Todo ocurrió en un breve lapso de tiempo. La reunión de los miércoles en la iglesia de culto evangélico “Vida Nueva” (ubicada sobre calle Mitre, en barrio Florida, en la vecina Villa Nueva) había llegado a su fin. Eran cerca de las 22.30 y un hecho de violencia familiar irrumpió con la serenidad de la ceremonia religiosa.
Un sujeto, identificado por la Policía como Rubén Antonio Ambrosio, ejerció violencia psicológica y física hacia una mujer en el acceso a la iglesia. Fernando Rivero Herrera, pastor y presidente del Centro Vecinal de dicho barrio, alertado por lo acontecido, intentó calmar al agresor, de 31 años. Este mismo se retira del lugar y vuelve a los pocos minutos con un revólver. Intentó matar a Herrera pero la bala pasó a pocos centímetros de su cuerpo. Aquí el testimonio de quién pudo haber sido ultimado por Ambrosio.
El primer encuentro
El pastor, en diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, comenzó a relatar lo ocurrido. “Fue el miércoles por la noche, entre las 22.30 y las 22.40”, señaló, y siguió: “Estábamos terminando la reunión que oficiamos los días miércoles. A todo esto, vino un muchacho a buscar a una de las chicas que asiste a la iglesia”.
Según los testimonios, Ambrosio llegó al lugar para llevarse al hijo que comparte con la mujer agredida. La joven, de 22 años, se encontraba acompañada por su hermana y fue esta segunda quien alertó al pastor y a su esposa de lo que afuera ocurría.
Rivero Herrera actuó para evitar que la situación pase a mayores. “Traté de calmar al muchacho. Busqué que me diera la mano y no soltarlo para que no hiciera algo en contra mío o de la chica. Le dije a la chica que ingrese (a la iglesia) y yo me quedé con él intentando calmarlo”.
El pastor y su esposa fallaron en el intento de apaciguar los ánimos de Ambrosio, pero éste se retiró del lugar en motocicleta avisando que pronto regresaría. No pasaron siquiera cinco minutos cuando el agresor volvió, pero en esta oportunidad, con un arma.
El segundo encuentro
“Nunca pensé que iba a volver. Pasaron 5 minutos. Yo en ese tiempo ingresé a la iglesia y volví a salir para despedir a una gente de Córdoba que nos estaba visitando”, continuó explicando el referente de barrio Florida.
Ambrosio regresó en motocicleta (esta vez acompañado por otro sujeto). Circulaba por calle Florida y dobló en contramano, se metió por Mitre hasta llegar a la puerta de “Vida Nueva”.
“Se bajó de la moto y me dijo ‘acá estoy, viste que iba a volver’”, detalló Rivero Herrera. La situación se tornó tensa. “Bajó con las manos en el bolsillo, y yo, parado dónde estaba hice dos pasos hacia atrás conociendo sus intenciones. Pensaba que me iba a sacar un cuchillo pero sacó un arma, la levantó para apuntarme y yo me abalancé sobre él”, contó.
Fue un acto de defensa. El pastor logró reducir al sujeto armado con la ayuda de su hermano, quién lo tomó por la espalda. El forcejeo continuó y Ambrosio efectuó un disparo. La bala pasó a centímetros del cuerpo de Rivero Herrera. El joven, de 31 años, apretó el gatillo nuevamente pero el proyectil no salió. El pastor junto a su hermano lograron hacerse con el revólver. No hubo heridos en la noche villanovense del miércoles.
Varios fueron los llamados hacia la Departamental General San Martín. “La Policía fue alertada por mi esposa y por los vecinos. Demoró unos minutos en llegar porque se encontraban en un procedimiento similar”, sostuvo el hombre.
“No queremos que estas cosas sucedan”
Según pudo conocer este matutino, el joven que luego fue detenido por las fuerzas policiales tenía en su poder una orden de restricción que le impedía acercarse a la mujer. Aparentemente, Ambrosio habría intentado llevarse a su hijo del lugar.
Desde la iglesia evangélica, que además funciona como centro comunitario y copa de leche, manifestaron que el muchacho había irrumpido una ceremonia en otra oportunidad, y también había intentado llevarse al niño. En aquella ocasión, la madre del pequeño también recibió agresiones físicas.
La reacción de Rivero Herrera fue instantánea, casi sin pensar. “Tuve que intervenir porque me corresponde como pastor y miembro de la iglesia. La gente que viene se encuentra bajo mi responsabilidad y todo lo que pase recae sobre mí, yo lo veo así. En una situación como ésta uno debe actuar sea como sea”, soltó. “No queremos que estas cosas sucedan, pero como estamos hoy en día, suceden”, cerró.
Antecedentes
Este medio pudo conocer que el detenido, Rubén Antonio Ambrosio, cuenta con antecedentes penales.
El hombre, de 31 años, había sido condenado en la Cámara del Crimen local por el juez René Gandarillas el 30 de noviembre de 2017. Le dieron un año y seis meses de prisión con cumplimiento efectivo por delitos de amenazas calificadas, violación de domicilio y daños.
