Inmigrantes ilegales no podrán solicitar asilo en Estados Unidos
Lo dispuso Trump por decreto y afirmó que debe “salvaguardar el interés nacional”. Especialistas consideran que la medida es una violación del derecho internacional
Estados Unidos dispuso ayer que las personas que ingresen ilegalmente al país ya no podrán solicitar asilo, en un intento por disuadir a los migrantes centroamericanos que avanzan en distintas caravanas hacia la frontera sur del país y presionar a México para que actúe.
El presidente Donald Trump firmó un decreto que suspende la concesión de asilo a quienes cruzan sin documentos la frontera con México.
"Queremos que la gente ingrese a nuestro país, pero tiene que ingresar legalmente", dijo el mandatario a periodistas en la Casa Blanca antes de partir a París, llamando a la oposición demócrata a legislar sobre el tema de la inmigración.
En el decreto, Trump justificó su decisión en la necesidad de salvaguardar el "interés nacional" ante la esperada llegada de "un número sustancial" de extranjeros, principalmente centroamericanos, que desde hace casi un mes marchan hacia la frontera estadounidense.
"La continua migración masiva de extranjeros sin base legal para ingresar a Estados Unidos por nuestra frontera sur ha precipitado una crisis y socava la integridad de nuestras fronteras", señaló.
"Por lo tanto, debo tomar medidas inmediatas para proteger el interés nacional y mantener la efectividad del sistema de asilo para los solicitantes de asilo legítimos, que demuestren que han huido de la persecución y justifiquen los muchos beneficios especiales asociados", añadió Trump.
La medida no afectará a ningún extranjero que pida protección presentándose debidamente en un puesto fronterizo ni a ningún residente permanente legal en Estados Unidos. Tampoco alcanzará a los menores de edad que viajen solos.
La orden ejecutiva, que rige a partir de la medianoche, estará vigente por 90 días, eventualmente renovables.
Pero la administración Trump explícitamente busca que el gobierno mexicano se haga cargo del tema, al estipular que el decreto dejaría de estar en vigor si antes se llega a un acuerdo que "permita a Estados Unidos expulsar a extranjeros a México".
Para eso, el decreto señala que el secretario de Estado y el secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos consultarán con el gobierno mexicano sobre cómo "de-salentar, disuadir y hacer retornar" a los grupos de extranjeros antes de que ingresen a Estados Unidos.
Según el gobierno estadounidense, las patrullas fronterizas registraron más de 400.000 ingresos ilegales en 2018. Y en los últimos cinco años el número de solicitantes de asilo ha aumentado en un 2.000%, desbordando el sistema, que tiene más de 700.000 casos acumulados para procesar.
Una violación del derecho
Según expertos, con este decreto Trump viola el derecho internacional que protege a los solicitantes de asilo.
"La ley de Estados Unidos permite específicamente que las personas soliciten asilo, estén o no en un puesto de entrada. Es ilegal eludir eso a través de una agencia o un decreto presidencial", opinó Omar Jadwat, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (Aclu, en inglés).
Las autoridades estadounidenses consideran, sin embargo, que como México es el primer "país seguro" al que llegan los migrantes de Guatemala, El Salvador y Honduras, las solicitudes de asilo deben presentarse allí.
"Sin duda, México es un país seguro para estas personas que huyen de la persecución", dijo ayer a periodistas un funcionario del gobierno de Trump.
"Deberían buscar protección en México", precisó.
Estados Unidos manda regularmente a inmigrantes mexicanos indocumentados de regreso a su país, pero ha tenido dificultades para obtener cooperación para repatriar a hondureños, salvadoreños y guatemaltecos.
Marcha con menos gente
A pesar de las severas advertencias de Trump, miles de centroamericanos que dicen escapar de la violencia y la pobreza en sus países marchan actualmente a través de México en busca del "sueño americano".
La principal caravana, que de-sató la ola migratoria, partió el 13 de octubre de San Pedro Sula, Honduras. Pero de los más de 5.500 integrantes, en su mayoría hondureños, que estaban alojados en los últimos días en un albergue en Ciudad de México, sólo unos cientos reanudaron ayer su marcha hacia la frontera norte.
A este grupo lo siguen a la distancia dos más, con unos 2.000 migrantes cada uno.
Trump acusa a los migrantes de protagonizar una "invasión" y para contenerlos dispuso el envío de miles de soldados a la frontera sur.
El lunes unos 4.800 soldados fueron desplegados (1.100 en California, 1.100 en Arizona y 2.600 en Texas), informó el Pentágono, que dijo que "pronto" espera tener más de 7.000 soldados emplazados en la la zona.
