Nueva casa, misma vocación: "El sendero de los niños" sigue ayudando, pero desde La Calera
Para que la ONG siga funcionando, Juan José y Susana pusieron su vivienda a disposición de la causa. Allí tienen un roperito y entregan alimentos a familias de bajos recursos. Con el apoyo de la gente, construirán un salón para ganar en comodidad. “Nos gusta ayudar”
El proyecto solidario que arrancó Miriam Romero en Villa Nueva en 2007, y que siguió más adelante en Villa María con un hogar sobre calle Alem (esquina Salta), hoy sigue su marcha con la misma fuerza, pero con nueva sede en barrio La Calera.
La mudanza, en cierto punto, se volvió obligatoria. Y es que la casa que hasta febrero ocuparon empezó a presentar problemas edilicios. En efecto, la ONG no pudo renovar el contrato de comodato y así se quedó sin espacio físico para funcionar.
Frente a un periodista de Puntal Villa María se encuentran Juan José Biasuzzi y Susana Pérez, los encargados de seguir tirando del barco para que la ayuda no se detenga.
La decisión no fue fácil, pero la tomaron igual: mudaron toda la ayuda a su casa de Arenales 519, en barrio La Calera, donde ahora reciben a decenas de familias para seguir aportando desde el corazón, con ropa, alimentos, útiles y todo lo puedan dar, hasta camas, cocinas y cochecitos, por citar algunos ejemplos.
“Seguimos recibiendo donaciones. Las que no nos pueden traer, nosotros las vamos a buscar. Salimos en el auto con Susana los martes y los jueves y volvemos cargados”, relata Biasuzzi, a quien también conocen como “pantera”.
“Estamos contentos de trabajar en esto. No es fácil pero nos gusta ayudar y nos hace bien”, agrega el entrevistado, mientras intercambia sonrisas con Susana, su compañera de vida y de proyecto solidario.
“‘El sendero de los niños’ funciona hace 19 años. Tuvo personería jurídica a partir del 2009. Yo entro en 2010 para acompañar a Miriam (Romero), que estuvo al frente hasta febrero de este año”, agrega Biasuzzi.
Según contó, la historia empezó a escribirse en 2007 con un hogar de niñas que funcionaba en Villa Nueva. Con el cambio de la ley, el espacio ya no pudo funcionar como hogar, y así fue como la Senaf dispuso que las niñas que encontraban asilo en la ONG se mentengan al resguardo de un familiar cercano.
“A pesar de eso, la asociación civil siguió trabajando con las infancias, ayudando a niños con discapacidad, a niños que habían sido víctimas de violencia, niños que tenían muchas necesidades, que requerían desde alimentos hasta ropa y vivienda. Siembre recibimos a criaturas que estaban en la calle, generalmente con sus madres”, recordó el ahora conductor del proyecto.
“En el 2010, conseguimos un espacio para funcionar en la esquina de Salta y Alem, un inmueble que le pertenece al Banco de Córdoba. En todo este tiempo se firmaron contratos de comodato para poder trabajar en ese lugar, allí teníamos dos habitaciones preparadas para recibir a madres en situación de calle. Se quedaban una semana, dos semanas y se iban cuando encontraban un lugar fijo”, añadió en otra parte de la charla.
“En ese lugar recibían alimento, vestimenta, útiles escolares y el niño se iba con la panza llena. Nunca hicimos un merendero, pero sí han ido muchas mamás a buscar mercadería, nosotros siempre pensábamos que lo mejor para el niño era que coma en su casa con sus padres, por eso siempre repartimos alimentos a las familias, leche, fideos, azúcar, alimentos no perecederos”, dijo en otro tramo.
“Nunca nos metimos en política, de la Municipalidad hemos recibido ayuda, pero no mucha. Nunca quisimos que se metan ideas partidarias en esta institución, siempre mantuvimos un perfil bajo, si bien nos han llegado donaciones de Cáritas o de capillas, siempre tratamos de mantenernos al margen de las ideas religiosas y políticas. Creemos que de esa manera uno podía ganarse enemigos”, amplió Biasuzzi.
Un techo para “El sendero”
Juan José y Susana reconocieron que el nuevo objetivo de la asociación apunta ahora a construir un saloncito para trabajar con mayor comodidad.
“El espacio lo tenemos, pero lo que necesitamos es cerrarlo, ponerle un techo, por eso ahora estamos trabajando en eso, en hacer un pequeño saloncito, de 4 metros por 6 metros, un salón donde podamos clasificar y guardar todas las donaciones”, indicó el referente.
Actualmente, la organización brinda ayuda a más de 200 niños, pero también a adultos e incluso a jubilados, porque las necesidades no discriminan grupo etario, reconoce el entrevistado.
“Vamos a seguir trabajando con los derechos de las infancias y seguir difundiendo los números de teléfonos para denunciar casos de abuso o de niños desaparecidos. Todo lo que podamos ayudar en materia de niñez, lo vamos a seguir haciendo”, confesó al final de la entrevista.
Y cerró: “Seguramente también organicemos una actividad para el Día del Niño. Anteriormente hemos sorteado triciclos y bicicletas. Cada año preparamos bolsas con juguetes para los más chicos, algo que repetimos en Navidad”.