El 3 de abril del año pasado le habían concedido el beneficio de la libertad condicional y, en esta dirección, es oportuno decir que cumpliría la totalidad de la condena en mayo del 2020.
Tras el ilícito del miércoles pasado, Ambrosio regresó al Establecimiento Penitenciario N° 5 del barrio Belgrano.
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El primer encuentro
El pastor, en diálogo con PUNTAL VILLA MARÍA, comenzó a relatar lo ocurrido. “Fue el miércoles por la noche, entre las 22.30 y las 22.40”, señaló, y siguió: “Estábamos terminando la reunión que oficiamos los días miércoles. A todo esto, vino un muchacho a buscar a una de las chicas que asiste a la iglesia”.
Según los testimonios, Ambrosio llegó al lugar para llevarse al hijo que comparte con la mujer agredida. La joven, de 22 años, se encontraba acompañada por su hermana y fue esta segunda quien alertó al pastor y a su esposa de lo que afuera ocurría.
Rivero Herrera actuó para evitar que la situación pase a mayores. “Traté de calmar al muchacho. Busqué que me diera la mano y no soltarlo para que no hiciera algo en contra mío o de la chica. Le dije a la chica que ingrese (a la iglesia) y yo me quedé con él intentando calmarlo”.
El pastor y su esposa fallaron en el intento de apaciguar los ánimos de Ambrosio, pero éste se retiró del lugar en motocicleta avisando que pronto regresaría. No pasaron siquiera cinco minutos cuando el agresor volvió, pero en esta oportunidad, con un arma.
El segundo encuentro
“Nunca pensé que iba a volver. Pasaron 5 minutos. Yo en ese tiempo ingresé a la iglesia y volví a salir para despedir a una gente de Córdoba que nos estaba visitando”, continuó explicando el referente de barrio Florida.
Ambrosio regresó en motocicleta (esta vez acompañado por otro sujeto). Circulaba por calle Florida y dobló en contramano, se metió por Mitre hasta llegar a la puerta de “Vida Nueva”.
“Se bajó de la moto y me dijo ‘acá estoy, viste que iba a volver’”, detalló Rivero Herrera. La situación se tornó tensa. “Bajó con las manos en el bolsillo, y yo, parado dónde estaba hice dos pasos hacia atrás conociendo sus intenciones. Pensaba que me iba a sacar un cuchillo pero sacó un arma, la levantó para apuntarme y yo me abalancé sobre él”, contó.
Fue un acto de defensa. El pastor logró reducir al sujeto armado con la ayuda de su hermano, quién lo tomó por la espalda. El forcejeo continuó y Ambrosio efectuó un disparo. La bala pasó a centímetros del cuerpo de Rivero Herrera. El joven, de 31 años, apretó el gatillo nuevamente pero el proyectil no salió. El pastor junto a su hermano lograron hacerse con el revólver. No hubo heridos en la noche villanovense del miércoles.
Varios fueron los llamados hacia la Departamental General San Martín. “La Policía fue alertada por mi esposa y por los vecinos. Demoró unos minutos en llegar porque se encontraban en un procedimiento similar”, sostuvo el hombre.
“No queremos que estas cosas sucedan”
Según pudo conocer este matutino, el joven que luego fue detenido por las fuerzas policiales tenía en su poder una orden de restricción que le impedía acercarse a la mujer. Aparentemente, Ambrosio habría intentado llevarse a su hijo del lugar.
Desde la iglesia evangélica, que además funciona como centro comunitario y copa de leche, manifestaron que el muchacho había irrumpido una ceremonia en otra oportunidad, y también había intentado llevarse al niño. En aquella ocasión, la madre del pequeño también recibió agresiones físicas.
La reacción de Rivero Herrera fue instantánea, casi sin pensar. “Tuve que intervenir porque me corresponde como pastor y miembro de la iglesia. La gente que viene se encuentra bajo mi responsabilidad y todo lo que pase recae sobre mí, yo lo veo así. En una situación como ésta uno debe actuar sea como sea”, soltó. “No queremos que estas cosas sucedan, pero como estamos hoy en día, suceden”, cerró.
Antecedentes
Este medio pudo conocer que el detenido, Rubén Antonio Ambrosio, cuenta con antecedentes penales.
El hombre, de 31 años, había sido condenado en la Cámara del Crimen local por el juez René Gandarillas el 30 de noviembre de 2017. Le dieron un año y seis meses de prisión con cumplimiento efectivo por delitos de amenazas calificadas, violación de domicilio y daños.
El 3 de abril del año pasado le habían concedido el beneficio de la libertad condicional y, en esta dirección, es oportuno decir que cumpliría la totalidad de la condena en mayo del 2020.
Tras el ilícito del miércoles pasado, Ambrosio regresó al Establecimiento Penitenciario N° 5 del barrio Belgrano.

