En el barrio Ctalamochita, niños de la escuela Antonio Sobral esperaron con anhelo que llegara el mediodía porque, minutos después que las agujas dieran en las doce, moteros y moteras que partieron en caravana desde el Kustom Café, se llegaron hasta la institución con todos los materiales y alimentos recolectados que tenían como único destino la felicidad de los pequeños que quedaron asombrados ante los vehículos.
Allí, PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con Cecilia Zucotti, una de las organizadoras de la iniciativa, madre de un alumno y motera (desde los 18 años), y con la directora María Lorena Gorosso sobre la actividad.
“Esto surgió el año pasado”, comenzó indicando Zucotti, quien relató que llegó al establecimiento educativo porque en otras escuelas no le recibían a su hijo. Fue en esas circunstancias que vio “un montón de necesidades”.
No se cobra inscripción ni una cooperadora. “La directora literalmente deja el sueldo en la escuela. Es una escuela humilde pero llena de amor”, destacó.
Seguidamente, contó que a principios de este año se encontraron con que había que realizar múltiples arreglos. “La idea de la directora era hacer una pollada pero como eran pocos decidimos rifar un lechón. Se empezó por ese lado y, después, se fueron sumando un montón de moteros y gente que no lo es, de Villa María, Villa Nueva y de la zona”, describió. Canals, Buenos Aires, Rosario, James Craik, Hernando y Arroyo Cabral son algunos de los lugares desde donde también hubo un apoyo significativo.
En este sentido es preciso decir que colaboró, por ejemplo, con ropa y calzados. Esta vez, se pidieron, principalmente, alimentos no perecederos. Y no faltaron.
Una vez congregados se desarrolló una choripaneada —lo recaudado se destinará a reformas en la institución y a un viaje para los 15 estudiantes—. Por la tarde, a la vez, se previó una merienda. Pero no sólo eso: hubo juegos, el payaso “Chumy” y una batucada.
“Generalmente no salen de viaje por la situación económica. Si miramos atrás, el año pasado la situación no estaba tan cruel como este año. Vemos chicos con hambre, que no tienen las necesidades básicas satisfechas. No hago maravillas ni nada, hago mi trabajo y uno se compromete”, expresó Gorosso.
Por último, Zucotti destacó que esto “no se termina acá”, sino que trabajan día a día por los más pequeños.
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“Esto surgió el año pasado”, comenzó indicando Zucotti, quien relató que llegó al establecimiento educativo porque en otras escuelas no le recibían a su hijo. Fue en esas circunstancias que vio “un montón de necesidades”.
No se cobra inscripción ni una cooperadora. “La directora literalmente deja el sueldo en la escuela. Es una escuela humilde pero llena de amor”, destacó.
Seguidamente, contó que a principios de este año se encontraron con que había que realizar múltiples arreglos. “La idea de la directora era hacer una pollada pero como eran pocos decidimos rifar un lechón. Se empezó por ese lado y, después, se fueron sumando un montón de moteros y gente que no lo es, de Villa María, Villa Nueva y de la zona”, describió. Canals, Buenos Aires, Rosario, James Craik, Hernando y Arroyo Cabral son algunos de los lugares desde donde también hubo un apoyo significativo.
En este sentido es preciso decir que colaboró, por ejemplo, con ropa y calzados. Esta vez, se pidieron, principalmente, alimentos no perecederos. Y no faltaron.
Una vez congregados se desarrolló una choripaneada —lo recaudado se destinará a reformas en la institución y a un viaje para los 15 estudiantes—. Por la tarde, a la vez, se previó una merienda. Pero no sólo eso: hubo juegos, el payaso “Chumy” y una batucada.
“Generalmente no salen de viaje por la situación económica. Si miramos atrás, el año pasado la situación no estaba tan cruel como este año. Vemos chicos con hambre, que no tienen las necesidades básicas satisfechas. No hago maravillas ni nada, hago mi trabajo y uno se compromete”, expresó Gorosso.
Por último, Zucotti destacó que esto “no se termina acá”, sino que trabajan día a día por los más pequeños.

