proyecto de remodelación para preservar el patrimonio histórico. Con él dialogamos sobre la historia de este icónico edificio que data de 1885, siendo una de las primeras residencias de la ciudad.

Afirmó que frente a la propiedad se encontraba el ferrocarril, por lo que cuando los viajantes paraban en Villa María realizaban sus compras en el mercado que quedaba a unos pocos metros de la estación.

Al haber mutado tanto este edificio, Primo relató que los anteriores propietarios no habían procurado protegerlo y eso llevó a que la antigua estructura no fuera resguardada. 

Justamente, tras ser declarado patrimonio histórico de la ciudad, Primo acudió a una comisión integrada por ediles del Concejo Deliberante y autoridades municipales para presentar la propuesta de intervención que llevaría adelante.

Junto con el propietario, el arquitecto realizó un informe sobre el estado de la propiedad, en el cual se destacó el deterioro de la antigua casa. Pero también aclaró que aún había elementos para rescatar, como el frente y la placa donde dice Casa Rodríguez, que está expuesta en la entrada del edificio de la cooperativa.

Además, en la remodelación se pudo resguardar la característica más distintiva de la casona, que es la única en la ciudad sin ochava, por lo que describe la construcción típica de aquella época.

Al momento de la intervención se debió tener en cuenta que la propiedad originariamente tenía un subsuelo, de modo que, para la remodelación se cavó algunos metros, dejando sólo la pared original de la fachada, la cual era sostenida por estructuras de hierro para que no se derrumbara. 

La fusión de lo  moderno y lo antiguo 

El arquitecto señaló que su idea como profesional fue respetar la antigua casona que, por el propio paso del tiempo y por el avance de la ciudad, tendió a descuidarse. 

Recalcó que la intervención se debió realizar desde el respeto para “no borrar el pasado, sino construir a partir de lo construido”. Actualmente se observa sobre la antigua propiedad un edificio con una arquitectura moderna. Èsto es porque, según sostuvo Primo, la premisa fue que “lo nuevo preserva, protege y contiene el pasado”.

Finalmente, desde la vereda se inició la preservación del patrimonio. La construcción buscó respetar y proteger el legado. El resultado es la conjunción de lo nuevo y lo antiguo, que puede apreciarse visualmente en esta tradicional esquina del centro sur.

Primo destacó la fachada del edificio, que terminó potenciando la imagen de la construcción actual. “Esa es la clave, tomarlo -al pasado- como una posibilidad y no como un freno”, sostuvo el arquitecto.

Con la última postal termina el derrotero de un edificio que mutó en más de un siglo de vida para seguir siendo una huella de la historia de Villa María.



Fiamma Ambroggio.  Colaboradora Puntal

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