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De 28 salones de eventos, sólo quedan 4 y advierten que su situación es pésima

Lo confirmó la propietaria de Be Happy, Romina Bruno, quien aseguró que presentaron una nota al Deliberante solicitando una reunión. Asimismo, exteriorizó que desean volver a trabajar con protocolos como lo hicieron a principios de 2021

Una de las actividades que continúa inhabilitadas son los salones de eventos en la ciudad. En este sentido, la propietaria de Be Happy, Romina Bruno, aseguró: “La situación que estamos atravesando es pésima, malísima. Imaginate que el año pasado estuvimos, de 12 meses, 10 cerrados”.

Sin embargo, destacó que existe otro agravante. “De 28 que eramos, somos 4 que queremos retornar a la actividad ahora, nos queda la duda con 3 que están cerrados pero que siguen fisicamente”, aseveró.

Asimismo, garantizó que sus colegas debieron cerrar sus puertas porque no pudieron afrontar los gastos de mantenimiento de sus respectivos locales.

Aún así, comentó que 8 quisieron arrancar al ser habilitados en enero del corriente año pero que la adaptación a los protocolos de bioseguridad muchas veces implicaba reformas que eran “imposibles” de afrontar.

En este marco, comentó que varios se quedaron a mitad de camino por el valor de la habilitación y que en su caso pudo abrir porque su documentación terminó de ser aprobada en plena pandemia.

En efecto, sobre este contexto que atraviesan, expuso que los 4 locales que quedaron aunaron fuerzas para poder regresar a trabajar y presentaron una nota al Concejo Deliberante el martes solicitando una reunión.

“Pedimos que se pongan un poco en nuestro lugar y que desde donde puedan nos ayuden”, resaltó y agregó: “No pedimos nada disparatado, sino trabajar como lo venimos haciendo”.

Respecto al retorno de la actividad en los dos primeros meses de este año, alegó: “Enero y febrero son los más flojos, porque normalmente en vacaciones se festejan menos los cumpleaños de los niños”.

También señaló que si deciden festejarlos son con metodologías diferentes y por lo general en otros espacios.

“Arrancamos con la actividad en marzo y el año pasado para el 19 cerramos sin volver a abrir durante todo el año. Fue tremendo el año 2020”, declaró.

Pedido

La entrevistada remarcó que esta vez se encuentra encarando el pedido, ya que otras veces lo hizo la dueña de Madison, pero debió cerrar. Sin embargo, enfatizó que está acompañada por los propietarios de Los Faroles, Sonrisas y Puerto Madero.

“Pedimos una reunión con los concejales porque no somos ajenos a la situación sanitaria, sabemos lo complejo que es”, describió Bruno y continuó: “Pero no podemos ser siempre nosotros los que pagamos los platos rotos”.

En este marco, denunció que hay actividades como juegos infantiles que se encuentran trabajando sin que ellos puedan hacerlo y aclaró que no es una cuestión personal, sino que se trata de un trato justo.

“No entendemos los criterios de quiénes trabajan y quiénes no. Somos un espacio cerrado pero seguro, desinfectado, donde las normas de bioseguridad se cumplen”, confirmó.

Sobre el regreso de la actividad, contó que no aguantaron más y que tuvieron que endurecer la postura.

“Es difícil mantener los locales sin trabajar. Encima las ayudas económicas no sólo que son un chiste, sino que muchos no pudimos acceder”, exteriorizó.

En torno al regreso, dio a conocer que es la misma sociedad la que les pregunta cuándo abrirán las puertas.

“Estan aguardando porque lo necesitan, son momentos lindos los que festejan y que quedan guardados de por vida”, afirmó Bruno.

A continuación, indicó que es “necesario recuperar esto y los eventos” porque la sociedad villamariense y la del mundo en general atraviesa “un contexto en el que las noticias son malas, en el que se despide a amigos o familiares que se enfermaron”.

“Si no podemos abrir nosotros porque estamos en un contexto difícil y es el más bravo para la pandemia, que lo hagan todas las actividades también”, sentenció la entrevistada.

Al respecto, precisó que algunas actividades pueden mantenerse mientras otras “no dejan de acumular deudas”. “Sólo queremos volver a trabajar”, ratificó la propietaria del salón.

Habilitación

La entrevistada narró que su habilitación total fue en medio de la pandemia y que en diciembre comenzaron a insistir para que pudieran volver.

Allí los aprobaron pero debían ser habilitados en el marco de los protocolos vigentes. “Nos otorgaron un protocolo muy difícil de cumplir y en base a eso nos pidieron que presentáramos todos los documentos”, explicó.

En efecto, expuso que generó un “costo muy grande” que debían decidir si querían invertir.

“Este proceso fue muy traumático para todos, desde allí, la mayoría de los propietarios optó por cerrar porque no podían afrontar los costos pero tampoco las modificaciones que solicitaban”, remarcó.

En este sentido, precisó que muchos de sus colegas debían que realizar más de un cambio que no podían afrontar.

“Muy marcado fue lo que pasó con el Salón Ávalon, que a pesar de su trayectoria y su estructura sólida le pedían modificaciones que no pudo realizar y nunca pudo volver a abrir”, ejemplificó.

Para cerrar, estimó que esperan una respuesta hoy por parte de los ediles de la ciudad para ver cómo continuan.