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A la caza de los votos sueltos y de los que se sumarán en las generales

Las calculadoras comenzaron a ganar protagonismo entre los estrategas de las distintas fuerzas que tienen aspiraciones en noviembre. Estiman un crecimiento de la cantidad de electores que podría agregar un caudal equivalente a una banca de Diputados. Además hay 55 mil cordobeses que votaron por opciones que no estarán

Córdoba tuvo un nivel de participación que, comparado con otros distritos del país, se ubicó por debajo de la media con el 63,1%. Sin embargo, si se toman los últimos capítulos electorales registrados en Argentina, como las municipales de Río Cuarto, las legislativas de Salta o las generales de Corrientes con gobernador incluido, ese porcentaje gana cuerpo porque supera a todos esos comicios. Pero más allá de lo ocurrido este domingo, la experiencia indica que en las generales, cuando se resuelve efectivamente la distribución de las bancas en el Congreso y que en el caso de Córdoba implica 9 escaños en Diputados y los 3 senadores, la participación tiende a aumentar. Y eso es lo que esperan desde los distintos sectores políticos y justamente sobre esa porción adicional apuntará buena parte de las estrategias.

Es que el crecimiento de la “torta” de electores aportaría un volumen de votos más que atractivo. En un escenario prudente que muestre una asistencia del 70% de los electores cordobeses el 14 de noviembre, es decir casi 7% más de votantes, se agregaría un caudal de unos 197.200 electores. Para tomar dimensión de lo que implica esa cifra, es lo que obtuvo el domingo el segmento de candidato a senador del Frente de Todos en la provincia. Y para agregarle, si se repitieran los resultados del domingo, el último lugar en Diputados quedaría en manos de Hacemos por Córdoba, que sumaría al Congreso a Claudia Márquez, que se encuentra en el tercer lugar de la lista, con 148.848 votos. Eso implica que el adicional de votos sobraría para alcanzar una banca en la Cámara Baja del Congreso.

Pero hay más votos en danza porque no todas las fuerzas políticas lograron sortear el piso mínimo necesario para competir en las generales de noviembre, que requería el 1,5% de los sufragios válidos. En esa lista ingresaron el Partido Demócrata, Humanista, MAS, Popular y Forja. Entre todos, dejaron 55.702 votos sin dueños para dentro de 61 días. También es una cifra muy importante que les permitiría a las principales fuerzas generar un cambio importante. Por ejemplo, si se cargaran a los obtenidos por el Frente de Todos, le quitaría un diputado a Hacemos por Córdoba. Si en cambio se le sumara al schiarettismo, el que perdería una banca sería Juntos por el Cambio; mientras que si los suma esta última fuerza, alcanzaría los 6 escaños en Diputados y el que resignaría uno sería Hacemos por Córdoba. Por eso no es menor la cifra de votos sueltos, aunque su origen hace casi imposible una sumatoria unidireccional. Por caso, los votos del MAS difícilmente vayan a Juntos por el Cambio o a Hacemos por Córdoba y tal vez tengan más cercanía al Frente de Izquierda, más allá de las diferencias entre dirigentes de ambos espacios. Allí habrá una estrategia focalizada de las principales fuerzas para intentar sumar todo lo que puedan.

Pero después queda un voto tal vez menos volátil; en principio sus destinatarios tampoco están en carrera, aunque sí los espacios políticos. Esto podría contenerlos, pero sin embargo ya hay sectores políticos que también irán a la caza de estos electores. Se trata de los que participaron en algún espacio político y su lista perdió. Por caso, hay electores de tres listas de Juntos por el Cambio que pasaron por esa situación, de dos del Frente de Izquierda y de cinco de Unión Popular Federal. En las tres internas que hubo el domingo en Córdoba se eliminaron 10 listas de candidatos con un total de 435.184 votos. ¿Hay posibilidades de que algún elector de esas listas pueda saltar a otro espacio? Por lo pronto, las fuerzas políticas van a intentar seducirlos. De hecho, por ejemplo, hay quienes creen que algún voto de la interna de Juntos por el Cambio podría tener simpatía con Hacemos por Córdoba bajo el argumento de una oposición al gobierno nacional más moderada, en combinación con la defensa de los intereses de Córdoba. Será la carnada que lanzará el espacio del schiarettismo para intentar crecer el 14 de noviembre. A eso le suman que hay una “zona gris” del voto de Córdoba que en ocasiones apoya al gobierno provincial y en otras oportunidades se suma a Juntos por el Cambio.

Gonzalo Dal Bianco