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El “Colo” Moscariello, ejemplo de vida

El pequeño villanovense, de 10 años, fue diagnosticado con leucemia a inicios de 2019. “Fue un año difícil”, dijo su padre, Pablo, quien agregó: “La vida le dio otra oportunidad y tiene que aprovecharla”
 
La familia Moscariello nos recibió con amabilidad en su vivienda. Genaro, el “Colo” (como lo conocen todos), casi que no se enteró de la visita de PUNTAL VILLA MARÍA.

Llegó el momento de conversar y el pequeño guerrero se sentó al lado de Pablo, su padre. Juntos son un dúo que se entiende a la perfección. 

Genaro dejó por un momento el escudo y la espada sobre la mesa y se prestó  a compartir su experiencia, que se transformó en un claro ejemplo de vida.

“Una fiesta”

El papá del “Colo” abrió la conversación haciendo énfasis en el estado de salud actual de Genaro. “Los análisis de sangre dieron un 100 por ciento de compatibilidad y el análisis de médula dio negativo. Son los resultados que los médicos esperaban obtener”, señaló feliz. 

María Laura Rizzi, doctora de cabecera de Moscariello, en el último control, manifestó que los resultados eran “para hacer un fiesta”.

Cabe señalar que el joven villanovense, de apenas 10 años, fue diagnosticado a inicios de 2019 con leucemia linfoblástica aguda. Tras meses de quimioterapia y rayos, fue trasplantado el lunes 22 de julio en la capital cordobesa. En la intervención médica recibió las células madre de uno de sus progenitores. La compatibilidad era del 50 por ciento.

“Fue un año difícil, pero ahora se está encaminando todo para el lado del bien. Nosotros se lo explicamos a él, que quizás no toma dimensión de lo que pasó, pero la vida le dio otra oportunidad y tiene que aprovecharla”, indicó Pablo.

“Tendremos que cuidarnos de la ansiedad. De a poco volverá a la vida normal. Los médicos nos dijeron que va a ser todo como venía siendo. Esto es cuestión de tiempo. Hay un protocolo que no se puede saltar”, sostuvo ante este matutino.

Volver al triatlón, disciplina que tanto ama

Lentamente el “Colo” regresa al deporte. Si bien practica básquet en el Unión Central, su especialidad es el triatlón. Todos los días y “de a poquito” Genaro se sube a la bici fija y a la caminadora para fortalecer su musculatura. Los tratamientos de quimioterapia y rayos, el trasplante y los casi 8 meses de inactividad hicieron que Moscariello pierda más del 90 por ciento de su masa muscular. “Los médicos me dijeron que es como volver a nacer”, comentó el pequeño guerrero.

“Pensábamos que iba a ser una etapa más fácil de lo que realmente es. En la recuperación trabaja su ánimo. A veces se siente ansioso de hacer cosas, pero el físico en ocasiones no le da. Perdió mucha masa muscular en poco tiempo”, agregó Pablo.

Moscariello es un apellido renombrado en el ambiente junior del triatlón. Sin haber superado una década, Genaro obtuvo grandes resultados deportivos. 

Logró primeros puestos en competencias nacionales realizadas en provincias como Entre Ríos y Mendoza. Antes de la inactividad, había ingresado a un programa de triatlón perteneciente a la Agencia Córdoba Deporte, hecho que le permitió viajar constantemente a la capital cordobesa para entrenar en las instalaciones del estadio Mario Alberto Kempes. Todos logros sin alcanzar la década de vida. Increíble. ¿Cómo no esperar que regrese?

Una meta

Genaro celebró la mayoría de sus últimos cumpleaños en Entre Ríos, lo hizo participando del ‘Triatlón de la Paz’, evento que es epicentro de la disciplina en el país y que reúne por año a más de 10 mil atletas de diferentes categorías. 

“Si se puede, el año que viene volvemos a Entre Ríos. No en calidad de atleta, pero sí para acompañar”, soltó Pablo como una posibilidad.

El padre de Genaro, quien también lleva una vida ligada al deporte, reconoció que la evolución en los jóvenes suele ser más rápida. “Puede pasar que en un mes lo tengamos corriendo o nadando. No sabremos cómo será. Ahora en enero se van a cumplir seis meses del trasplante, es demasiado pronto. Tenemos que ser pacientes”, añadió.

Agradecimientos

Papá Moscariello se mostró “infinitamente” agradecido por el acompañamiento de la comunidad en general. “La gente del triatlón, del club Unión Central, el colegio Rivadavia, toda la gente de Villa María con nosotros se han portado muy bien, es infinito nuestro agradecimiento”, comentó.

Los amigos de Genaro le hicieron una promesa. “Cuando te recuperes, vamos a practicar triatlón con vos”, le dijeron en pleno tratamiento. “Se los nota entusiasmados, lo pasan a buscar por su casa en bicicleta”, indicó Pablo, en referencia a uno de los pilares que sostuvieron a Genaro: la amistad.

El niño villanovense pudo retomar con sus estudios. Por el momento toma clases domiciliarias con la Claudia Vélez, docente enviada por el Ministerio de Educación a través del colegio Rivadavia. “Viene dos o tres veces por semana, dependiendo de los controles que Genaro se realiza. Le va muy bien, con buenas notas. Hasta ahora cumple con los tres trimestres”, concluyó el padre.



Maximiliano Gilla.  Redacción Puntal

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