Dos villamarienses se despidieron de una era con saldo muy positivo
Marcelo Méndez dio por finalizado su ciclo, que tuvo a Matías Coria (estadísitico) y Matías Giraudo
Dos villamarienses disfrutaron de la experiencia de ser partícipes del Mundial de Vóley Masculino en Filipinas, donde este miércoles comienzan los cuartos de final.
Con un jugador formado en Rivadavia, Matías Giraudo (armador), y otro en Trinitarios, Matías Coria (estadístico del staff técnico) la selección argentina tuvo una fase clasificatoria más que satisfactoria, ya que ganó sus tres partidos ante Finlandia (3-2), Corea del Sur (3-1) y el bicampeón olímpico, Francia (3-2).
En octavos de final quedó eliminada del certamen tras caer 3 a 0 (23-25, 20-25, y 22-25) frente a Italia, actual campeón del mundo, que hoy enfrentará a Belgica; mientras que además jugarán Polonia - Turquía; EEUU - Bulgaria; y República Checa - Irán.
La derrota marcó también el fin del exitoso ciclo de Marcelo Méndez como entrenador, considerado el más relevante en la historia del seleccionado nacional. Méndez asumirá la dirección técnica de Trentino, flamante campeón de la SuperLega de Italia, una liga reconocida como la “NBA del vóley”.
Méndez confirmó la noticia en la transmisión oficial y luego se lo comunicó al grupo en el vestuario.
Bajo su conducción, Argentina se colgó la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos Tokio 2021, y se adjudicó un título inédito en el Sudamericano de Recife 2023.
El podio olímpico, al ganarle 3-2 a Brasil en 2021, más el 3-0 en el Sudamericano de 2023, para enmudecer al estadio Geraldao de Recife, fueron los picos altos de la era Méndez y quedarán grabados en la historia del vóleibol argentino.
En los Juegos Olímpicos disputados en 2021 logró una épica victoria frente a Italia, en cuartos, y en 5 sets ante Brasil por el bronce en el Ariake Arena de Tokio, lo que no lograba hacía de 33 años, ya que en los Juegos de Seúl 1988 se subió al podio olímpico detrás de Estados Unidos y la Unión Soviética.
En 2023, ganó el Sudamericano de Recife, cortando los éxitos de Brasil en cada una de sus participaciones desde que se creó el torneo en 1951. La única vuelta olímpica “celeste y blanca” había ocurrido como local, en 1964, ocasión en la que la Verdeamarilla no intervino.