Unos 2.100 reservistas de la Guardia Nacional llevan ya varios meses en la frontera.
Agencia AFP.
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El presidente Donald Trump firmó un decreto que suspende la concesión de asilo a quienes cruzan sin documentos la frontera con México.
"Queremos que la gente ingrese a nuestro país, pero tiene que ingresar legalmente", dijo el mandatario a periodistas en la Casa Blanca antes de partir a París, llamando a la oposición demócrata a legislar sobre el tema de la inmigración.
En el decreto, Trump justificó su decisión en la necesidad de salvaguardar el "interés nacional" ante la esperada llegada de "un número sustancial" de extranjeros, principalmente centroamericanos, que desde hace casi un mes marchan hacia la frontera estadounidense.
"La continua migración masiva de extranjeros sin base legal para ingresar a Estados Unidos por nuestra frontera sur ha precipitado una crisis y socava la integridad de nuestras fronteras", señaló.
"Por lo tanto, debo tomar medidas inmediatas para proteger el interés nacional y mantener la efectividad del sistema de asilo para los solicitantes de asilo legítimos, que demuestren que han huido de la persecución y justifiquen los muchos beneficios especiales asociados", añadió Trump.
La medida no afectará a ningún extranjero que pida protección presentándose debidamente en un puesto fronterizo ni a ningún residente permanente legal en Estados Unidos. Tampoco alcanzará a los menores de edad que viajen solos.
La orden ejecutiva, que rige a partir de la medianoche, estará vigente por 90 días, eventualmente renovables.
Pero la administración Trump explícitamente busca que el gobierno mexicano se haga cargo del tema, al estipular que el decreto dejaría de estar en vigor si antes se llega a un acuerdo que "permita a Estados Unidos expulsar a extranjeros a México".
Para eso, el decreto señala que el secretario de Estado y el secretario de Seguridad Interior de Estados Unidos consultarán con el gobierno mexicano sobre cómo "de-salentar, disuadir y hacer retornar" a los grupos de extranjeros antes de que ingresen a Estados Unidos.
Según el gobierno estadounidense, las patrullas fronterizas registraron más de 400.000 ingresos ilegales en 2018. Y en los últimos cinco años el número de solicitantes de asilo ha aumentado en un 2.000%, desbordando el sistema, que tiene más de 700.000 casos acumulados para procesar.
Una violación del derecho
Según expertos, con este decreto Trump viola el derecho internacional que protege a los solicitantes de asilo.
"La ley de Estados Unidos permite específicamente que las personas soliciten asilo, estén o no en un puesto de entrada. Es ilegal eludir eso a través de una agencia o un decreto presidencial", opinó Omar Jadwat, de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (Aclu, en inglés).
Las autoridades estadounidenses consideran, sin embargo, que como México es el primer "país seguro" al que llegan los migrantes de Guatemala, El Salvador y Honduras, las solicitudes de asilo deben presentarse allí.
"Sin duda, México es un país seguro para estas personas que huyen de la persecución", dijo ayer a periodistas un funcionario del gobierno de Trump.
"Deberían buscar protección en México", precisó.
Estados Unidos manda regularmente a inmigrantes mexicanos indocumentados de regreso a su país, pero ha tenido dificultades para obtener cooperación para repatriar a hondureños, salvadoreños y guatemaltecos.
Marcha con menos gente
A pesar de las severas advertencias de Trump, miles de centroamericanos que dicen escapar de la violencia y la pobreza en sus países marchan actualmente a través de México en busca del "sueño americano".
La principal caravana, que de-sató la ola migratoria, partió el 13 de octubre de San Pedro Sula, Honduras. Pero de los más de 5.500 integrantes, en su mayoría hondureños, que estaban alojados en los últimos días en un albergue en Ciudad de México, sólo unos cientos reanudaron ayer su marcha hacia la frontera norte.
A este grupo lo siguen a la distancia dos más, con unos 2.000 migrantes cada uno.
Trump acusa a los migrantes de protagonizar una "invasión" y para contenerlos dispuso el envío de miles de soldados a la frontera sur.
El lunes unos 4.800 soldados fueron desplegados (1.100 en California, 1.100 en Arizona y 2.600 en Texas), informó el Pentágono, que dijo que "pronto" espera tener más de 7.000 soldados emplazados en la la zona.
Unos 2.100 reservistas de la Guardia Nacional llevan ya varios meses en la frontera.
Agencia AFP.